Acusan a Trump de quejarse por no poder ver porno en la Casa Blanca

Si alguna imagen no queríamos tener en nuestra mente, y menos a la hora de la comida, eran las prácticas nocturnas —o diurnas, si la agenda lo permite— de Donald Trump cuando está en soledad y con una pantalla cerca. Sin embargo, gracias a la presentadora de televisión Mika Brzezinski, ahora sabemos que el presidente de Estados Unidos está molesto con la vida porque no puede ver porno en la Casa Blanca. 

No conocemos las razones. Tal vez se cohibe con el servicio secreto siempre a la vuelta de la esquina o la conexión a internet en la residencia oficial no corre tan bien como le gustaría o —como es de la vieja escuela— desde que se mudó a Washington perdió el contacto con su voceador de revistas de confianza. La cosa aquí es que ya salió el chisme de que el presidente del país vecino está falto de entretenimiento visual.

En realidad, el rumor no está confirmado. La presentadora de MSNBC, Mika Brzezinski, tiene un pleito casado con el buen Donal Trún y este jueves se aventó la confesión citando a “alguien que habló con el presidente” sobre la vida en la Casa Blanca.

Los comentarios llegaron después de las polémicas declaraciones del abogado de Trump, Rudy Giuliani, sobre la actriz, Stormy Daniels. Giuliani atacó la credibilidad de Daniels diciendo: “si vas a vender tu cuerpo por dinero, no tienes reputación”.

“¡Cuánta hipocresía!” exclamó Brzezinski y aprovechó para recordar que supuestamente Trump le pagó a Daniels para cerrar el pico sobre sus relaciones sexuales. “Yo se de alguien que habló con Donald Trump sobre su vida en la Casa Blanca y su más grande queja es que no tiene permiso de ver pornografía”, remató la conductora.

Esta nueva acusación es un capítulo más del pleito entre la presentadora y el presidente de Estados Unidos. En el 2017, Trump comentó que Brzezinski “tenía el IQ bajo” y cometió el error de decirle “loca”. A lo que la conductora ha respondido con críticas cada vez más fuertes. En otras ocasiones se han dicho estúpidos mutuamente, mientras que el presidente se burla de sus ratings, la presentadora no para de denostar su “liderazgo”.

Si creían que la discusión pública mexicana estaba limitadita, échenle un ojo a ver cómo se ponen los cates Donald Trump y los medios gringos. Tal vez las acusaciones no sean ciertas, pero ya tenemos una nueva teoría para la actitud confrontacional del presidente.

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