Aquí nos tocó vivir

“Las elecciones nunca van a ser aburridas”, platicamos con Lorenzo Córdova del INE

Nos gusta presentar a las elecciones mexicanas del 2018 como el histórico momento de cambio, pero “ni muy, muy; ni tan, tan”, dirían. Seguimos con viejísimas prácticas como el acarreo y la recolección de credenciales; hasta los avances tecnológicos que todavía no les encontramos solución, como los bots o los —cof cof SPEI cof cof— ciberataques. A eso, súmenle los prehistóricos mítines y los millones de tuits al día o lo que sea que pasa en los oscuros rincones de los grupos políticos de Facebook.

Ante eso, platicamos con el Consejero Presidente del INE, Lorenzo Córdova, para saber qué se siente estar en el ojo del huracán de unas elecciones del siglo XXI.

Platicamos sobre los retos de las elecciones mexicanas en la era digital: las fake news, la beatificación de Kaliman, las posibilidades de un hackeo, la desinformación, los conteos rápidos, el PREP, la inmadurez democrática y el curioso caso de la innovación electoral en la que, a veces, entre tanta tecnología, contar a mano sigue siendo la mejor opción.

¿Cuál es la verdadera chamba del Consejero Presidente?

La verdadera chamba es tener mucha paciencia, mucha templanza y mucha tolerancia. Hay una broma que hace tiempo, siendo todavía consejero (no presidente), le decía a mis amigos. Decía que estábamos en una lógica de beatificar al santo de lo electoral. Si Tomás Moro es el santo de la política, pues beatifiquemos a un santo electoral. Cuando hacíamos propuestas, decíamos que el santo electoral iba a ser Kaliman por aquello de serenidad y paciencia.

Y, ¿qué onda con el PREP y el Conteo Rápido?

El PREP es un mecanismo importante —pero no el único— para ir generando información preliminar de los resultados. La noche de la elección se van a cerrar las casillas, se van a empezar a contar los votos en cada una de las 157 mil casillas y después, a partir de ahí, es un momento de mucha incertidumbre. A partir de ahí, va a haber una secuencia de mecanismos de información preliminar de resultados. El primero va a ser el Conteo Rápido.

El Conteo Rápido es un mecanismo que toma una muestra muy grande de casillas —más de 7 mil 500 casillas— más o menos un 5 % de casillas. Que se van a transmitir vía telefónica, se van a concentrar y un grupo de los más destacados científicos estadísticos que hay en México van a procesar esa muestra. Me la van a entregar y yo, de manera inmediata, haré públicos los resultados de dos grandes datos: el primero, la participación ciudadana. Me van a decir que la participación estuvo entre tanto y tanto por ciento —o sea hay un rango— y después, en segundo lugar, me dirán los rangos de votación de cada uno de los candidatos a la presidencia. Es decir, el candidato A va a tener una votación que está entre tanto y tanto; el candidato B entre tanto y tanto (…) es decir, son rangos de votación, porque se están proyectando las tendencias.

La virtud que tiene el conteo rápido es que te permite salir con mucha prontitud. Nosotros estamos calculando que hacia las 11 de la noche, tal vez antes, se tendrán estos resultados y tiene una ventaja que es un mecanismo muy preciso. Pero tiene una desventaja: no te va a decir a ciencia cierta cuantos votos tuvo, pero son rangos de porcentajes de la votación de cada candidato.

Después va a venir el PREP. Aunque el PREP arranca a las 8 de la noche de la jornada electoral; el prep es un programa que trabaja 24 horas, es decir, se va a cerrar hasta el 2 de julio a las 8 de la noche. A diferencia del Conteo Rápido, el PREP lo que te arroja no son tendencias.

Cuando oigan que alguien habla de tendencias en el PREP, está mintiendo. No le hagan caso. Ya de entrada hay algo que funciona mal porque el PREP no arroja tendencias, el PREP lo que hace público son los resultados de la votación, ahí sí ya no son porcentajes, son números absolutos. Casilla por casilla, conforme vamos recibiendo en el INE esa información.

—¡Ya vi las tendencias en el PREP!—

Cada uno de los 45 mil asistentes electorales está equipado con un smartphone y por lo tanto, va a poder tomar fotografías de las actas de escrutinio y cómputo de las casillas; donde se asientan por parte de los funcionarios los votos que tiene cada candidato. Esas imágenes se transmiten a un centro de acopio a nivel nacional y de ahí, esas imágenes sirven para poder anotar cuántos votos tuvo cada uno de los candidatos y en qué casilla.

Tiene la enorme virtud de que a la vez que ves el dato de votación de cada casilla, tu puedes ver la imagen del acta y cualquier persona, de cualquier parte del mundo, a través de internet, puede verificar que lo que el PREP arroja como información está sustentado por un documento llenado por las y los ciudadanos de las casillas.

Y ya en serio, ¿hay posibilidad de un hackeo?

El INE tiene una larga experiencia en esta materia. Por ejemplo, el PREP es un mecanismo que puede ser susceptible a hackeos o estos intentos de saturación de demanda, pero ha venido evolucionando desde 1994. No es un sistema nuevo. Es un sistema que ha mejorado, que ha evolucionado y que hoy es muy robusto. El INE —y el IFE antes— ha sido víctima de muchos intentos de ataques informáticos. Ninguno ha sido exitoso, pero pues justamente estamos blindándonos de la mejor manera posible para que esto no ocurra.

En México los votos se cuentan de manera analógica, no se cuentan de manera informática. Los programas como el PREP son auxiliares (…) pero los votos se cuentan a mano. El registro de esos votos se asienta a mano en las actas y esas actas se van sumando una por una para crear el cómputo distrital y obtener los resultados que realmente valen. 

Nos cuidamos de todos: rusos, norteamericanos, sudamericanos, europeos y de todos lados. Estamos blindando los sistemas para evitar que una eventual intromisión no nos vaya a echar a perder la elección. Cuidado que aquí no se trata de que se vayan a alterar los votos —insisto, esos se cuentan a mano— pero lo que queremos es inyectarle certidumbre a todos de que la elección se realiza bien, está blindada frente a cualquier intento de descarrilarla y estamos avanzando con toda la tecnología y con todas las alianzas que sean necesarias para blindar el proceso electoral.

Entonces, ¿existe la posibilidad del voto electrónico en México?

El gran problema que hemos enfrentado cuando se habla de voto electrónico es: “Híjole, ¿y si te hackean?” o por otro lado, “¿cómo va a saber el ciudadano que su voto se va a contar tal como lo emitió y no va a haber una manipulación? Es decir, el problema del voto electrónico no es la falta de tecnologías adecuadas. Es más bien la desconfianza.

Hay países como Alemania que reconocía la posibilidad del voto electrónico; y estamos hablando de Alemania, no estamos hablando de un país como el nuestro donde la desconfianza es enorme. Bueno, allá el tribunal constitucional dijo: saben qué, vamos a eliminar el voto electrónico porque el elector no tiene una certeza absoluta. Es un problema de convicción o de percepción de que efectivamente su voto se cuente.

Yo creo que es una ruta inevitable, pero más vale irnos aproximando de manera firme y decidida.

Foto: Lorenzo Córdova, Consejero Presidente del INE

Siguiendo con internet, ¿cómo regula el INE los anuncios en redes sociales?

Es muy difícil regular el internet, las experiencias internacionales te dicen que cuando quieres controlar lo que pasa en las redes, la única manera posible de hacerlo es cuando los gobiernos —no democráticos— bajan el switch. De otra manera, regular lo que pasa en las redes es por un lado imposible o a través de la censura; y en una democracia, la censura es contraria a la esencia misma. El INE por lo tanto, no puede actuar censurando.

Sin embargo, cuando hablamos de publicidad en las redes, el INE avanza con ciertos límites. Solamente auditamos las páginas oficiales de los partidos y de los candidatos que están registrados. O bien, todos aquellos sitios donde resulta evidente e identificable quién es el autor de una publicidad.

En las redes, la premisa con la que actúa el tema de las redes es el de la máxima libertad. Pero, una total intransigencia en donde tiene que ver dinero. En pocas palabras, sí se vale comprar publicidad; pero lo tienes que reportar al INE. Si no la reportas, nosotros fiscalizamos. Por eso mismo tenemos una relación de colaboración muy estrecha con los grandes gestores globales de redes sociales como Facebook, Twitter y Google que nosotros le preguntamos: “oye, ¿esto te lo pagaron? Sí, ¿cuánto?, mándame el recibo.

¿Y las noticias falsas? ¿Cuál es la más famosa?

Ha habido varias. Hace unos meses alguien alerta que desde computadoras en San Petersburgo había un inusual tráfico en el sistema de registro de votantes mexicanos. Y no, el día de hoy ya sabemos cuántos mexicanos van a votar desde Rusia: setenta.

La notica falsa más emblemática es aquella que nos llevó a decir que, en virtud del convenio que teníamos con Facebook, el INE le había entregado la base de datos del padrón electoral y por lo tanto, con el escándalo de Cambridge Analytica que enfrenta esa red social, estaban en riesgo los datos de los mexicanos. La base de datos de los ciudadanos del padrón electoral no se le da a nadie. Ni siquiera se le da a los partidos. Ellos pueden revisarla y vigilarla, pero de ahí no sale. Es sin duda, la base de datos personales más grande del Estado mexicano pero también la más segura.

¿La más ridícula? Es esa, pero como faltan varios días, mejor no digo que aquí se acabó la historia.

¿Cómo se ven las elecciones mexicanas en 20 años?

Las espero muy tranquilas, pero en el mejor de los sentidos, nunca van a ser aburridas. La verdad, las espero bien asimiladas.

Las elecciones son naturalmente un momento importante, intenso, de la vida pública de una sociedad. No podría ser de otra manera, se está disputando el poder político. Pero las elecciones deberían verse como parte ordinaria del paisaje democrático. Me da la impresión de que todavía asumimos las elecciones como si nos estuviéramos jugando el todo por el todo, como si no hubiera un día después.

En consecuencia, como si se valiera cualquier cosa con tal de ganar y la verdad, en una elección, nadie gana todo y nadie pierde todo. Además, no ocurre eso de una vez y para siempre, quien gana hoy, probablemente las pierde mañana o pasado mañana. Es decir, asumir a las elecciones como parte de la normalidad democrática es algo que todavía no ha terminado de asentarse.

Hay que preocuparnos porque va a haber un 2 de julio. El día después, los problemas que acojan a la sociedad ahí van a estar y el día después, resolver esos problemas va a implicar que unos —los ganadores— van a necesitar a los vencidos para resolver los problemas. Las mayorías y minorías, en democracia, no se excluyen, se necesitan. Eso implica un grado de madurez democrática que no necesariamente veo hoy en nuestros actores políticos.

En 20 años ojalá esta sea una democracia madura donde los valores, los principios, las prácticas democráticas estén bien asimiladas. Ojalá que nos encaminemos para allá.

¿Chavo Chaka, Niña Bien o la Chaira Arrepentida?

A mí no me gusta ninguno, me parecen eventualmente ingeniosos, pero quiero ser distante. Creo que en una elección tan importante, lo que los partidos políticos deberían privilegiar son las propuestas, los diagnósticos sobre los problemas del país. Es decir, una discusión informada. Lo demás, es mercadotecnia. Se vale, sí. No me gusta ninguno.

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