A todo esto, ¿cómo le hicieron para repartir las tarjetas de Anaya a domicilio? 🤔

Apenas ayer les informamos que la Comisión de Quejas y Denuncias del Instituto Nacional Electoral -INE- avaló la entrega de tarjetas como propaganda válida para el candidato Ricardo Anaya. Claro que no todos estuvieron de acuerdo. La consejera Pamela San Martín advirtió que dichas tarjetas atentan contra la libertad de voto ya que podrían presionar y coaccionar el voto de la ciudadanía.

Algunos usuarios en redes sociales que reportaron haber recibido la tarjeta se preguntaban cómo habían obtenido sus datos personales. 

Esta mañana en entrevista para Aristegui En Vivo, el representante del PAN ante el INE, Eduardo Aguilar, explicó que el partido contrató una empresa de mensajería con “una base de datos muy robusta”. Y ya, nomás eso. 

Además celebró que el Instituto determinara que sí se podían entregar las tarjetas.

“Expresamente señalamos que este tipo de publicidad es necesaria, que queremos garantizar la renta básica universal en un país como el nuestro donde hay 56 millones de mexicanos en pobreza”, mencionó.

Afirmó que este tipo de propaganda ha sido muy exitosa en estados como Veracruz, Oaxaca, Tabasco y la Ciudad de México, pero que no tiene nada que ver con las tarjetas que entrega el PRI, pues para ellas los ciudadanos tienen que llenar un formato con sus datos personales y su clave de elector.

Por eso, pero ¿de dónde sacan los nombres de los ciudadanos?

Aguilar aseguró que no se trata del padrón electoral. 

“Se contrató una empresa de mensajería con una base de datos muy robusta y de ahí es donde se han desprendido algunos domicilios para entregar esta publicidad… Es un contrato que está registrado en los sistemas contables del INE, no hay nada oculto, se trata de un ejercicio de mucha transparencia porque por supuesto no se trata de afectar, ni mucho menos utilizar el padrón electoral”, explicó.

Señaló ademas que se celebraron convenios de confidencialidad para no se utilice esta base de datos para ningún otro efecto que no sea la distribución de las tarjetas. Es decir, que podría incomodar pero que no es ilegal.