Oops! Sergio Mayer, candidato a diputado, confunde genocidio con ecocidio

Pasar de washawashear lo que sea que dijera la canción de ‘Banana Like It’ a presentar tus propuestas como candidato a diputado federal es un gran salto para la carrera de Sergio Mayer. Sin embargo, aunque la campaña iba sin sobresaltos hasta ahora, llegó el debate entre diputados —sí, si hay… no se rían— y se le cruzaron los cables al reconocido Luigi Lombardi  candidato de Morena, PES y PT.

Mientras intentaba explicar los grandes daños a la naturaleza que podría causar el Nuevo Aeropuerto Internacional de México, Sergio Mayer confundió los conceptos de genocidio y ecocidio. O sea, sí podría ser grave… ¿pero un genocidio?

“Al mismo tiempo, para poder rellenar se están devastando miles y miles de hectáreas de cerros de la zona de Teotihuacán y de las zonas aledañas del Estado de México, lo que genera un gran impacto ambiental, por lo que no es exagerado plantear que dañar el ecosistema es propiciar justamente un genocidio”, dijo el del paliacate raro en Garibaldi. Y sí, hay video.

Ignorando que no le subió la bolita con lo de las “zoñas aledanas”, lo complicado acá es que traía papeles para leer el speech y que él mismo compartió el video en Twitter. La pifia llegó en lo que el candidato buscaba hacer énfasis en la deuda que existe con el medio ambiente y las especies que transitan por el Lago de Texcoco. No hubo menciones del coral blanco, por cierto. 

Mayer indicó que en los terrenos donde se construye el NAIM se encuentra uno de los reguladores de agua pluvial y que rellenarlo provocaría inundaciones en la Ciudad de México.

Pa evitar confusiones, un genocidio es la aniquilación o exterminio sistemático —y a propósito— de un grupo humano por motivos de raza, etnia, religión o política. Mientras tanto, la palabra que buscaba Mayer es ecocidio, que se refiere a un daño masivo o destrucción ambiental. Esa sí.

Este próximo 1 de julio, Sergio Mayer aparecerá en las boletas del Distrito 6 para ser diputado federal de Magdalena Contreras y Álvaro Obregón.  Mientras eso pasa, recuerden que siempre ha estado preocupado por el medio ambiente: desde los noventa, le cerraron una ventanita y andaba preocupado porque las azucenas habían perdido su color.