‘Sicario: Day of the Soldado’: la corta ficción de la realidad que se vive en la frontera

Primero fueron las drogas. En la primera entrega de Sicario, protagonizada por una inocente e idealista Emily Blunt, conocimos una pequeña parte de la realidad de la frontera, un lugar que más que una división de territorio, representa una ruta de drogas, violencia, muerte e intereses políticos que no benefician a los que viven cerca de ahí.

La realidad de la frontera es más complicada de lo que creemos y de lo que cualquier película puede representar; sin embargo, Sicario bajo la dirección de Denis Villeneuve, entró a un pequeña lista de filmes que han logrado hacerle justicia, por decirlo de alguna manera, a la realidad. La historia de un agente idealista que se da cuenta que ninguno de sus valores pueden ser aplicados cuando la violencia está de por medio, nos dio una vuelta por los dos lados de la frontera y las tensiones que existen entre grupos contrarios y dentro de los mismos.

Ahora, con la segunda entrega titulada Day of the Soldado, si bien mantuvo ese mismo apego a la realidad, se quedó aún más corta que la primera. Y con esto no queremos decir que la película no sea buena, sino todo lo contrario. Al integrar más violencia a su historia, y con eso más conciencia a los dos personajes principales, se desprendió más de lo que la frontera realmente significa para que la gente que vive cerca de ella y la que intenta cruzarla.

Primero fueron las drogas para ahora dar paso a la posibilidad de que los cárteles mexicanos comenzaran a traficar de forma ilegal a terroristas que tienen el objetivo de atacar a la sociedad estadounidense. Bajo la dirección del italiano Stefano Sollima y con un protagonismo completo para Josh Brolin y Benicio Del Toro, esta idea de que un México donde se vale todo sea partícipe de otra guerra contra el terrorismo, es lo que desata una enorme ola de violencia en la que queda claro que todos están involucrados de manera “profesional” y personal.

‘Sicario: Day of the Soldado’: la corta ficción de la realidad que se vive en la frontera
Benicio Del Toro entra en un dilema moral con la llegada de un nuevo personaje.

Como parte de la trama central, volvemos a encontrarnos con la corta realidad, desde la ficción, de la brutalidad de los cárteles mexicanos y las medidas que el país más poderoso del mundo toma frente a una amenaza como esta. Ahora bien, este elemento de no llegar a considerar y representar todos los puntos fatídicos de una guerra no declarada, es punto y aparte si consideramos, por el otro lado, la terrible cara de la migración.

El tráfico de personas por la frontera entre México y Estados Unidos, ha sido uno de los males que nuestro país no ha podido enfrentar, sino todo lo contrario, ha dado paso con un desinterés por parte de las autoridades no sólo a que se vayan en busca de una sola oportunidad, sino a que enfrenten los peligros de un país como México y el descaro de los cárteles de lucrar con sus vidas.

‘Sicario: Day of the Soldado’: la corta ficción de la realidad que se vive en la frontera

Y con esto, Sicario: Day of the Soldado toma cierta relevancia en una época caótica donde los derechos de los migrantes, sean legales o no, han sido violados y tergiversados de forma pública a pesar de la denuncia internacional. La política de cero tolerancia que separó a miles de familias de migrantes, dejando desprotegidos a los niños quienes eran llevados a jaulas en condiciones poco humanas. Y aunque el debate que las políticas de Trump provocaron en el mundo no se tocan de ninguna manera en el filme, se percibe un análisis de lo mismo a través del sentido de humanidad que sale a relucir con el personaje de Alejandro Gillick, y al final con el de Matt Grover.

La pregunta de Sicario era si una persona que está demasiado involucrada en un mundo de violencia podía no convertirse en un monstruo. Y ahora, con Day of the Soldado la pregunta cambia a una más íntima: si ya eres un monstruo, ¿puedes regresar a un estado humano?

Por acá les dejamos la entrevista que tuvimos con Brolin y Benicio: