Elecciones 2018: Para que no les cuenten… vayan a votar

“Me fui a las 8:00, según para ser de las primeras en votar. Pero todavía no habían puesto las casillas. Luego, ya estaba formada y me dijeron que ahí no, que en la otra. Ya no era donde siempre y me mandaron a las casillas que estaban por el kínder.  Como a cinco cuadras de donde siempre. Fui y ya las filas le daban la vuelta a la calle. Ahí duré formada y ya cuando me tocaba… ¡qué no!, que ahí nomás de la A a la M…. y fui a la otra y ya. Total, voté hasta las 11:00”.

Así, fue votar para mi mamá, una mujer que, pese a que mi abuelo de 93 años está enfermo, hizo un viaje de tres horas para regresar a su casa sólo para votar. Un ejemplo de responsabilidad, de alguien que sin tener cuenta Twitter o Facebook, sabe de la importancia de esta elección. Como ella, según me contó, muchas personas aguantaron la tortuosa espera. Sin desánimos. “¡No se vayan, quieren desesperarnos, pero hay que votar!”, dijo que gritaban los vecinos. “Hasta una viejita, que llevó su banquito porque ya no aguanta estar parada, que me preguntó ‘oiga, yo quiero que gane… ¿cómo marco?”

Boletas casillas electorales INE
Foto: Sopitas.com

“Terminé de ver el Rusia-España. Me bañé y fui. Mi casilla está en la otra calle. Igual estaban divididas las casillas por apellidos, pero las otras quedaban en la otra esquina. Casi ni había nadie, sólo como tres personas y rápido. Me pidieron la credencial, me checaron en el librito, me dieron las seis boletas y listo. Como 10 minutos a lo máximo. Regresé y todavía ni empezaba el Dinamarca-Croacia”, me contó uno de mis primos.

En algunas casillas las boletas no fueron suficientes. Hay gente que se ha pasado todo el día (y seguro pasará la noche) vigilando la jornada electoral. En otras partes, todo transcurre con tranquilidad, mientras que, en otras, las condiciones no permitieron la realización de las votaciones. Casos muy aislados, según Lorenzo Córdova, consejero presidente del INE. “Según”, porque toda cosa que él diga, será basado en lo reportes que lleguen a él. Así como yo escribo basado en lo que mi madre y primo me contaron. Así que, para que no me cuenten, fui a darme una vuelta por mi casilla. No hay mucho que contar de eso, la experiencia no fue de lo más entretenida. Quizás no así para un papá, que repartió sus boletas para que sus hijos las metieran en la urna… o la señora que se persignó con el pulgar que le marcaron con la tinta indeleble.

Ustedes tampoco deberían dejar que nomás les cuenten. Si no lo han hecho, quizás no sea mala idea votar. Por quién sea. Todavía hay tiempo.

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