‘El Día Después’ de los mexicanos: después de las elecciones… la reconciliación

Ayer en la noche, antes de que terminara el histórico 1 de julio de 2018, muchos mexicanos se fueron a la cama pensando cómo nos gustaría que amaneciera el 2 del mismo mes y los próximo seis años. La respuesta fue la misma para todos aquellos que buscaron el cambio no en un candidato, sino en la democracia misma: con la unión de los mexicanos para hacer realidad la idea de un México alejado de la desigualdad social, la corrupción y la violencia.

Con esta idea como base, llegó la iniciativa titulada El Día Después encabezada por el actor, director y productor Diego Luna acompañado de otros personajes como Gael García Bernal, los directores Guillermo del Toro, Alejandro González Iñárritu y Alfonso Cuarón, Natalia Lafourcade, Alondra de la Parra, Luis Gerardo Méndez, Lydia Cacho, Julieta Venegas, Lila Downs, Rulo David, las escritoras Paula Amor y Valeria Luiselli, el guionista Carlos Cuarón, el analista político Emilio Lezama y más.

Esta propuesta política, pero sobre todo social, invitó antes del primero de julio a los ciudadanos para que votaran por el candidato que más quisieran pero siempre teniendo en mente el bien común: “Vota por quien quieras, pero piensa que no sólo votas por ti. Vota por quien quieras, pero comprende que la elección es sólo una etapa de la construcción democrática…”.

‘El Día Después’ de los mexicanos, la propuesta postelecciones que llama a la reconciliación
Celebración de primeros resultados / Getty Images

Pero la parte más importante de la iniciativa y de la historia, viene después. Votar, ejercer el derecho al voto, es una parte “pequeña” de la democracia, sigue lo más difícil de un ejercicio del que la ciudadanía, en todos los niveles, debe participar: la famosa reconciliación y el papel que cada uno debe llevar alejados de la violencia y teniendo en mente, como mencionan, un país.

Las diferencias ideológicas y las opiniones, finalmente, son las que construyen un panorama democrático alejado del autoritarismo; sin embargo, durante los meses de  campaña de los candidatos a la presidencia, sobre todos los demás, la polarización se fue al extremo y una gran parte de la ciudadanía cayó en la violencia –aunque sea de palabra, quizá la más peligrosa en un ambiente político–, la indiferencia, falta de empatía, incluso en el clasismo.

Entonces, la pregunta es la siguiente: ¿cómo lograremos el país del cambio si no somos capaces de respetar las condiciones en que unos ejercieron su derecho al voto?, ¿cómo hablamos de un mismo México si vivimos en distintas realidades?

El Día Después propuso a través de un manifiesto, seguir 12 puntos que dictan, de alguna manera, los preceptos que se deben seguir para lograr un objetivo en común con base en la tolerancia, la capacidad de diálogo, los derechos y obligaciones que tenemos como ciudadanos:

LA PAZ Y LA TOLERANCIA NO SON UN SUEÑO. Deben ser una realidad.

NO AL RACISMO NI AL CLASISMO. NO A UN PAÍS QUE NO INCLUYA A LOS DISCAPACITADOS. Todas y todos somos iguales y así debemos tratarnos. El otro no es mi enemigo, es mi complemento.

EJERZO UNA ACTITUD CRÍTICA HACIA NUESTROS GOBERNANTES, independientemente de mi afiliación política y la de ellos.

LA CORRUPCIÓN MATA, violenta y divide. No la tolero y denuncio a quienes la practican.

LA POBREZA ES UNA FORMA DE VIOLENCIA. Me comprometo a ayudar a combatir la desigualdad en todas sus formas, en todos los espacios.

DEBO ESCUCHAR A LOS PUEBLOS INDÍGENAS y asegurarme que sus decisiones y autonomías sean respetadas.

LA IGUALDAD DE GÉNERO ES UNA CONDICIÓN FUNDAMENTAL PARA UNA SOCIEDAD JUSTA. Lucho por una igualdad laboral, económica y de oportunidades para las mujeres. Repruebo cualquier violencia en contra de ellas.

RESPETO LA IDENTIDAD DE GÉNERO Y LA ORIENTACIÓN SEXUAL DE CADA PERSONA. Todas y todos debemos disfrutar de los mismos derechos.

ME SOLIDARIZO CON LOS MIGRANTES INDOCUMENTADOS. Defiendo los derechos de mis paisanos del otro lado de la frontera de la misma forma que defiendo y acojo a aquellos que migran a México o a través de México.

APOYO LA EDUCACIÓN, LA CULTURA, LA CIENCIA Y LAS ARTES COMO LOS PILARES sobre los cuales se construya cualquier proyecto de país.

EL RESPETO AL MEDIO AMBIENTE es el respeto a mí mismo.

DEFIENDO LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN EN TODAS SUS FORMAS. La libertad es un derecho que construyo y que exijo.  

México y los mexicanos saben que la falta de inclusión y oportunidades, la corrupción, la desigualdad de género, las clases sociales, la brecha entre clases sociales y la ignorancia, son los primeros obstáculos para llegar a un país con el que muchos han soñado desde hace un tiempo, desde hace más de 12 años. Quizá estos 12 compromisos, dictados como si se tratara de un precepto religioso, no nos digan nada que no sepamos y, lo peor, no digan cómo empezar a llevarlos a cabo. Sin embargo, nos dan un “orden”, nos dan las palabras para empezar con una transformación necesaria que levante al país de un fondo del que no ha podido salir, pero en el que no hay nada que perder.

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