Presidente de Filipinas promete renunciar si alguien consigue “selfie con Dios”

 Y en más de la ridícula pero jocosa disputa que Rodrigo Duterte sostiene contra Dios, ahora el presidente de Filipinas pone un reto a los católicos que se han sentido agraviados por sus blasfemias.

Luego de haber llamado “estúpido” al Dios de la robusta comunidad católica, ahora el presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte, puso sobre la mesa la renuncia a su cargo… pero con la condición de que le muestren una prueba irrefutable de que el mismísimo creador realmente existe… no sé, digamos una selfie: “Si alguno de ustedes dijera que ha estado en el cielo, que habló con Dios, que lo vio personalmente, y que Él existe —y si de verdad existe— anunciaré mi renuncia esta misma noche”, prometió el polémico mandatario.

Foto: GettyImages

El reto de Duterte provocó indignación entre la comunidad católica de Filipinas… pero también algo de hilaridad, ya que en redes sociales comenzaron a circular imágenes de personas que se fotografiaron junto a lo que ellos consideraron. Sin embargo, pocas risas salieron luego que el mandatario atacó – otra vez – a las autoridades religiosas a quienes cuestionó por sacarles dinero a sus feligreses. “Si realmente están ayudando a la gente, ¿por qué les piden dinero?”

En fin… desde hace dos semanas Duterte ante picando a los creyentes en el Dios Todopoderoso, creador de todo lo visible y lo invisible. En el primero y más manchado de sus señalamientos consistió en llamar a Dios “estúpido” e “hijo de puta”… nomás por no estar de acuerdo en cómo se dio eso de la creación,  rechazar el concepto de cielo-infierno y el “pecado original”. Sobre esto último, el mandatario filipino criticó que se “contaminaba” a los bebés y que sólo podía “purificarlos” mediante el bautismo, en un iglesia, por una módica tarifa. ¿Dónde está la lógica en eso, Dios?”

Como era de esperarse, grupos religiosos le exigieron no meterse con el papá de baby Yisus, además de pedirle una disculpa. El mandatario de Filipinas respondió de forma contundente: “No… ni en un millón de años”.

“Hagan eso hoy: un solo testigo, un hombre; que un ser humano sea capaz de hablar y ver a Dios. De tantos miles de millones, solo necesito uno. Y si hay uno, señoras y señores, yo anunciaré mi renuncia inmediatamente”, retó Duterte, quien – aunque no lo parezca – nació y se crió como católico.