8 películas de Jean-Luc Godard antes de ver ‘Godard, Mon Amour’

Jean-Luc Godard lleva más de 60 años siendo uno de los directores de cine más influyentes dentro de la historia del séptimo arte. Desde que comenzó su carrera en la década de los 60, exactamente, se conviritó en un nombre o elemento básico para comprender los alcances del cine no sólo como una forma de entretenimiento, sino como una declaración que cubre todas las etapas de los hombres como individuos y su capacidad de desarrollarse en sociedad.

Su genio radica, en gran medida, en que no recurre a una historia que sea evidente o apunte al tema que quiere abordar, sino en su capacidad de experimentar con imágenes o secuencias y desarrollar toda una historia y narrativa que, como mencionamos, lo ha hecho un director que explora todas las posibilidades del cine. El Godard del nuevo milenio, alejado de sus primeros trabajos, ahora es más “humano”.

Esa palabra, “experimentación”, es la que precisamente lo describe ahora como un cineasta necesario que se debe repasar una y otra vez, todas sus etapas y sus distintas visiones del hombre que convirtieron a Anna Karina en su primera musa, para luego dar paso al lenguaje como su único amor.

Esa transición se puede ver en el nuevo filme de Michel Hazanavicius titulado Godard Mon Amour, el cual retrata su relación con Anne Wiazemsky, cuyas memorias sirven como base para la cinta y para comprender cómo de Une femme est une femme del 61 y con un Godard de apenas 30 años, llegamos a Le livre d’image de 2018 con uno de 87 que todavía tiene mucho para dar. Por eso, por acá les dejamos una –corta e injusta– lista de películas de Jean-Luc Godard que se deben ver antes de entrar de lleno a la cinta de Hazanavicius:

Adieu au langage (Adiós al lenguaje)

Este es uno de los últimos ejercicios experimentales de Godard. La película, en realidad, es indescifrable, pero obliga a quien la ve a realizar un esfuerzo por comprender qué es lo que realmente un perro significa o quiere decir. En 2014, ya entrado en sus 80 años, el director dio un testimonio nada personal de cómo la muerte del lenguaje, de manera metafórica, supone la muerte del hombre. Y con muerte del lenguaje se hace referencia, de manera muy subjetiva, a la evolución de las diversas formas de lenguaje o cuando se dicen, pero no significan nada.

À bout de souffle (Sin aliento)

Para muchos, siempre hay un antes y un después de un filme. Basta mencionar Ciudadano Kane de Orson Welles para entender la diferencia entre lo que se hizo antes de 1941 cuando el cine todavía se descubría con sonido, y lo que sucedió después. Uno de esos filmes es el debut de Godard de 1960, Sin aliento, con Jean-Paul Belmondo y Jean Seberg en el protagónico. Quizá la grandeza de esta cinta no sea similar a la de Ciudadano Kane; sin embargo, la libertad es una de las cualidades de esta cinta, mismas que se proyectan no es el protagonista, sino en la posibilidad de ver a alguien como Belmondo en una cinta que sigue a un matón que quiere convencer a una americana de tener relaciones sexuales con él.

Vivre sa vie (Vivir su vida)

Anna Karina protagonizó un número considerable de películas de Godard que la llevaron en la realidad a convertirse en su pareja. Nacida en Dinamarca, Karina encontró la fama y la oportunidad de convertirse en actriz en Francia con el director francés. Y algo “similar”, sucede en esta cinta y el personaje principal: una mujer que deja su país y su familia para convertirse en actriz que termina siendo, por necesidad, una prostituta. En 1962 el tema no había sido abordado con la libertad de Godard y por eso sobresale, pero lo que lo convierte en un básico de su filmografía, es la forma poética en que aborda esa necesidad de la protagonista y su sufrimiento, reflejado cuando va al cine a ver La pasión de Juana de Arco de 1928.

La Chinoise

El 16 de mayo de 1966 comenzó la Revolución Cultural China que dio paso, de alguna manera, a todas las declaraciones contraculturales que se dieron en el mundo por parte de los jóvenes, sobre todo en la Francia de 1968. Así que no fue de extrañarse que Godard tomara esa primera manifestación del 66, para que en el 67 se fuera a filmar La Chinoise. Con esta cinta, entró de lleno al cine que examina la condición humana en sus dos formas más básicas y necesarias entre sí: la social y la política. Con un grupo de jóvenes revolucionarios, el director se va por todos los huecos intelectuales y anímicos de una transformación como la que se dio un año después de la película.

Une femme mariée (Una mujer casada)

En 1964 Godard no estaba en la cima de su carrera a pesar de ya haber comenzado con una doble reputación que lo seguiría toda su vida: de genio pedante. Su octavo filme, Una mujer casada, pasó de largo para muchos a pesar de que convergieron varios elementos filosóficos y poéticos que no eran evidente a simple vista, pero que siempre estuvieron ahí. El matrimonio fallido de Charlotte y Pierre, interpretados por Sacha Meril y Phillippe Leroy, dan paso a que se aborden temas como la proyección de la mujer en los medios a partir de la industria de la moda, lo que desata un acto de infidelidad por parte de la mujer con un actor mientras su esposo ni siquiera parece comprender la vida que comparte con ella.

Une femme est une femme (Una mujer es una mujer)

Con esta cinta de 1961, hay de dos para los espectadores: o lo amas o lo odias totalmente. El poco apego a la realidad en el personaje principal de Angela, llevada por Anna Karina, lleva al límite no sólo a su novio con quien vive mientras ella trabaja en un club nocturno, sino a la audiencia que no termina de comprender una actitud infantil por parte de la protagonista que llega al punto máximo con unos toques musicales que rompen de forma poco tradicional, la primera narrativa del filme.

Masculin Féminin (Masculino, femenino)

Esta película de 1966 demostró una vez más que Godard siempre sintió cierta fascinación con los elementos que formaban parte de la industria del entretenimiento francesa, muy alejada desde siempre –y a la fecha– de las características que componen a Hollywood, por mencionar la meca del cine y los artistas. Masculino, femenino es una de las películas más reconocidas de Godard por reflejar la Francia de la segunda mitad del siglo XX y la juventud de la época en un año que los preparaba para una transformación reflejada en personajes icónicos de la cultura francesa e internacional. La narrativa de Godard en esta cinta, de acuerdo con algunos expertos, fue novedosa y disruptiva al grado de integrar elementos meramente televisivos en un formato para el cine, ¿y no es acaso que ahora sucede lo contrario con las producciones originales de las plataformas de streaming?

Pierrot le Fou (Pierrot el loco)

Godard nunca se apegó a ningún tipo de realismo, ni siquiera a una que presentara elementos ficticios. Muchas de sus cintas, como Una mujer es una mujer, se iban al límite de la ficción al grado que los personajes parecen no tomarse en serio nunca, y una de ellas, quizá la más representativa de esta forma ridícula de contar una historia, es Pierrot le Fou de 1965 con –una vez más– Jean-Paul Belmondo en el protagónico y Anna Karina como su compañera en una serie de cuentos que parecen no tener ni pies ni cabeza.

Comentarios