¿A dónde camina la renegociación del TLCAN?

Por Diego Castañeda

Después de algunos meses de receso, las negociaciones del TLCAN, con un aire fresco tras la victoria de AMLO en las elecciones, arrancaron de nuevo. El resultado inicial parece prometedor, tanto el representante comercial de Estados Unidos, Robert Lighthizer, y el secretario de economía de México, Ildefonso Guajardo, dieron señales de que un acuerdo podría ocurrir pronto, posiblemente para finales de agosto.

Los puntos más controversiales para lograr el acuerdo parecen ser los mismos: las reglas de origen y en específico el contenido de valor del sector automotriz, los mecanismos de solución de controversias y la infame cláusula sunset. Respecto a las reglas de origen la postura del gobierno mexicano desde las últimos 3 o 4 rondas de negociación ha sido en favor de la flexibilidad; es decir, no ven el contenido de valor actual de 62.5 por ciento de contenido regional como inamovible, dicho esto, tampoco se ve factible lo que la administración propuso (80 por ciento y que la mano de obra empleada gane al menos 16 dólares). Entre las reglas existentes y las que propuso Estados Unidos existe un muy buen margen para llegar a un acuerdo y esa posición ha sido respaldada por Jesús Seade, el que será encargado de la negociación una vez que AMLO sea presidente en funciones.

Respecto a los mecanismos de solución de controversias la discusión más fuerte ocurre del lado de Canadá, para ellos es un asunto casi existencial para el tratado y debemos recordar que ellos fueron los que propusieron en el tratado original de hace 24 años los mecanismos de los capítulos del TLCAN sobre resolución de controversias. Para México el asunto en específico es menos relevante pues no hace demasiado uso de estos mecanismos y podría ser una de las causas por las que Lighthizer piensa que Canadá aún no muestra suficiente “compromiso” y por lo que se habla mucho de avanzar más rápido con el lado mexicano.

Jesús Seade Helú y AMLO

La cláusula sunset por lo tanto es el único punto realmente mortal para el acuerdo de continuar y si se ha de cerrar aunque sea en principio el nuevo acuerdo este asunto tendrá que desaparecer de la propuesta de Estados Unidos.

Más allá de los asuntos estrictamente técnicos, esta ronda de negociación es de gran importancia porque un representante del nuevo gobierno mexicano (Jesús Seade) participa en ella, por lo que de cierta forma los negociadores de otros países pueden tener una idea de la postura del nuevo gobierno mexicano y el nuevo gobierno, a su vez, puede ir preparando la transición en esos temas si el acuerdo no se cerrara antes.

Hoy en día parece que las probabilidades de un acuerdo cerrado antes de fin de año crecen; no obstante, sigue siendo un asunto de tiempos muy apretados. El congreso de Estados Unidos suspende actividades este 31 de julio y no reanuda las mismas hasta pasada su elección intermedia en noviembre, y por ley en Estados Unidos para poder aprobar un acuerdo comercial deben pasar al menos 3 meses desde que se llegó al acuerdo para que se pueda firmar; si el acuerdo no pudiera ser enviado al congreso en el tiempo que queda, sería casi imposible que la administración saliente en México lo pudiera aprobar, por lo que la administración entrante tendría que ser la que lo concluya. Si el acuerdo se cerrara a finales de agosto, el acuerdo aún se podría firmar en diciembre; si el acuerdo se cerrara en noviembre, se tendría que esperar hasta febrero de 2019 para poder finalizar.

Tomando todo en cuenta es un momento prometedor para el país, parece que la relación con Estados Unidos puede mejorar, parece que aunque aún con incertidumbre el acuerdo comercial será llevado a buen puerto en los próximos meses, al grado que el peso mexicano se ha vuelto la moneda con más ganancias en el mundo durante el mes de julio. Existe mucha confianza y esperanza en el futuro, menos incertidumbre respecto al TLCAN y eso  sólo puede traer cosas buenas a la economía.

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Diego Castañeda es economista por la University of London.

Twitter: @diegocastaneda