El feminicidio infantil como parte de la realidad, ¿qué sigue?

La violencia en México ha alcanzado niveles incomprensibles. De acuerdo con datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad, el 2017 fue el año más violento del que se tenga registro en el país durante los últimos 20 años: se acumularon 25 mil 339 carpetas de investigación por homicidios dolosos -estamos hablando de un 23% más que el 2016- y octubre fue el mes de mayor número de asesinatos intencionales, incluyendo feminicidio.

Por lo que hemos estado observando, el 2018 va que vuela para alcanzarlo. Sin embargo, los últimos crímenes en contra de menores de edad, a veces niños y bebés, nos ponen a pensar en qué nos esta pasando como sociedad.

En marzo pasado, la división Mujeres de la Organización de las Naciones Unidas -ONU Mujeres- presentó su informe “La violencia feminicida en México, aproximaciones y tendencias 1985-2016”. Es escalofriante saber que en nuestro país ocurren en promedio 7.5 feminicidios al día, siendo el 2012 el año más violento para las mujeres.

Foto: ONU Mujeres

Pero, ¿contra niños?

Durante este mes, el secretario ejecutivo del Sistema Nacional de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes -SIPINNA-, Ricardo Bucio Mújica, señaló que en promedio, cada día son asesinados 3 niños o bebés en México.

La ONG Save The Children, informó por su parte que nuestro país es uno de los que menos invierte en la etapa de primera infancia, además de que el impacto de la violencia en la economía mexicana es equivalente al 21% del Producto Interno Bruto.

Tenemos que hablar de feminicidio infantil 

Solamente en una semana, dos niñas fueron asesinadas y una robada: en Zacatecas, en Nuevo León y en Puebla.

Ana Lizbeth Polina

El 15 de julio pasado, Ana Lizbeth Polina, de 8 años, y su mamá salieron de su cada unicada en Juárez Nuevo León, para dirigirse al lugar en donde trabajaba la madre. Unas cuantas calles del domicilio. Aproximadamente a las 7 de la tarde,  Ana jugaba fuera del trabajo de su mamá y la raptaron.

Al día siguiente fue activada la Alerta Amber. Desafortunadamente dos días después, el cuerpo de Ana fue encontrado a menos de 300 metros del lugar en donde fue vista por última vez. 

La menor había sido asesinada y su cuerpo fue cubierto con una cobija en un terreno baldío. Durante la necropsia, se dieron cuenta que había sido además violada.


El 19 de julio, la Fiscalía General de Nuevo León anunció la detención del presunto responsable: Fernando “N”. Actualmente se encuentra recluido en el Penal de Topo Chico mientras las investigaciones continúan.

El detenido formó parte de la Policía de Monterrey 18 años atrás, sin embargo no se conoce el tiempo que laboró en la corporación ni los motivos de su separación.

San Juana Romo 

El pasado 20 de julio, los padres de la niña San Juana Romo, de 9 años de edad, reportaron su desaparición en la colonia Gavilanes de Guadalupe, Zacatecas. La menor salió a la tienda a unos cuantos metros de su casa y no regresó.

Tras la activación de la Alerta Amber, pasaron tres días de búsqueda para encontrar el cuerpo de la niña en un lote baldío del municipio aledaño de Guadalupe, el 23 de julio. Los estudios de la Secretaría de Seguridad Pública de Zacatecas explicaron que la niña tenía entre 24 y 48 horas de fallecida.

De igual forma, la niña presentaba lesiones que indican violación y se determinó que la causa de muerte fue asfixia por estrangulación.

Tres días después, el gobernador de Zacatecas, Alejandro Tello, informó que ya se había capturado al presunto responsable del asesinato de la menor.

La Policía Ministerial capturó al presunto responsable del abominable crimen de la pequeña #SanJuana que ha ofendido y cimbrado a nuestra sociedad. Expreso mi reconocimiento a la @FiscaliaZac encabezada por @FcoMurilloR. Ofrecí que se daría con el culpable, lo hemos cumplido.

— Alejandro Tello (@ATelloC) 26 de julio de 2018


Se trata de Jorge Rodolfo “N” de 29 años de edad. Posteriormente se supo que tenía in envoltorio de marihuana y un arma corta, además de que el 205 estuvo implicado en el delito de robo de vehículo.

Maritza Zavaleta Espinosa

El 20 de julio pasado, Maritza Zavaleta Espinosa de 8 años de edad, fue robada de su domicilio en el estado de Puebla.

Su madre afirmó que la niña abrió la puerta de su casa cuando llamaron, después la prima de la niña dijo que la menor se había ido con un “viejo”. La Fiscalía General del Estado activó la Alerta Amber, y afortunadamente, Maritza sobrevivió.

Fue encontrada horas después en un terreno baldío, sin ropa, al lado de su secuestrador.

A pesar de que la niña aseguró que fue violada, los dictámenes no acreditaron el abuso sexual. El agresor fue detenido e identificado como Filemón “N” de 47 años de edad y originario de Chiapas.

Pero como casi nunca pasa, como los exámenes no pudieron comprobar que había sido violada, el agresor fue puesto en libertad, así como si nada. Ni siquiera fue retenido por el delito de robo.

¿Qué esta pasando? 

Estamos hablando de que estos casos ocurrieron en una sola semana, pero anteriormente, el 30 de abril, Humbero E.M. fue vinculado a proceso por la violación de una niña de cinco años de edad a finales del mes de abril en Santiago Chilixtlahuaca, Huajuapan de León, en el estado de Oaxaca.

Es muy preocupante que los niveles de feminicidio infantil aumenten a tal grado en un periodo de tiempo tan corto.

Ante estos horribles casos, la ONU pidió al gobierno de México asegurar que el feminicidio sea criminalizado en todos los códigos penales del país. Además de la adopción de “medidas urgentes” para prevenir, investigar u juzgar adecuadamente las muertes violentas, los homicidios y las desapariciones de mujeres y niñas.

El Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer otorgó un plazo de 2 años al Estado Mexicano para presentar un informe preliminar en materia de Derechos Humanos para frenar la violencia de género. 

La cosa es que suceda. En la agenda del próximo presidente debe estar presente un plan para frenar tan cobardes actos en contra de niñas, niños, mujeres y hombres en México. No puede ser aceptable bajo ninguna circunstancia la normalización de la violencia.

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