Conciertos

El concierto de Louis Armstrong en Ghana que pasó a la historia

La música de Louis Armstrong va más allá de composiciones románticas de jazz, de una voz arguadientosa con un poco de distorsión, de evocar los sentimientos más nobles. También está su habilidad como músico, pues para nadie es extraño el saber que era muy bueno tocando la trompeta y corneta.

Nacido en Nueva Orleans y con una vida bastante difícil, pues desde pequeño sufrió el racismo, la pobreza, el abandono de su padre, de la delincuencia y aprendió a sobrevivir en los barrios bajos, Louis alcanzó el éxito gracias a sus habilidades como trompetista y posteriormente, se convirtió en un ícono del jazz carismático, bondadoso, conocedor de un mundo del que pocos pueden hablar, pero muchos quieren conocer.

Por esto y mucho más es que su vida se ha convertido en algo qué admirar, especialmente si hay un video poco visto de una de sus presentaciones en uno de los lugares más representativos de África.

Todo comenzó en mayo de 1956, cuando Armstrong viajó a Accra con el periodista de la CBS, Edward R. Murrow, quien se encontraba filmando un documental sobre Louis titulado Satchmo the Great. Ellos estuvieron de tour en Gran Bretaña cuando Murrow convenció a Armstrong y a su banda de hacer una parada en Ghana -un país del oeste de África- por dos días. Su idea, básicamente, era mostrar la conexión cultural entre un ícono de la música negra americana con una nación africana a punto de ser libre.

¿A qué nos referimos con esto último? A que en ese entonces, Ghana todavía era parte de la Gold Coast; no era un país libre y estaba en transición para completar su independencia, la cual llegaría 10 meses después. Así fue como se convirtió en la primera nación de África en ser libre y por ello, fue que recibió a muchos líderas afroamericanos, siendo Armstrong uno de ellos.

Tanto el cantante de jazz como su esposa Lucille y el resto de su equipo fueron saludados por cientos de personas en el aeropuerto de Accra. Allí conocieron al primer ministro y visitaron la universidad. Todo esto fue grabado por Robert Raymond, un australiano y miembro del Departamento de Servicios de Información que escribió sobre esos días en Ghana en su libro Black Star In The Wind.

A punto de concluir la visita de dos días, Louis Armstrong ofreció un concierto al aire libre al cual asistieron varios jefes de varias regiones de África, y artistas de algunas villas que tocaron junto a Louis y sus All Stars. Según recuerda Raymond:

“Entonces, a lo largo de la arena, una figura solitaria surgió. Era un hombre muy, muy viejo, con un bastón, de alguna tribu del norte. Lenta y delicadamente, él avanzó hacia la banda, con una especie de arrastre de pies mientras en su mente, muy profundo, sentía el beat de la música. Él esperó. ¿Era él el catalizador que fusionaría las culturas? No era suficiente. Así que un americano tomó la iniciativa. Lucille Armstrong se levantó y bajó hacia la arena para unírsele al hombre viejo. Juntos, bajo el sonido de Armstrong y su trompeta, comenzaron a bailar lentamente, mientras Lucille veía al hombre arrastrando los pies en la tierra bailando”.

Tanto la esposa de Louis Armstrong como el hombre de Ghana iniciaron la fiesta mientras más viejitos se abrían paso para la pista de baile empolvada, luego se les unieron las mujeres mayores, las jóvenes con sus bebés en las espaldas, los hombres jóvenes dejaron atrás sus tapujos se unieron también. Ese fue el momento en el que las tradiciones de una América negra y un África se unieron gracias a la música, al sentir que no solo aparece en los libros de Scott Fitzgerald, en películas de Woody Allen o en “recomendaciones de jazz”.

Los historiadores redescubrieron esta grabación y, después de tantos años, lo pusieron en línea hace un par de años para que nuevas generaciones pudieran percibir todo esto, sentirlo y vivirlo como si hubieran estado ahí, como si los años no hubieran pasado por el jazz, por Armstrong, y por ese efecto tan característico de él.

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