De Madonna a Confessions: los discos de la reina del pop que VALEN la pena escuchar

Escuchar a Madonna a detalle es muy complicado. No por el hecho de que sus letras sean pegajosas, de que ahora su música ya no tenga valor cultural y un contexto musical pobre, sino porque si analizas cada uno de sus discos, al menos hasta el Confessions on a Dance Floor de 2005, entenderás que lo que la reina del pop hizo fue seguir las tendencias de la música electrónica, de experimentar con ella, sus vertientes y transformarlas para entrar en el gusto de cierto grupo de personas y después convertirse en un ícono pero hey, no un ícono del pop, sino de la música en general. Aquí es donde los adjetivos hacia ella están mal pues, más allá de abordar un género (el pop) que como su nombre lo dice, entra en el gusto de todos y va conforme la moda, es la adaptabilidad y mezcla de sonidos de máquinas que hicieron de sus discos algo muy escuchado, un referente y que por consiguiente obtuvo éxitos o mejor dicho, canciones que son recordadas hoy día. 

De entrada daremos un contexto de la música electrónica cuya historia, a comparación de otros géneros, es muy reciente. De acuerdo al libro de Simon Reynolds, Energy Flash, todo comenzó por el MDMA, que popularmente se le conoce como éxtasis pero es una sustancia mucho más pura. Esta droga en un principio fue utilizada para los soldados de la Primera Guerra Mundial, sin embargo, a principios de los 80 se comenzó a usar para las terapias de pareja y posteriormente, llegó a los clubes nocturnos pero como todo en la vida, esa droga que era legal rápidamente pasó a ser vetada por el gobierno de Estados Unidos y he ahí las consecuencias del tráfico de drogas, específicamente de ésta. ¿Su efecto? Un subidón que te da euforia, que “saca al niño interior”, te da felicidad, te relaja pero al mismo tiempo te hace moverte. Precisamente por éste último efecto es que comenzó a usarse en los clubes, ya que todas las sensaciones aumentaban cuando escuchabas música.

A la par de este descubrimiento químico estaba el techno de Detroit que, influenciado por Kraftwerk y otras bandas como Neu!, Faust y Can, que entran dentro de la música hecha a base de máquinas, comenzaron a experimentar con sonidos pop hechos con cajas de ritmo y sintetizadores análogos. Pero en ese entonces también estaban The Stooges con su martilleo que imitaba a las fábricas europeas o bien, un poco más de beats programados en secuencias. 

En un principio el techno de Detroit no tuvo un fuerte impacto en Estados Unidos, pero sí en Europa, donde Juan Atkins se convirtió en uno de los padres de este género y comenzó a realizar música que si se escuchaba con el efecto del M o éxtasis, elevaba cualquier sonido y percepción del loop mismo. 

Madonna (1983)

Por ese entonces también habían bandas experimentando con las cajas de ritmo y los sintetizadores —Depeche Mode fue una de ellas—, y para 1983, llegó Madonna con su álbum homónimo que mezclaba teclados, sintetizadores (especialmente el sintetizador análogo Oberheim OB-X) y ese beat duro, como golpeteo que rememoraba al techno de Detroit y al synth pop en sus tintes más oscuros gracias a la caja de ritmo  LinnDrum. Algunos ejemplos son “Lucky Star” y “Burning Up”. La diferencia a que este disco fuera completamente darks, es que también tenía ritmos disco y electropop —género que para ese entonces no se tenía tan definido—. Sus ritmos eran mucho más rápidos, melódicos e incluso suaves. Una mezcla bien llevada conforme la moda de la música que existía y era creada en esa época.

Like a Virgin (1984)

Al año siguiente de Madonna llegó Like a Virgin, un disco cuya canción del mismo nombre es una de las más populares de la reina del pop tanto por la letra como por esos sonidos un tanto melosos pero que también cuentan con loops de sintetizador. Para las siguientes canciones Madonna continúa utilizando el synth-pop e incluso en “Material Girl” ese sampleo del inicio lo mezcla con batería y riffs de guitarra electrónica, incursionando en un género que todavía no era muy bien conocido, el dance pop, y otro que ya muchas agrupaciones habían adoptado: el new wave. Este disco, más allá de ser provocativo por su nombre mismo, por tomar referentes religiosos, es en sí un salto a la modernidad de parte de la cantante, quien además tuvo a Nile Rodgers como productor, uno de los músicos más experimentales y que incluso un año después le produjo un álbum a David Bowie, Let’s Dance. De las joyas que te encontrarás aquí, además de los clásicos, están “Dress You Up”, “Pretender” y “Stay”.

True Blue (1986)

Luego llega True Blue, un disco lanzado en 1986 que mezcla un poco de sonidos de música clásic, como los violines, pero casi inmediatamente incluye los beats de sintetizador, los juegos con los sonidos a partir de las cajas de ritmo, los loops que mezclan un poco de disco, synth-pop y que finalmente lo hizo tan bailable y memorable con canciones como “Papa Don’t Preach”, “Jimmy Jimmy” y “Love Makes The World Go Round”, ésta última incluso tiene sonidos más tropicales. Toda una invención sacada de la experimentación con una base ya conocida, pero siempre dándole toques de frescura a los géneros mismos. Con esto saltamos directamente a “La Isla Bonita”, la cual se sale de todo el concepto que durante tres discos vino manejando Madonna. ¿Por qué? Desde un principio sí, suenan los sintetizadores y de hecho está ese loop que jamás cambia y al cual se cubre con ritmos de teclados, guitarras acústicas españolas, tambores cubanos, maracas, armónicas y la voz relajada de Madonna. Un poco de samba pero sin olvidar su base: la electrónica.

Like a Prayer (1989)

Tres años más tarde llega Like a Prayer, el cuarto álbum de estudio de Madonna que incorpora elementos dance, funk, góspel y soul. Es el resultado de la mezcla de lo viejo con lo nuevo y que incluso saca a relucir la inclinación de Madonna por la iglesia —claramente reflejado en “Like a Prayer”—. Posteriormente está “Till Death Do Us Part”, la cual con ritmos rápidos, nos da un poco más de sonido a sintetizador y cajas de ritmo que más tarde es cubierta por batería casi igual que con “Keep It Together”. Aquí la variación, como lo mencionamos antes, va desde “pequeñas oraciones”, hasta ritmos acústicos y distorsiones poco entendibles pero que jamás hacen que pierdas la atención. Este es un álbum que no tiene mucha complejidad pero sí mucha controversia. 

Erotica (1992)

Erotica es probablemente uno de los mejores discos de Madonna. Una verdadera joya en cuanto a tendencias musicales se refiere pues, en ese entonces, en 1992, la cultura del rave desarrollada a partir del consumo del éxtasis, el techno, house, acid house y EBM se habían puesto un poco en stand by debido a que los que iniciaron con esta corriente buscaban algo más, algo que pudieran escuchar mientras les daba el bajón. Algo como el intelligent techno, ambient, chill-out y trance, géneros cuyos principales exponentes fueron Autechre, The Black Dog y Aphex Twin. Si lo escuchas de principio a fin, te lleva por un viaje súper relajado y sensual gracias a los ritmos electroacústicos, con percusiones parecidas a goteos de agua y pequeños tintineos.

Su concepto básico es el sexo y el romance, algo que surgió a partir del consumo del MDMA, pero que ahora evolucionaba a algo más pues sus canciones, más allá de generar el efecto de un baile frenético, eran para relajar, dejarse llevar con la música, perderse en ella y denotar toda esa sensualidad entre los beats suaves, despreocupados, que invitan a alimentar al alma y a la mente.

Bedtime Stories (1994)

En este disco lanzado dos años después de Erotica, Madonna retoma un poco del ambient y chill-out en casi la mayor parte. Canciones como “I’d Rather Be Your Lover”, “Don’t Stop”, “Inside of Me” y “Forbidden Love” son tan sensuales como sus nombres mismos e incluso, en “Bedtime Story”, se escuchan gemidos mientras un breakbeat apenas perceptible está en el fondo, perdido para después ser reemplazado por sampleos ligeros y un beat que te hace mover la cabeza de arriba a abajo. Una joya que está colocada casi al final del álbum como si fuera una forma de encontrar la perla, tomarla y dejarte llevar por ella hasta el final.

Ray of Light (1998)

Este disco es la etapa de Madonna como madre, pero no por ello menos creativa ya que, en ese entonces, ella además de dar a luz a su hija Lourdes también se metió en el hinduismo, budismo y por consiguiente comenzó a hacer yoga. En su búsqueda por un equilibrio espiritual se encuentra con algo llamado trip hop, género desarrollado a mediados de los 90 y que proviene del hip hop, pero con ritmos basados en el breakbeat, samples loopeados e incluso el scratching, uno de los sonidos más característicos del trip hop. En esta producción es cuando su voz muta para ser más suave, tenue e ir conforme las capas melódicas que se escuchan de fondo. Algunos de esos ejemplares son “Swim”, “Candy Perfume Girl”, “Shanti/Ashtangi” —que incluso el título y letra está en sánscrit, el lenguaje utilizado en yoga— y “To Have And Not To Hold”. 

También continúa con el uso de la música ambient y utiliza elementos de la música clásica y el house. Es como un viaje intergaláctico que a veces te da golpes de realidad pero que hasta el momento, ha sido poco valorado a pesar de tener toda una monstruosa producción. 

Music (2000)

El octavo material discográfico de Madonna que a diferencia de los anteriores contiene ritmos más funk, pero también utiliza un poco de country, house, rave trance y muchos, muchos sintetizadores que le ayudan a tener esa fina base melódica. Tal vez la canción más famosa de este disco sea “Music”, pero existen otros cortes un poco más contemplativos y experimentales que van acorde con la época, pues en ese entonces comenzaban a tener más auge los DJ y remixes, que si bien no vienen dentro de este disco, sí suena a breakbeats, scratching y a mucho más pop reminiscente de los 90. “What It Feels Like For a Girl” probablemente sea una de sus mejores canciones, pues mezcla todo lo anterior y lo lleva de una manera ejemplar.

American Life (2003)

Como su nombre lo dice, es una referencia a Estados Unidos con letras que hablan del sueño americano y todo el materialismo que tiene este país. Más allá de ser un disco que hable del amor, en realidad es una crítica social que nuevamente aborda el dance pop y synth-pop, incluso en algunas partes le mete guitarras acústicas y he ahí la introducción de un género nuevo de la electrónica: la folktrónica, que está compuesta por sintetizadores y sonidos acústicos. Todo al mismo tiempo. También incluyó un poco de percusiones y bajo electrónicos que le daban más fuerza y efectos sintéticos. El sratching se convirtió en una parte elemental de las canciones así como sampleos que se perciben mucho mejor con los audífonos puestos. Asimismo, la voz de Madonna más allá de cambiar los tonos, se utilizó en varias capas, con distorsiones, chillidos, emulaciones que creara ritmos más bailables -“Hollywood” es el reflejo perfecto de esto-. Otra cosa que también se introduce es un poco de rap para la parte de los coros y un beat a base de cajas de ritmo e incluso como si fuera un game boy, “Nobody Knows Me” da esa sensación de un videojuego al igual que con “Mother and Father”. 

Confessions on a Dance Floor (2005)

Y finalmente llega esta joya, una de las tantas que mencionamos anteriormente y que jamás quedará en el olvido. Grabado casi en su mayoría en el estudio de grabación de la mansión de Prince, a este disco se recuerda la época de oro del dance de los 70 y 80 pero además, a retoma samples de agrupaciones como ABBA, Donna Summer, los Pet Shop Boys y Depeche Mode. Los Bee Gees se convirtieron en uno de los principales modelos a seguir, en cuanto a concepto de disco, vestimenta y nombre se refiere. Pero ya en cuanto a música, se apega mucho más a esos sonidos de las bandas que dejaron su propia huella dentro del synth-pop y el krautrock. Por ejemplo, con “Forbbiden Love”, Madonna rinde un tributo a Kraftwerk desde los principales coros como robotizados, los loops y posteriormente esos tintes oscuros a base de sintetizadores análogos. Una verdadera perla dentro de la electrónica. Lo mismo sucede con “Future Lovers”, otra joya saliente del disco y synth-pop con una secuencia de beat que a lo largo de la canción es recubierta con otros efectos de sintetizador y la voz de Madonna con varios efectos que dan la sensación de un viaje intergaláctico.

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