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El gobierno de Italia acusa a la UE por la tragedia del Puente Morandi

Diseñado por el ingeniero Ricardo Morandi y construido en 1967, el puente Morandi de Génova, Italia, tiene un historial de quejas en inconsistencias que, finalmente, terminó en la tragedia del viaducto de la autopista A10, que cobró la vida de al menos 30 personas y colocó a Génova en un estado de emergencia.

Y no es para menos, pues tras el colapso del puente, las autoridades italianas decidieron hacer cambios a fondo:

Terminaron el contrato con la compañía Autostrada —que administraba el puente Morandi—, comenzó un plan extraordinario de control para TODAS las construcciones en Italia y más de 300 familias que vivían debajo del puente fueron desalojadas.

En medio de estas acciones de contención, algunos funcionarios han apuntado en señalar a la Unión Europea como uno de los responsables de este colapso, cuando se sabe que los reportes por su estructura deficiente llevaban más de dos décadas. Pero así es la política y la evasión de responsabilidades.

“El puente enfermo”

Así se le conocía a esta estructura —que tiene una longitud de mil 1.182 metros y alcanza los 90 metros de altura y fue construida con hormigón y concreto reforzado para las torres y los pilares—, pues los reportes sobre su mantenimiento datan desde los años noventa del sigo pasado.

Para sanear los desperfectos, el gobierno cambió los cables de suspensión y completó las estructuras, ante la exposición de un desgaste “considerable”.

Es más, la Universidad de Génova llegó a indicar que ya era tiempo de “demoler y reconstruir” el puente Morandi. Sin embargo, la estrategia fue otra y conforme avanzó el tiempo las quejas continuaron.

Entre 2014 y 2016, se realizaron obras de reconstrucción, pero sólo sirvieron para reforzar el material.

Italia acusa a la Unión Europea 

En esta tragedia que pudo haberse evitado si se consideraban los informes sobre una reconstrucción total, el gobierno italiano ha apuntado hacia la Unión Europea para acusar que sus políticas han impuesto limitaciones presupuestales a Italia para gastar en carreteras seguras y colegios.

Matteo Salvini, viceprimer ministro, sostuvo que las reglas de la UE desarman al gobierno para sanear los proyectos.

A todo esto, la UE rechazó las acusaciones, pues la actual administración se escuda en un argumento sin un sustento sólido. De acuerdo con The Guardian, un informe de Bruselas pidió a Italia a que invirtiera en infraestructura, el mantenimiento de carreteras y construcción —ante la disminución de un 62% de los trabajos entre 2007 y 2015, según la OCDE—.

Deficiencias

Más allá del debate con la UE, la tragedia pone en el ojo del huracán el tema de las concesiones y las construcciones en Italia. El puente Morandi es el quinto puente que se derrumba en este país, tan sólo en cinco años.

Y los acuerdos entre la inversión estatal y privados ya son cuestionados, ante la negativa del gobierno actual —que si bien arrastra un tema de hace tiempo, también ha tenido su responsabilidad con lo sucedido en el Puente de Génova—.

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