Aquí nos tocó vivir

¿Es posible que México crezca a 4 por ciento anual?

Por Diego Castañeda

Tras una reunión con el Consejo Mexicano de Hombres de Negocios, el Presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, habló de un problema muy persistente de la economía nacional: la falta de crecimiento económico sostenido a una tasa mayor. México tiene casi 4 décadas creciendo cerca o por debajo del 1 por ciento per cápita o alrededor del 2.4 por ciento de forma anual. AMLO acordó con los empresarios que la economía mexicana debía crecer más y por lo menos hacerlo a tasas sostenidas del 4 por ciento anual, ¿es un crecimiento de esta clase posible?

Hoy en día la economía mexicana crece casi exclusivamente gracias al impulso de su consumo interno. La inversión pública, uno de los motores importantes para crecer, se encuentra muy disminuida, con montos en los últimos años próximos a 2 puntos del PIB; por otro lado, el comercio internacional del país no exporta suficiente valor agregado para tener un mayor impacto y la inversión privada se ha mantenido estancada alrededor de 20 puntos del PIB. Hacer que la economía del país crezca al 4 por ciento anual por necesidad requiere que por lo menos algunos de estos motores comiencen a usarse de forma más intensiva.

De lo dicho por AMLO, el recuperar la inversión pública y elevar la privada parece ser el primer paso para buscar ese crecimiento. En el Proyecto Alternativo de Nación que encabeza siempre se habló de recuperar la inversión pública por medio de una reorganización del gasto público que reasigne gasto ineficiente y despilfarros para canalizar a inversión pública, entre otras cosas. Regresar ésta por arriba de 5 puntos del PIB se antoja complicado de un solo golpe; no obstante, sí es posible observar una gradual recuperación, regresar primero arriba de 3 puntos porcentuales del PIB y comenzar a crecer rumbo a la meta de 5.

El “acuerdo” con los empresarios para que éstos inviertan más podría generar quizá 1 o 2 puntos adicionales del PIB en inversión en el corto plazo. En la medida que la inversión pública abra nuevas oportunidades de inversión para la privada y cree oportunidades de mercado es posible que la inversión total en el país pueda soportar una tasa de crecimiento mayor. La regla de oro en estos casos dice que para crecer por arriba del 6 por ciento anual se requerirá una inversión total cercana al 40 por ciento del PIB, esperar eso pronto es quizá poco realista, pero si la inversión total (suma de pública y privada) nos aproxima a 30 puntos en el corto a mediano plazo, podríamos observar tasas de crecimiento mayores en 0.5 o 1 punto porcentuales.

crecimiento económico
Foto: Shutterstock

Si las cosas se ejecutan bien, no sería extraño comenzar a ver tasas más grandes aunque quizá es complicado que esto ocurra desde el primer año. No obstante, el verdadero problema de fondo no es hacer que la economía crezca más un año, sino hacer que sea un crecimiento sostenido en el tiempo. Para hacer esto posible se requiere comenzar a trabajar en que todos los motores del crecimiento funcionan bien al mismo tiempo.

Mayor inversión tanto del Estado como de la iniciativa privada es sólo una parte (muy importante) de la ecuación, la estrategia de política industrial que el nuevo gobierno buscará impulsar es la otra parte clave. Para que el crecimiento se traduzca en empleos de calidad y un mayor valor agregado de las cadenas de valor que existen o que pudieran existir en el país es necesario trabajar a nivel regional sobre las desigualdades del país, en términos de infraestructura, de capital humano y encadenarse con la economía mexicana.

La buena ejecución es la clave y los mayores obstáculos parecen venir de afuera, la incertidumbre que exista de un TLCAN que tuviera contratiempos en su negociación y la creciente incertidumbre de los mercados internacionales sobre los mercados internacionales por países como Turquía y Argentina. Si el país sale bien librado de estas potenciales tormentas en la economía global puede resultar muy factible que en relativamente poco tiempo observemos tasas de crecimiento mayores, quizá en un principio cercanas al 3 por ciento y llegando al 4 o más eventualmente.

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Diego Castañeda es economista por la University of London.

Twitter: @diegocastaneda

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