Burocracia, falta de transparencia y clientelismo, así se la viven en el Congreso

Estamos a unos días de que comience una nueva legislatura y que haya cambios en el Congreso de la Unión; sin embargo, vale la pena revisar cuáles son los factores que aquejan al Poder Legislativo, como la burocracia, el clientelismo, la corrupción y la opacidad.

Estos son los problemas principales que Integralia Consultores encontró tras realizar el Octavo Reporte Legislativo.

La burocracia en el Congreso de la Unión, el ya famoso clientelismo, la corrupción en las negociaciones de los presupuestos y la opacidad en el manejo de los recursos públicos son las fallas fundamentales en ambas Cámaras.

Y esto no es cosa nueva, se trata de los últimos 15 años en los que el Congreso ha incurrido en la “burocratización” de sus comisiones —durante este periodo ha tenido 187, entre las ordinarias, especiales y bicamerales—.

Problemas en el sistema de Comisiones 

¿Existe un exceso en el número de Comisiones en el Congreso?

Actualmente, el Congreso tiene 56 comisiones ordinarias en la Cámara de Diputados y 64 en la Cámara de Senadores.

Sin embargo, de acuerdo con el reporte de Integralia, cuando hablamos del Senado, hablamos de la segunda cámara alta con más comisiones en el mundo.

Y para el récord: contamos con la tercera cámara baja con más comisiones, es decir; la Cámara de Diputados.

Pero el asunto aquí es que a pesar de que contamos con áreas especializadas para el debate y análisis de propuestas de ley, el problema del clientelismo rebasa lo que se supone deben ser las funciones de los legisladores.

“La burocratización del sistema de comisiones es el resultado del clientelismo legislativo”. Y el efecto está en dar cargos a legisladores para su promoción política personal —con un presupuesto con cargo al erario—.

Luego, están las Comisiones especiales y bicamerales. Pero “mucho” no es sinónimo de una mejor eficiencia y la creación de tantas comisiones sólo entorpece el trabajo del Poder Legislativo, pues genera una lentitud que se ve reflejada en el proceso de dictaminación —desde que una propuesta es enviada para su estudio a varias comisiones y luego la decisión de estas—.

Otro detalle sobre las Comisiones es que estas no cumplen con su obligaciones reglamentarias. ¿Ejemplos? No cumplen con las reuniones mensuales durante los 34 meses de vigencia como se establece en la Ley Orgánica del Congreso General. Otras Comisiones no presentan sus informes de actividades o sus planes de trabajo.

Transparencia 

Aunque el presupuesto fue constante —y sólo registró una leve disminución en términos reales, al pasar de 15 mil 751 millones de pesos en 2015 a 15 mil 575 millones en 2018— el Congreso reportó un sobre ejercicio en los últimos años.

Va el ejemplo:

En 2017 el gastó fue 2.7% más de lo que se aprobó.

Por lo pronto, para contener los gastos desproporcionados, la Cámara de Diputados aprobó un nuevo reglamento que crea el Comité de Transparencia, que sustituye al Órgano Rector.

Y en el Senado ya se armaron los lineamientos para el programa de reorganización administrativa.

Sin embargo, continúa pendiente reducir los montos de “asignaciones” a los grupos parlamentarios, que son conocidos como la “caja chica” de lo coordinadores, que suelen utilizarlos para financiar de manera adicional uno que otro asunto de su partido en el Congreso.

El Congreso no da cuenta del manejo de los recursos públicos —no se presentan facturas, comprobaciones, sólo existe una explicación súper genérica de lo que gastan—.

Y, ¿las iniciativas?

“Mucho ruido y pocas nueces”, así la aplican los funcionarios. De acuerdo con Integralia, en la Legislatura que está por terminar se presentaron seis mil 186 iniciativas en la Cámara de Diputados. Sólo se aprobó el 13%.

Mientras, en la Cámara de Senadores se presentaron mil 953 iniciativas, peeeeero sólo el 5% se concretaron.

Si bien los datos que arroja el estudio refleja, en parte, la productividad de los legisladores mexicanos; es necesario observar de qué manera el sistema de Comisiones “congestiona” el trabajo de los funcionarios, en el que no se llegan a concretar las iniciativas y estas circulan en un escenario burocrático, con ausencia de transparencia y rendición de cuentas, corrupción y efectividad.

**Foto de portada: ADN 40.

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