Aquí nos tocó vivir

¿Mar turquesa? No, son desechos químicos los que dan color a Rosignano Solvay

Nada como las playas del Caribe mexicano, ¿no lo creen? En Italia ha circulado un reporte sobre una de sus playas estrella —pues ha sido comparada con las playas del caribe—, donde el mar es turquesa, la arena es blanca y fina pero hay un gran problema: todo se debe a los desechos químicos que una fábrica arroja a Rosignano Solvay.

Rosignano Solvay ha tenido un gran éxito entre los turistas italianos y extranjeros, en Instagram se ha colocado como uno de los puntos turísticos claves de los usuarios y la fama le ha venido bien.

Sin embargo, de acuerdo a un reportaje publicado el 18 de agosto por La Stampa, el paraíso de Rosignano Solvay es sólo una ilusión, pues se reveló que los colores paradisiacos de la playa se deben a los desechos químicos que arroja una fábrica.

La mano del hombre

Además de esta ilusión, los visitantes ponen en riesgo su salud ante los químicos y el carbonato de sodio vertidos en el mar.

De acuerdo con un estudio realizado por el Registro Europeo de Emisiones y Fuentes Contaminantes, la fábrica arrojó al mar 2 mil 67 toneladas de arsénico, 52,6 kilogramos de mercurio, 106 toneladas de fósforo entre otras sustancias, en 2016.

Y ante los datos, organizaciones civiles y ecologistas han alertado a los turistas sobre los riesgos que corren y también el daño que se hace al ecosistema.

Sin embargo, las autoridades sanitarias han dicho que la calidad del agua es buena, ya que sólo han encontrado materia fecal…

Va otro dato

Solvay —hasta el nombre de la playa tomaron— es una empresa dedicada a la producción de materiales químicos.

Pero el asunto aquí es que desde 1912 —año en que fue construida— se convirtió en la mayor fuente de empleo para la comunidad, pero lejos de los beneficios financieros, la compañía trajo consecuencias negativas para el medio ambiente.

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En 1999, un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS), señaló que esta zona era uno de los lugares más contaminados en el Mediterráneo.

A pesar de las iniciativas de militantes ecologistas que alertan sobre los riesgos de la contaminación, la fábrica, que representa un motor económico para la zona, sigue en actividad.

Mientras siguen las alertas, los turistas siguen llegando a esta zona de la Toscana, ignorando el secreto de la Spiagge Bianche (la Playa Blanca).

**Foto de portada: Gabriele Martini.

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