Mientras Tanto

¿Cómo repoblar un lago? Fácil, disparando miles de peces desde un avión

No, damas y caballeros, el título de esta nota no tiene una sola pizca de click bait. Por increíble que parezca, Estados Unidos realmente lanza miles de peces desde un avión para repoblar los lagos de Utah. Porque claro, no hay nada más importante que echarle una mano al medio ambiente y, ya que se va a hacer, ¿qué hay de malo en darle un toque “peculiar”?

Reabasteciendo Utah con bombardeos

A pesar de que estamos tan sorprendidos con esto como todos ustedes, lo cierto es que este método no es algo nuevo y salido de una mente millennial descabellada. De hecho, los disparos de pececillos son una práctica que data de 1956, fecha en que los funcionarios del estado de Utah decidieron tomar medidas drásticas para preservar el equilibrio en el ecosistema de sus lagos locales.

Por supuesto, el resto del mundo (o al menos nosotros) no conocía la legendaria técnica de volar y disparar formas de vida desde una nave, así que la asociación Utah Division of Wildlife Resources se encargó de difundirla. Sólo hizo falta conseguir una GoPro, instalarla en el lugar deseado y dejar que la magia se diera por sí sola.

¿Y no se mueren los pobres animalitos?

Esa es otra cosa que pensamos cuando vimos tremendo video. Sin embargo, la asociación asegura que la tasa de mortalidad es tan sólo del 5%, que es mucho menor al método de transporte terrestre que, además, genera más estrés en los pobres peces. Gracias a que no son criaturas grandes y pesadas, su caída no es perjudicial. Técnicamente es como si ellos mismos saltaran.

En fin, también es importante mencionar que Utah usa sólo un avión para reabastecer entre 40 y 60 lagos en un día. Para lograrlo sólo se requiere de un piloto calificado que esté al tanto de su GPS y sepa cuál es el mejor momento para accionar el botón eyector de pececillos.

¿No les parece sorprendente? Creímos que, con todo y lo extraña que es, debíamos compartir esta demostración de genialidad con ustedes. Ojalá que internet y los peces nunca se acaben.

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