Sancionarán a la tripulación del accidente de Aeroméxico en Durango

Este miércoles, 5 de septiembre, la Dirección General de Aeronáutica Civil —DGAC, para hacerlo más fácil— hizo públicos los primeros datos de la investigación sobre el accidente del avión de Aeroméxico en el aeropuerto de Durango el pasado 31 de julio. De manera preliminar, la culpa fue de las condiciones climatológicas, pero también encontraron irregularidades en el actuar de los pilotos. 

Primero, sobre el accidente

Para refrescarles la memoria: en la tarde del martes 31 de julio un avión de Aeroméxico se desplomó en las cercanías del aeropuerto Guadalupe Victoria, de Durango, mientras realizaba la carrera de despegue.

En el avión viajaban más de 90 pasajeros. Sin embargo, a pesar de lo estrepitoso de las imágenes, no hubo fallecidos en el accidente del Embraer 190. 

Entonces, ¿qué pasó?

De acuerdo a José Amado Constantino, el presidente de la Comisión que investiga los accidentes aéreos en la DGAC, el avión se desplomó por un cambio súbito de clima durante los primeros minutos del despegue. 

“Se detectó la ocurrencia de una microráfaga conocida como microbust (…) el factor causal probable de este accidente obedeció a causas meteorológicas”, explicaba. Además, confirmaba que no había problemas técnicos o mecánicos. 

¿Y qué hicieron los pilotos?

Acá es donde la cosa se pone interesante, pues había un tercer piloto en la cabina. 

De acuerdo a las investigaciones, este tercero en discordia era un piloto en entrenamiento —sin la capacidad de conducir el avión— y fue él mismo quien inició todas las operaciones preliminares de despegue. 

Todo iba normal hasta que el piloto le pidió los controles al “becario aéreo” y fue en ese momento cuando sucedió el accidente.


Esto implica que haya una falta administrativa —con sus respectivas sanciones— para los pilotos porque “esta maniobra de entrenamiento no estaba autorizada”.

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