And Nothing Hurt: Cómo aceptar los procesos de la vida según Spiritualized

Seis años después del sacro Sweet Heart Sweet Light, Spiritualized (es decir, Jason Pierce) regresa con And Nothing Hurt, un disco que a lo largo de nueve tracks impacta los oídos y ánimo de quien lo escucha.

Hace unos meses, Pierce amenazó con que este sería el último disco de la banda. No por falta de creatividad, sino porque el proceso de elaboración de And Nothing Hurt fue una locura. “Estúpido”, dice él. Su idea base era que este álbum sonara como algo proveniente de un majestuoso estudio… pero transmitido vía satélite. Sin embargo, lo trabajado con Martin Golver (productor y músico de Killing Joke) nada gustó a Pierce que desechó todo y, ya sin dinero para recomenzar una producción en estudio, compró una minilap, aprendió a dominar Pro Tools y se dio un encerrón de meses en la habitación de su casa.

Cada uno de los sonidos que hay en el disco se creó digitalmente, con excepción de algunos instrumentos, principalmente batería y percusiones. ¿Fácil?, al escuchar el disco, resulta increíble que casi en su totalidad sea producto de una lap. Desde el primero hasta el último tema, Pierce ofrece paisajes sonoros creados con base en su patentada/robada técnica de capas sobre capas. Una saturación de sonidos en donde el soul, el blues, el rock and roll y el dream pop, flotan en atmósferas espaciales de un micro universo digital.

Con el contenido, las letras, también se percibe un conflicto. Resuelto a final de cuentas, pero seguro por medio de dolorosas “jarras”. Con 53 años y tras haber sufrido la pérdida de su madre, J. Spaceman comprendió – así como José José – que “el amor acaba”… bueno, el amor y todo… pero qué chingados. And Nothing Hurt es un disco sobre aceptar el fin del amor, los procesos, la vida y cualquier otro asunto que le salte al escucha. No desgarrándose en los versos, sino de manera irónica, como la vida es.

 “I’d take the stars as well and line them up to spell ‘Darling, I love you’ / [but] My mind is a mess / and I’m needing you less / Give me a call in a little while”, canta en Perfect Miracle, un ejemplo de cómo las ilusiones chocan con la realidad y que, por muy bellas que sean las primeras, hay que aceptar que sólo son eso: ilusiones.

Varios críticos e incluso el propio Pierce lo asegura: este es el disco más optimista de Spiritualized. Quizás lo sea, pero también es el de más cinismo. Así lo deja ver en la segunda parte, a partir “On the Sunshine”, donde las canciones son más que honestas. Consigo mismo (“Quell the cavalier child / Darlin’ I’m lost / And I’m damaged”, en – precisamente – “Damage”) y con los otros: “I tell no lie, I tell the truth / You know I just don’t need to be with you”, en la final “Sail On Through”.

¿El cinismo como forma de aceptar lo que la vida avienta? Podría ser, pero no el cinismo pedestre, sino el de Antístenes. El cinismo que rechaza lo convencional y exalta la capacidad de bastarse por sí mismo. Ser singular. A Jason Pierce le funcionó: qué más cínico que Él solito manejando 200 pistas para sustituir todo el trabajo que haría un estudio de grabación. Cínica decisión que dio como resultado el esplendoroso And Nothing Hurt.

¿Por qué tienes que ver una vez en la vida a Spiritualized?

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