De leyendas, realidades y nacionalismos: la historia de los Niños Héroes

¿Su figura nació para incentivar el nacionalismo mexicano?, ¿fueron producto de un proyecto nacionalista?, ¿realmente existieron? Estas son algunas de las preguntas que han surgido con el paso del tiempo con respecto a los seis Niños Héroes que perdieron la vida en la batalla de Chapultepec, aquel 13 de septiembre de 1847, en contexto de la Guerra de Intervención de Estados Unidos contra México.

Con el paso de los años, después de la batalla en el Castillo de Chapultepec surgieron distintas versiones sobre los hechos.

Una de las más conocidas y que seguramente escuchaste durante tus clases de historia es la anécdota de Juan Escutia, quien, envuelto en la bandera nacional, se lanzó al vacío para que esta no quedara en manos de los gringos.

Sin embargo, qué tanto es verdad o leyenda.

Todo comenzó…

Vale la pena echarle un ojo a nuestra historia para saber qué onda con los Niños Héroes y su importancia en la construcción de una identidad nacional.

Todo comenzó en 1846, cuando Estados Unidos le declaró la guerra a nuestro país con motivo de una emboscada en la que murieron soldados estadunidenses -quienes estaban en territorio mexicano en una misión de exploración-.

En aquella época, existía una alta tensión entre ambos países: Estados Unidos se avispó en el conflicto entre mexicanos y texanos y la independencia de Texas, hasta que agregó a esta población como una estrella más de su bandera.

Foto: web

Las pretensiones expansionistas de Estados Unidos continuaron y presionaron al gobierno mexicano para que vendiera la zona de la Alta California.

Tras la emboscada, los gringos encontraron la razón perfecta para declararle la guerra a un México que no estaba preparado para hacerle frente.

¿Leyenda o realidad? 

Mientras el ejército del presidente James Knox Polk avanzaba en el territorio mexicano, ante la defensa de Antonio de Padua María Severino López de Santa Anna y Pérez de Lebrón, mejor conocido como Antonio López de Santa Anna o el que vendió más de la mitad del territorio nacional, en el Colegio Militar de Chapultepec estudiaban Juan de la Barrera, Fernando Montes de Oca, Vicente Suárez y Francisco Márquez.

De acuerdo con el Archivo Histórico de la Sedena, Juan de la Barrera era subteniente de la Primera Brigada de Artillería y entró al Colegio Militar a los 13 años, en 1841, debido a que era hijo de un teniente  y quería entrarle a la especialización de ingeniería y construcción.

Vicente Suárez, originario de Puebla, entró al Colegio Militar con tan sólo 12 años. Fernando Montes de Oca lo hizo a finales de abril de 1847 y Francisco Márquez ingresó al colegio a los 13 años de edad -aunque se supone que sólo podían ingresar adolescentes de 14 a 18 años-.

Y, ¿los otros dos?

Con respecto a Agustín Melgar, oriundo de Chihuahua, y Juan Escutia, de quien sólo se sabe que su bautizo está fechado en el 1 de julio de 1827, en Tepic, Nayarit; los jóvenes ingresaron al Colegio Militar a tan sólo cinco días de la batalla del Castillo de Chapultepec.

Foto: INAH.

Parecía que, por ser cadetes, los jóvenes tenían asegurado no participar en la guerra. Sin embargo, después de los planes fallidos de Santa Anna y sus soldados, el ejército de Estados Unidos llegó hasta la capital del país.

La batalla

Ya en Chapultepec, donde se encontraba el Colegio Militar, se dio la última batalla en esta guerra de intervención.

La batalla se dio a las faldas del castillo entre un ejército de casi siete mil 180 hombres estadunidenes y un ejército mexicano maltrecho.

Mientras, en el Colegio aguardaron y resistieron 832 soldados y 47 cadetes, entre ellos los Niños Héroes.

Aunque los superiores dieron la orden de que los cadetes no entraran en la batalla, finalmente, terminaron siendo sus protagonistas, en una pelea que sólo le tomo una hora ganar al ejército de Estados Unidos.

Fernando Montes de Oca murió a los 18 años de edad, Juan de la Barrera falleció a los 19, Vicente Suárez murió en su puesto de centinela a los 14 años, Francisco Márquez murió a los 13 años, Agustín Melgar murió a los 18 años y Juan Escutia probablemente murió a la edad de 20 años.

El impulso nacionalista

Y, ¿luego? ¿Por qué si eran 47 cadetes, los seis Niños Héroes fueron tan relevantes?

Si estuviera vivo, habría que preguntarle a Porfirio Díaz y su necesidad de armar una identidad nacional. A partir del porfiriato, la figura de los cadetes cobró importancia y la batalla se plasmó como hasta ahora la conocemos.

En 1947, el ejército mexicano identificó siete cráneos en los Ahuehuetes de Miramón y los reconocieron como parte de los Niños Héroes, junto con el coronel Felipe Santiago Xicoténcalt, aunque en realidad NO existe una certeza científica sobre el descubrimiento del ejército.

Pero los datos y documentos que se recopilaron en el Colegio Militar así como los testimonios de soldados norteamericanos, dan cuenta de la existencia de los jóvenes que murieron aquel 13 de septiembre.

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Aunque, años después de la batalla, comenzaron las versiones nacionalistas sobre su participación y tal vez en eso derivó la anécdota del cadete que se envuelve en la bandera y se lanza al vacío:

“El mito de la bandera comienza en el porfirismo, de una manera simplista, una manufactura en la construcción del ideal porfirista nacionalista. Los niños existieron, las maneras como se cuentan han sido adornadas”, concluyó Paco Ignacio Taibo II, escritor e historiador, en el documental Niños Héroes de Chapultepec.

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Así que, además de la pérdida de más de la mitad del territorio mexicano— California, Nevada, Utah, Nuevo México, Arizona, Colorado, Wyoming, Kansas y Oklahoma—, el pago de 15 millones de pesos que dio Estados Unidos por los daños de la guerra, los Niños Héroes existieron y la manera en que se moldeó su participación en la batalla de Chapultepec se construyó a base de nacionalismos.

**Foto de portada: Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

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