Alfredo Guzmán, hijo de “El Chapo”, entre los “10 más buscados” de la DEA

Con ganas de que en unos años le hagan su propia narcoserie, el hijo de Joaquín El Chapo Guzmán sigue presurosamente los pasos de su progenitor: con apenas 35 años, el buen Alfredo Guzmán Salazar ya está entre “los 10 más buscados” de la DEA.

La razón por la que Guzmán Salazar ya está en la mira de las autoridades gringas no reside en el hecho de ser “hijo de su papá”, sino en que, a pesar de su edad, desde hace varios años ya le daba a eso del tráfico de drogas. Se menciona, por ejemplo, que desde 2009 fue acusado por un Tribunal de Distrito en Illinois por comerciar con estupefacientes.

Es decir, desde los 26 años el hijo de El Chapo ya era solicitado por la justicia de Estados Unidos. De hecho, desde hace tres años la Oficina de Control de Activos Extranjeras (OFAC) del Departamento del Tesoro del vecino país del norte le aplicó las que a Julión Álvarez y ordenó el congelamiento de las empresas y activos que tuvieran alguna relación con él. No es para menos, según investigaciones gringas, entre 2004 y 2004 el hijo de El Chapo coordinó para el Cártel de Sinaloa envíos de cocaína, marihuana y heroína a Estados Unidos, por lo que ya cuenta con orden de aprehensión. En el gabacho, claro…

Jesús Alfredo Guzmán Salazar nació em mayo de 1983, se le identifica como hijo de Guzmán Loera y Alejandrina María Salazar Hernández, primera esposa de El Chapo, siendo el hijo más pequeño de la pareja, después de César, Giselle e Iván Archivaldo. De acuerdo con el reporte de la DEA, Guzmán Salazar está entre los más buscados por sus fuerzas de inteligencia, lo mismo que líderes del Cártel de Jalisco Nueva Generación, el legendario Rafael Caro Quintero e Ismael El Mayo Zambada.

Los más buscados por la DEA
Captura de pantalla

Como seguramente sabrán los que vieron la serie El Chapo con enferma devoción, El Alfredillo (como nada originalmente se le conoce a Guzmán Salazar) ha tenido sus buenas aventuras… no tan frenéticas como las de su padre, pero dignas de contar. Por ejemplo, en 2016, cuando se encontraba departiendo muy quitado den la pena en el bar La Leche, lo sacaron del lugar sicarios del cártel de Jalisco Nueva Generación. A final de cuentas el asunto quedó como mera anécdota, pero por un buen rato fue sometido.

Quizás lo más digno de atención (además de los crímenes por los que la DEA lo tiene en la mira) es el pleito que él – junto con su hermano Iván Archivaldo – tiene con el que fuera cercano al grupo de poder de El Chapo: Dámaso López, El Licenciado, quien – supuestamente – organizó una emboscada en su contra.

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