Los metaleros se comunican entre ellos como las tribus de Papúa Nueva Guinea

Papúa Nueva Guinea es un país relativamente nuevo. Se independizó de Australia en 1975 y comenzó a hacerse de un nombre y espacio en las economías mundiales a través de su petróleo y minerales. Su clima tropical, abundante paisaje montañoso junto a su vegetación de selva, se ha convertido en sinónimo turismo. Sin embargo, lo que más llama la atención de un país pequeño como este, es su cultura: actualmente, se registran poco más de 700 tribus papúes y melanesias con sus propias costumbres, historia y lengua, o mejor dicho, sistema de comunicación.

Ahora bien. ¿Qué tiene que ver este país del Pacífico Occidental con el heavy metal? En realidad, la relación se encuentra en los fanáticos de este género musical. Y con esto no nos referimos a los metaleros oriundos de Papúa Nueva Guinea, sino a los metaleros del mundo… Resulta que un estudio antropológico de la University College London, especializada en investigaciones, descubrió que los metaleros se comunican entre ellos de formas muy similares a los aborígenes de este país de Oceanía.

Pero, ¿cómo es que esto es posible? Pues bien, este estudio, llevado por Lindsay Bishop, de acuerdo con The Telegraph, descubrió que los metaleros han desarrollado formas de comunicarse entre ellos muy similares a las de tribus de Papúa. Tienen reglas de comportamiento cuando están en grupo, pero sobre todo cuando se encuentran frente al escenario: se mueven de maneras casi idénticas, y estos movimientos han sido heredados de los primeros fanáticos del género.

Durante 10 años, Bishop ha estudiado el heavy metal no sólo como un género musical, sino como un estilo de vida que se traduce en vestimenta y comportamientos en grupo. Como mencionamos, los metaleros realizan ciertos bailes o movimientos que, con el tiempo, se han definido no como una pelea, sino como una forma de liberar la tensión y, al mismo tiempo, crear lazos con otras personas. ¿Cómo? Identificándose con ellas.

En realidad, se trata de reglas conocidas, pero no escritas. Por supuesto que hay fanáticos del heavy metal que no se visten ni comportan como el estudio lo define, pero este se basa en los elementos generales. Este ritual del baile, como señalan, no es obligatorio para nadie; sin embargo, forma parte de su propia tribu (urbana) asociada al ruido y el ritmo de la música. En su investigación, Bishop se dio cuenta de algunos comportamientos que parecen formar parte de su cultura: fanáticos en los hombros, headbanging, crowd surfing, el peligroso circle pit y el “muro de la muerte”… o como lo conocemos acá, el slam.

Todos estos comportamientos y actos catárticos, dice la investigadora, son muy similares a los rituales que las tribus papúes tienen desde hace miles de años. De acuerdo con el mismo medio, Bishop dijo: “Se reconoce completamente una alienación cultural de los mosh pits (bailes), la música de heavy metal y rituales relacionados a los clanes indígenas que viven en las selvas de Papúa Nueva Guinea”.

Lo que más tienen en común estas tribus y los metaleros es el compañerismo, la vestimenta, la compasión y las formas de catarsis. Por ejemplo, las baquetas de los bateristas, las cuales forman parte de la parafernalia del heavy metal junto a las playeras con logos de las bandas. En la cultura malangan también se comparten objetos en común para recordar sucesos y eventos del pasado como los conciertos de los metaleros.

Ahora bien. El estudio está dividido en 51 subgéneros distintos como el doom metal, viking metal, black metal, power metal y speed metal en el que las canciones de distinguen por alguna característica en específico. Quién iba a pensar que Black Sabbath, con su innovador sonido que dio paso al heavy metal, se convertiría también en la madre de un nuevo sistema de comunicación.

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