Acusan a Ticketmaster en Estados Unidos y Canadá por trabajar con revendedores

(La investigación la realizó el medio canadiense CBC News/Toronto Star en cuanto al sistema de Ticketmaster en Estados Unidos y Canadá, y no incluye a Ticketmaster México). 

Apenas se anunció el concierto de Gorillaz en la Ciudad de México para octubre de 2018, y los boletos se agotaron en cuestión de horas. Abrieron una segunda fecha para venta general y sucedió lo mismo: “Boletos no disponibles, pero debes estar atento mientras se acerca la fecha porque se pueden liberar algunos”. Cada vez que un artista de alto perfil se presenta en los recintos más grandes de las ciudades, sucede algo similar.

¿Qué es lo que sigue cuando las personas no alcanzan boletos para ver a su artista favorito? Recurren a la reventa con dos tipos de miedo: el primero, que el boleto sea falso y la mera hora, no puedas pasar; y en segundo lugar, que salga cuatro veces más caro que el boleto que teníamos en mente, incluido el más caro de todos. Las dos son el común denominador cada vez que se anuncian a los artistas en cualquier parte del mundo. Pero, ¿quién es el responsable? La respuesta se ha mantenido en el aire durante muchos años: los organizadores del evento, el recinto en el que se llevará a cabo la presentación… y con esta pregunta llegamos de forma directa al reportaje publicado por el CBC News/Toronto Star.

El 18 de septiembre, este medio canadiense publicó una investigación de siete meses en el que se fueron a lo más profundo de la reventa. La excusa perfecta fue el anuncio del concierto de Bruno Mars en el Scotiabank Arena programado para el 22 y 23 de septiembre como parte del 24k Magic World Tour.

“Comprar un boleto para el concierto del sábado de Bruno Mars en Toronto nunca podrá ser barato, pero cuántos de los 17 mil fanáticos del cantante que alcanzaron un lugar no se dieron cuenta que los revendedores no fueron los únicos que subieron los precios”. Así comienza el reportaje que revela cómo el sistema de Ticketmaster y sus empleados en América del Norte, pertenecientes a Live Nation, hacen “trampa” en la venta de boletos con el objetivo de beneficiarse a costa de los fanáticos. Los investigadores, quienes fueron en encubierto a varios eventos y estuvieron monitoreando la plataforma, dividieron en tres puntos las fallas:

La primera consiste en que los precios constantemente están cambiando, lo que le da una ventaja a los revendedores y, supuestamente, a Ticketmaster. En cinco minutos el día de la venta de boletos para Mars en Toronto, los precios fueron de 500 dólares a dos mil 500. Lo que dio paso a que Ticketmaster también subiera sus precios en unos boletos como los Platinum, cuyo precio “es dinámico, baja y sube, basados en la demanda”. Estos subieron de 191.75 a 209.50 dólares. Quizá la diferencia no sea mucha, pero en grandes cantidades y conciertos masivos, la cosa es totalmente distinta. De acuerdo con el mismo medio, la compañía registró en 2017 2.1 mil millones en ventas de boletos a diferencia del 1.8 mil millones del año pasado.

El segundo punto es que Ticketmaster no pone a la venta todos los boletos. Para el concierto de Mars, no estaban disponibles todos los boletos. Horas después de que comenzó, también circularon “nuevos” lugares, esto mismo sucedió meses después de que comenzara la venta en febrero. ¿Qué sucedió? Los boletos estaban más caros y había secciones nuevas disponibles. Ocultar lugares para después liberarlos, de acuerdo con el abogado Tony Merchant, tiene como objetivo dar a entender que la demanda va en incremento. ¿Y qué sucede cuando creen que se van a terminar los boletos y sólo hay unos disponibles? Se compran de forma inmediata sin importar el precio.

En tercer lugar están las ganancias dobles. De acuerdo con la investigación, Ticketmaster dirige un programa de reventa que permite a los revendedores vender directamente en el sitio. Ahora bien. Con la venta de un boleto de forma “normal”, la compañía se queda con un porcentaje de las tarifas. Por ejemplo, un boleto de 209.50, Ticketmaster se queda con 25.75 dólares. Si el revendedor adquiere el boleto y lo vuelve a poner en venta por 400 dólares, la compañía vuelve a percibir un porcentaje de ese boleto, en este caso, 76 dólares. Dos ganancias distintas por un mismo boleto. CBC News/Toronto Star registró más de 4 mil 500 boletos en reventa.

De acuerdo con Variety, dos reporteros encubierto fueron a una conferencia en julio donde dos empleados de Ticketmaster los invitaron a TradeDesk, la plataforma de la compañía para la reventa de boletos. Sólo se puede acceder a TradeMark con invitación. También informa que hay un video en el que uno de los empleados de la compañía, durante la conferencia de julio, habla de un equipo que “mirará hacia otro lado cuando ocurran prácticas que de forma pública la empresa prohíbe”.

En todo momento, Ticketmaster se ha presentado como una empresa que toma acciones legales contra los bots que entra a su plataforma. En un comunicado de Ticketmaster en respuesta a CBC News/Toronto Star, publicado por el mismo medio, dijo que son una “plataforma de tecnología que busca ayudar a los artistas para que se conecten con sus fanáticos. No somos dueños de la venta de boletos en nuestra plataforma ni tenemos control en el precio de los boletos, tampoco en la primera venta o reventa”

El 20 de septiembre, Ticketmaster respondió ante las acusaciones del medio, negando todas las prácticas de las que se le acusa. A través de un comunicado publicado en Variety, Ticketmaster dijo:

“Es falso que Ticketmaster tenga un programa que permita a los revendedores adquirir ciertas cantidades de boletos a expensas de los consumidores. El Código de Conducta de Venta de Ticketmaster, específicamente prohíbe a los revendedores comparar boletos que excedan el límite que se publica por un evento… Un reportaje de CBC descubrió que un empleado de Ticketmaster en la parte conocida de reventa, sabía que había revendedores con más de 200 cuentas en TradeDesk con este propósito (TradeDesk es la plataforma profesional de reventa de Ticketmaster que permite a los revendedores validar y distribuir boletos en otros mercados). No toleramos los comentarios emitidos por el empleado ni la conducta descrita que, claramente, viola nuestros términos de servicio”.

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