Aprovechando lo último, Graco saca préstamo de Crédito para Trabajadores del Gobierno

 A quién no le ha tocado el compañero que, sabiendo que va a renunciar o que está pronto a ser corrido, pide prestado o le entra a la tanda… total, a ver dónde luego lo encuentra. Pues algo así con Graco Ramírez en Morelos, sacándole todo el jugo que puede a sus últimos días como gobernador.

A una semana de echarle la bolita de todas las broncas que hay en Morelos a Cuauhtémoc Blanco, Graco Ramírez sigue ejerciendo como gobernador de la entidad como se debe… ¿chambeando? Nahhhh, pidiendo los beneficios que, ni siquiera le corresponden, pero ahí están y ni modo que no los aproveche. Uno de ellos, un préstamo por 600 mil pesos que tramitó con el Instituto de Crédito para los Trabajadores al Servicio del Gobierno del Estado.

Graco Ramírez, gobernador de Morelos
Foto: José Pazos/ Notimex

Aunque muchos podrían pensar que lo anterior no tiene nada de malo (manchado sí, pero malo no), el abogado Pedro Martínez Bello asegura que la solicitud y el otorgamiento de ese préstamo viola la Ley de Servicio Civil del Estado. Por ello, advirtió que emprenderá denuncias penales y administrativas contra el todavía gobernador y contra los encargados del mentado instituto crediticio.

‘‘Esto ya es un abuso, un exceso de Graco Ramírez, tal vez porque se sabe impune’’, comentó el también presidente del Foro Morelense de Abogados a La Jornada… no porque el préstamo haya sido otorgado a días de que Graco termine con su mandato, sino porque éste viola el artículo 2 de la Ley del Servicio Civil de Morelos y el artículo 25 de la ley del organismo crediticio.

De acuerdo con uno de los artículos mencionados (el 2 de la Ley del Servicio Civil), Graco Ramírez no corresponde con la descripción de la figura de trabajador al servicio del Estado y, por lo tanto, no debía de haber obtenido el préstamo ofrecido por el instituto que – como su nombre lo indica – nomás ofrece créditos a trabajadores al servicio del gobierno estatal…

¿Ah caray? Entonces Graco qué es… ahh, pues bueno, aunque sí sirve al Estado, él detenta el poder y carece de subordinación. Así que, como el propio artículo lo menciona, “queda excluido de la definición” de trabajador al servicio del Estado.

Seguramente aún sabiendo lo anterior, Graco dijo “a  ver si es chichle y pega”… y pegó. Seiscientos mil pesos con los cuales – según el abogado quejoso – el ya próximamente exmandatario ocupó para la compra de un auto de lujo.

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