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Cat Power regresa después de 6 años con ‘Wanderer’ y lo hace muy bien

Cuando un artista se vuelve representante de un género musical no tan consumido es digno de aplaudirse. Desde hace más de 20 años Cat Power se ha catalogado como la diosa del indie-folk e indie-rock. Cuando ella comenzó a hacer música, sus letras desgarradoras y viscerales sirvieron para que los miembros de Sonic Youth la apadrinaran e incluso, en algún momento, se consideró como la contendiente estadounidense de PJ Harvey. El problema aquí, es que cuando las canciones son lentas, pasivas y la letra demasiado depresiva, algunas personas llegan a pensar que todos los discos son lo mismo, que no hay nada nuevo que escuchar. Sin embargo, en Wanderer, Cat Power demuestra que tiene mucho, en verdad mucho talento para dar y que después de tantos años en el camino y una ausencia demasiado larga, finalmente ha madurado, ha encontrado el equilibrio y sobre todo, se ha encontrado a sí misma.

Desde 2012, la cantante estadounidense lanzó Sun, un material que dejó la vara muy alta pues sus sonidos no eran acústicos; estaban mucho más elaborados con guitarras eléctricas, bajo, percusiones y un piano que evocaba sensualidad. En su momento, este disco fue considerado por la crítica como uno de los mejores en la carrera de Chan Marshall. Pero por ese entonces, ella ya llevaba un largo historial de batalla contra su alcoholismo y sus ataques depresivos. Se odiaba a sí misma y lo transmitía a través de la música. 

Hoy Cat Power es una mujer fuerte y sincera consigo misma. Atrás quedaron los vicios y excesos, hoy su centro es su hijo de tres años y el protagonista de la portada de Wanderer. De cabello rubio, sosteniendo una guitarra que al mismo tiempo es detenida por Chan, el título de esta producción puede traducirse como “vagabundo” o “nómada”, pero en realidad es la representación de todo el camino que tuvo que encontrar para finalmente tomar las piezas de su destrucción personal y convertirlas en un nuevo ser vivo que hoy lleva su apellido. 

Cat Power regresa después de 6 años con 'Wanderer' y lo hace muy bien

Si bien el hijo de Cat es el catalizador de una nueva faceta de Cat y del disco mismo, las letras no hablan de él en sí. No es un álbum lleno de experiencias de “una madre soltera, en realidad son la percepción y relato de historias, de una sociedad que te dice lo que “debes escuchar”, las “excusas de las noticias” o las charlas entre amigos sobre lo que está ocurriendo. También hay un poco de amor, de dedicatorias a su familia —“Horizon”— pero, más allá de eso, habla de la travesía de una persona para llegar a ser ella misma. Un ejemplo es “Woman”, corte que fue creado con la colaboración de Lana del Rey —cuya voz prácticamente no se escucha—. En una entrevista con El País, Chan Marshall dice: “Las canciones son un ejercicio poderoso de conocer otros rumbos. Pueden transformar tu pena. Las mejores canciones están siempre llenas de una increíble humanidad”. Y sí, lo son. Wanderer es la prueba de ello.

Los géneros que aborda son los mismos de siempre, indie-folk, indie-rock y un poquito de soul. Todo de una manera pacífica y relajada. El resultado es un disco breve, fácil de escuchar y en el que los protagonistas son los tambores de percusión y guitarra acústica pero sobre todo, la voz de Cat Power por la cual parece que el tiempo no ha pasado. Se mantiene tenue, poderosa y llena de matices.

Tuvieron que pasar seis años para que pudiéramos escuchar algo nuevo de ella. En ese lapso, Chan se convirtió en madre, encontró la paz, la creatividad, cambió de disquera pues, según explica, Matador le pedía un disco distinto y “novedoso”, ella prefirió seguir su camino —tenía muy en claro lo que quería— y encontró apoyo en Domino. Algunos dirán que es un disco que se mantiene igual, que no propone o da algo distinto a lo que han venido escuchado desde 1995. Otros, como nosotros, diremos que vale la pena, que es un gran regreso pues con Wanderer, Cat Power retoma su puesto como reina del indie-folk, como la voz femenina que da experiencias cotidianas y que éstas no necesariamente son depresivas.

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