Música

Lonerism: la prueba de Tame Impala de que estar solo es necesario

Tame Impala es una de esas bandas que no dejan de sorprendernos y que en cada disco, va haciéndolo cada vez mejor. Con apenas tres producciones en su historial, la agrupación liderada por Kevin Parker se ha vuelto un básico en nuestros playlist y un obligado a la hora de ver en vivo. ¿Por qué? Porque esa psicodelia, esas guitarras distorsionadas, ese bajo y la voz un tanto chillona de Kevin Parker logran ser la conjunción perfecta para llevarte a través de un viaje del que no quieres salir nunca. Por ello, es que hoy recordamos a Lonerism, su segundo material de estudio y uno de los más aclamados dentro de su carrera porque, más allá de ser el más popular o de si es el mejor o no, es un disco cuyas canciones maximizan el uso de la tecnología que en ese momento tuvieron a su disposición pero también, es el testigo de que estar solo está bien y puede ser algo maravilloso.

Ya con un antecedente como Innerspeaker, Tame Impala había puesto la vara muy alta dentro del rock psicodélico y progresivo. Sin embargo, ahora lograron llevarlo un poco más allá y, retomando las influencias de los 60 y 70 como Led Zeppelin, Janis Joplin, Jimi Hendrix o Eric Clapton, renovaron esos sonidos para convertirlos en algo mucho más fascinante. En Lonerism, Tame Impala se mostró mucho más confiado a la hora de mezclar la electrónica, los pedales de guitarra e incluso tener un poco de breakbeats in between. A través de coros prolongados, Kevin logró darle mucho más protagonismo a su voz y a la historia que con ella relataba. A la par, entre un audífono y otro, se escuchan sonidos reverberantes que te dejan fuera de lugar pero al mismo tiempo, te invitan a seguir en esa travesía de la que Parker solo tiene el control. Nadie más.

Pero más allá de lo musical, está el concepto del disco por sí solo. Si traduces la palabra Lonerism, te encontrarás a que es sinónimo de “soledad”. En la imagen de portada, aparece una fotografía del exterior de los jardines de Luxemburgo en París, Francia. Su significado, es cómo una persona puede estar en un lugar rodeado de muchas personas pero se siente solo; se convierte en un mero espectador y se aleja de todo y todos. No puede alcanzar algo o a alguien más. 

portada de lonersim de tame impala

Canciones como “Why Don’t They Talk To Me?”, “Feels Like We Only Go Backwards” o “Sun’s Coming Up” son probablemente los cortes más tristes del disco pero al mismo tiempo, en medio de esa depresión, te encuentras con “Apocalypse Dramas”, “Mind Mischief”, “Music To Walk Home By”, “Elephant” o “Nothing That Has Happened So Far Has Been Anything We Could Control” que, por su nombre solo, te dicen que sí, todo puede estar mal pero al final, lo único que te queda es dejarte llevar en esta travesía llamada vida. 

Kevin Parker y Tame Impala en sí, tuvieron mucho tiempo para dar vida a este disco, para componerlo, producirlo y llevarlo a lo que es hoy: uno de los mejores álbumes de la última década que más allá de merecer ser escuchado, debe ser aplaudido porque le dio un nuevo significado a la palabra “solo”.

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