Rulo presenta: No contar todo de Emiliano Monge; Desigualdad en el DF; King Gizzard and the Lizard Wizard

Por: @ruleiro

Vuelta por el universo

Una colección quincenal de cosas que leer, ver, escuchar, comer o evitar.

No contar todo
Emiliano Monge
Literatura Random House

Ante ustedes un librazo. Estoy seguro que aparecerá en algunas de las listas que harán medios y críticos reuniendo las mejores novelas del 2018. Sin embargo, no se los estoy recomendando por los reconocimientos que le anticipo, sino porque es una de las lecturas más potentes y conmovedoras que han llegado a mis manos en los últimos meses.

Emiliano Monge es un escritor relativamente joven —bueno, tiene 40 años pero en su oficio a esa edad a nadie se le considera veterano— que ya cuenta con cierta fama y acumula varios premios ganados con las novelas y colecciones de relatos que ha publicado. Sin embargo, lo más reciente es un libro que en apariencia es y será un parteaguas en su carrera. De entrada, porque empieza a generar buenas ventas. Y hablando en serio, porque el escritor se aleja de rutas narrativas que ya había explorado en búsqueda de algo nuevo, lo cual, me parece que consigue.

Libro
Foto: No Contar Todo

Está novela de no ficción —así la ha descrito en algunas entrevistas—, relata (en la superficie) las vidas de su abuelo y de su padre, dos tipos particulares. El primero simuló su muerte para poder desaparecer —para posteriormente intentar cobrar su propio seguro de vida— y vivió cerca de los personajes que fundaron el cartel del Sinaloa. El segundo, entre otras cosas, perteneció a grupos guerrilleros que pusieron bombas en el Viaducto y robaron camiones blindados. Sin embargo, acaba transformándose en una autobiografía de su autor que cala hondo. Una autobiografía brutalmente honesta, implacable, en la que no se retrata con la mínima condescendencia hacia si mismo, en la que no muestra temor de quedar desnudo. ¿Cuál es el hilo conductor, además del apellido y código genético, que une estos hombres? La necesidad de fugarse, lejos de los otros y de si mismos.

Pero hay otras hebras que atraviesan el libro, según me explicó el autor en una entrevista que le hice recientemente: “La masculinidad en México, sus imposiciones, la deformación de la personalidad por esta idea de los machismos, las violencias íntimas y la dificilísima relación entre la verdad y la mentira entre personajes como mi padre, mi abuelo y yo. Pero también es una novela que busca insertarse en la historia de México, habla de problemas que tenemos muchas familias mexicanas, muchas relaciones paternofiliales, es una novela de la relación con el padre y el hijo”. También de manera circundante, habla de otros temas que han sido definitorios de México como el narco, la guerrilla y el priismo: “Efectivamente busco hablar de México, a partir de las violencias de la masculinidad, cómo estas son orígenes de múltiples violencias más, y de cómo una familia se inserta en su cotidianeidad en el largo arco de la historia que le toca habitar. Entonces, está desde la fundación del narcoestado hasta la huelga del 99 en la UNAM, pasando por el movimiento del 68, la guerrilla en Guerrero, el Halconazo del 71… diferentes momentos históricos que tratan demostrar cómo una familia cualquiera impacta en la formación de un estado”.

Al principio de este texto menciono que este libro es diferente a otros que ha escrito Monge. Hay otra razón: es divertido —no liviano o frívolo— y tiene humor —acidísimo—, una novedad en su escritura, que suele ser densa y dolorosa: “Es cierto que mis libros, por los temas que tocan, tienen una solemnidad particular. Y este libro, para poderlo terminar, necesitaba recurrir al humor. La escritura fue tan fuerte para mí, hablar de cosas tan personales era tan difícil, que necesitaba reírme como no había necesitado en otros, y por supuesto eso se coló en la novela. Además que mi abuelo era un tipo con un humor genial, muy rápido, pudo haber sido standupero”.

Aquí encuentran un pequeño fragmento

Emiliano monge
Foto: Emiliano Monge

No somos iguales. Especial de desigualdad en la CDMX.
Chilango

Si alguno de ustedes decide revisar mi bio en Twitter, encontrará que soy colaborador de Chilango. Sin embargo eso no significa que esté comprometido a difundir las actividades o lo que produce este medio en este u otros espacios. Lo hago solo cuando creo que se trata de algo importante, que todos deberíamos leer. Y creo que su especial de desigualdad pertenece a ese rubro. Es una investigación profunda sobre uno de los problemas más graves que padece este país y esta ciudad: la repartición tan desigual de la riqueza. La primera frase que uno se encuentra al entrar al micrositio es contundente y para ponernos a reflexionar: “La desigualdad en la Ciudad de México es más que tener o no tener dinero, o acceso a servicios de educación y salud. Es la capacidad de soñar, de salir con amigos, y la posibilidad de que esos sueños se cumplan”.

El trabajo, hecho en colaboración con el PeriodismoCIDE, Oxfam e investigadores del Departamento de Desarrollo Internacional del King’s College London, presenta el problema desde varios ángulos, desde dónde estamos colocados unos hasta cómo y dónde vivimos los habitantes de la capital de acuerdo a nuestros ingresos. Estoy seguro que aunque algunos de los reportajes solo les confirmarán información con la que ustedes ya contaban, otros les resultarán sorprendentes, como este video en el que se nos muestra cómo a los más pobres muchas cosas les cuestan más y (deprimentemente) lo prácticamente inexistente que es la movilidad social.

Se entra por acá

King Gizzard and the Lizard Wizard

Probablemente algunos o muchos de ustedes ya conocen a esta banda y no necesitan que uno venga a recomendarla a este espacio en el que recomendamos cosas más o menos recientes. Pero resulta que acabo de experimentar todo el poder de esta banda en vivo y en directo. Primero en el Festival Hipnosis y, al día siguiente, en el Foro Indie Rocks!, y resulta que me ha dejado muy impresionado. Es más, me ha devuelto la fe en el rock. Bueno, exagero, nunca la he perdido, solo considero que ya no es lenguaje de los jóvenes, como lo fue durante décadas, pero eso es otro tema del cual podemos hablar con mas calma otro día.

King Gizzard and the Lizard Wizard
Foto: King Gizzard and the Lizard Wizard

El punto es que este septeto australiano es una maravilla que todos los amantes de la guitarra eléctrica tendrían que conocer. Lo que hace King Gizzard es sicodelia, hartos riffs, improvisación, un poco de jazz. Se le compara mucho con Zappa y sus Mothers Of Invention, pero a mí me recuerda más al Black Sabbath más pacheco y experimental. Su trabajo en el estudio es prolífico: en 2017 sacaron como media docena de discos.

Acá les dejo un video ¡de hora y media (gracias Pitchfork)! Grabado en directo para que se den un quemón:

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