‘Estamos en un momento decisivo’: WWF alerta sobre desaparición de especies

¿Cuánto puede cambiar nuestro planeta en un par de años?, ¿los cambios son asunto de la evolución o en estos inciden las actividades humanas? El Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF por sus siglas en inglés) encontró algunas respuestas: en los últimos 44 años, la Tierra ha perdido el 60% de sus especies.

Entre ellos se encuentran poblaciones de vertebrados, mamíferos, peces, reptiles y anfibios que disminuyeron en su cantidad en un 60% entre el periodo de 1970 y 2014… por las actividades de los seres humanos —si bien Donald Trump, presidente de Estados Unidos, ha puesto en duda este hecho, existe este reporte al cual podemos remitirnos para comprender de qué manera los seres humanos también ejercemos presión sobre el planeta e impactamos de manera negativa—.

De acuerdo con el informe de WWF, publicado en conjunto con la Sociedad Zoológica de Londres, Inglaterra, la disminución de la fauna afecta a todo el planeta, en especial a regiones como el trópico.

https://twitter.com/WWF/status/1057230635490779138

Y eso no es todo —si comparamos las estimaciones entre los informes pasados—, ya que el décimo informe señalaba que el porcentaje correspondía a 52%, entre 1970 y 2010. Es decir, las estimaciones se superaron y la estadística alcanzó el 60% de las especies “salvajes” que disminuyeron en los últimos 44.

Las zonas en riesgo

El Caribe y América del Sur muestran un balance desfavorable, con 89%. América del Norte y Groelandia la pudieron librar y se encontró una disminución en su fauna de 23%.

Europa, África y Medio Oriente representan el 31%. Sin embargo, ¿a qué se debe esta disminución? Sabemos que son por nuestras actividades. Pero, ¿cuáles?

Foto: shutterstock.com

Las causas

El reporte encontró que una de las causas es la pérdida de los hábitats, ya que la agricultura intensa y agresiva así como la extracción minera y la urbanización desplazan a las especies, modifican su entorno. Con la deforestación, el agotamiento de los suelos y su artificialización.

Por ejemplo, en Brasil —cuyo gobierno electo no cuenta con un plan que combata la deforestación o acciones que se involucren en la lucha contra el calentamiento global—, el amazonas se reduce conforme avanza el tiempo.

Y, ¿a nivel mundial? Sólo el 25% de los suelos están fuera del alcance del hombre —es decir, no se han registrado actividades en cuanto a la agricultura y su explotación—. Sin embargo, expertos del IPBES (Intergovernmental Science-Policy Platform on Biodiversity and Ecosystem Services —Plataforma Intergubernamental de Ciencia y Política sobre Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas—) han pronosticado que en 2050 sólo será del 10%.

A los problemas del uso del suelo también se suma la sobrepesca, la caza furtiva, la contaminación, las especies invasoras, las enfermedades y, por supuesto, el cambio climático.

Las soluciones

Y, esto ¿en qué nos repercute? En todo, desde la economía hasta la modificación de nuestro entorno —playas, bosques y hasta en nuestras ciudades—.

“La desaparición del capital natural es un problema ético, tiene también consecuencias en nuestro desarrollo, nuestros empleos y empezamos a verlo”, explicó Pascal Canfin, director general de WWF Francia.

Según la visión de Canfin, los seres humanos “estamos tirando piedras a nuestra propia casa”. En el tema económico, el reporte estimó que la disminución de la fauna nos cuesta 1,25 billones de dólares al año —los recursos que se pueden renovar en un año se han agotado, recordemos que eso sucedió el 1 de agosto de 2018—.

https://twitter.com/sopitas/status/1051911046171111425

Y aunque existen algunos líderes en la política que se niegan a ver este panorama, las acciones de contención no están lejanas:

“Somos la primera generación que tiene una visión clara del valor de la naturaleza y de nuestro impacto en ella. Podríamos también ser la última que pueda invertir la tendencia“, de acuerdo con WWF.

Es decir, estamos en una carrera contra el tiempo, en un momento decisivo para la humanidad para revertir estas modificaciones —tal como sucedió con el regreso del tigre en Nepal o del atún rojo en el océano Atlántico—.

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