CuadroXCuadro: ‘El Decamerón’ de Pasolini y la adaptación poética de Boccaccio

Un grupo de personas refinadas y educadas se reúnen en una campiña a las afueras de Florencia como consecuencia del brote de peste en la gran ciudad en 1348. Ahí, siete mujeres y tres hombres, en 10 jornadas o días distintos, comienzan a relatar 10 cuentos con tintes eróticos para entretenimiento de ellos mismos. Esta historia fue terminada en 1353 y bautizada bajo el título de El Decamerón. El autor es considerado como uno de los más grandes escritores italianos de todos los tiempos: Giovanni Boccaccio. Esta obra, además de ser una de las compilaciones de cuentos más originales y divertidas, es el trabajo más humanístico de Boccaccio al resaltar en cada una de sus palabras la inteligencia del hombre y la sensibilidad frente al otro.

El Decamerón, escrito en el siglo XIV, utilizó varios recursos literarios de otras regiones que dejó en evidencia el genio de Boccaccio dentro de la narrativa, pero también la interacción cultural entre historias que iban desde el folclore italiano, el romance, las primeras expresiones del amor cortés, la fábula francesa, entre otras, todas ellas unidas por la pluma del artista italiano, pero sobre todo por la trama central de sus cuentos: la sexualidad y el erotismo como una parte inherente del hombre y la mujer para construir relaciones sociales. Y es en esta última parte, es donde entra la adaptación cinematográfica de El Decamerón desarrollada por Pier Paolo Pasolini en 1971.

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Pasolini, al igual que Boccaccio, marcó la historia de su arte dentro de la poesía y el cine. El cineasta italiano era un conocido defensor del marxismo, los derechos y las libertades de las personas, y cuya obra se convirtió en un estandarte de lucha durante la represión política, social y económica de Benito Mussolini en la Italia del siglo XX. Las películas y letras de Pasolini sirvieron, al final, como un fuerte provocador y recordatorio del anarquismo (como una forma de liberación no violenta) que se asocia a otros grandes artista de épocas pasadas que van desde Boccaccio, el Marqués de Sade, los héroes de la Ilustración, la poesía maldita del siglo XIX y el marxismo.

Boccaccio, como mencionamos, incorporó a su obra una serie de narrativas distintas que potenciaron el valor de El Decamerón, al cual se le sumó una historia poco probable y atrevida para los estándares de la época, pues resultaba inconcebible que una mujer, aunque esta estuviera casada, fuera capaz de protagonizar pasajes cargados de tanta sexualidad. Y Pasolini, provocador por naturaleza, para seguir sus pasos, lo hizo pero con distintos preceptos filosóficos en los que se impusieron las referencias marxistas, las cuales eran símbolo de rechazo en un época en que la gente estaba susceptible frente a las ideas revolucionarias como consecuencia de una guerra que aún permanece e impacta el imaginario de las sociedades europeas que se vieron más afectadas y que ahora, con la crisis migratoria encima, ven un resurgimiento de grupos de odio cuya admiración por el fascismo resulta incomprensible.

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Pier Paolo Pasolini nos transportó de Florencia a Nápoles a través de algunos cuentos de los 100 originales que conformaron El Decamerón de Boccaccio para entregarle a la historia del cine una de las adaptaciones más fieles, así como una de las cintas más hermosas y turbulentas bajo una mirada renacentista. A diferencia de otras de sus obras como Saló o Los 120 días de Sodoma de 1975, la cual es considerada como la representación de la obscenidad en el cine, El Decamerón es un filme meramente erótico que involucra conceptos superficiales como la castidad y virginidad de los implicados, la religiosidad de un voto y la delicadeza, pero también cuestiones más trascendentes y orgánicas como la decadencia, los valores tradicionales de la sociedad y la moral colectiva.

El Decamerón es una adaptación fiel de la obra literaria, pero de ninguna manera pretende ser una copia, sino todo lo contrario. A través del universo de Boccaccio, el director italiano pretendía reflejar a la sociedad italiana de la segunda mitad del siglo XX con elementos agregados a su historia, pero siempre con la misma intención del escritor: ¿qué tantos valores muestran los seres humanos cuando ellos o los demás se enfrentan a una situación? Una de las intenciones de Pasolini, como en la mayoría de su filmografía, era presentar a las clases más bajas italianas que no tenían ni voz ni voto en la sociedad, antes o después de Mussolini. Esto lo hace no con un diálogo o personaje directo, sino con el acento napolitano de las clases bajas. Así, con detalles, Pier Paolo Pasolini construyó una narrativa que no fue muy bien comprendida en Estados Unidos, pero que ahora parece más vigente que nunca.

CuadroXCuadro: 'El Decamerón' de Pasolini y la adaptación poética de BoccaccioCuando El Decamerón se estrenó en el país americano, no fue bien recibida ni bien comprendida. En la crítica de su filme por parte del New York Times cuando éste se presentó en Estados Unidos el 5 de octubre de 1971, escribieron que el “director italiano siempre ha sido un enigma para las críticos americanos, no sólo porque nos debemos reconciliar con un marxismo que parece algo similar a la cristianismo reformado, sino porque él nos obliga a mantener una crítica voraz y cambiante”. Sin embargo, e independientemente de la venda que la crítica especializada se pusiera en los ojos frente a Pasolini con o sin filme, es una realidad que para ellos y para nosotros, el director nos mostró la realidad de un nuevo hombre, del “hombre común” en el que se idealiza la libertad a través del sexo.

En El Decamerón, el personaje que interpreta Pasolini, es un hombre y alumno llamado Giotto, quien después de terminar la obra en la que trabajó durante las distintas jornadas de los presentes, se queda contemplando el resultado sin saber qué hacer después. Giotto se pregunta: “¿Por qué hacemos o producimos una obra de arte cuando es tan hermoso soñar sobre ella?”. La pregunta que muchos se hicieron con el mensaje de Pasolini y los conceptos marxistas y revolucionarios de su obra que han fallado en algunas naciones y sociedades, fue la siguiente: ¿Por qué intentar llevar una mera utopía la realidad cuando es tan hermoso soñar con ella?

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El Decamerón fue la primera entrega de la famosa “Trilogía de la Vida” de Pasolini conformada por otras dos adaptaciones clásicas de la literatura, Los cuentos de Canterbury de Geoffrey Chaucer y Las mil y una noches. Estas tres cintas, trascendentes para comprender la filmografía de Pasolini, fueron trabajadas bajo una mirada crítica y en colaboración del director artístico y fotógrafo, Dante Ferretti, y el músico y compositor Ennio Morricone.

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