‘Yemen es un infierno en vida para niños y niñas’: Unicef

África y Medio Oriente continúan siendo golpeados por enfrentamientos internos, batallas en cada una de sus naciones que provocan un escenario inimaginable para los seres humanos. Pero sucede. Historias como las que se viven en Yemen, donde los niños y las niñas son víctimas de una situación crítica.

“Yemen es un infierno en vida para el 50 o 60% de los niños”, explicó a medios de comunicación el director regional de Unicef (Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia) para Medio Oriente y África, Geert Cappelaere.

De acuerdo con Cappelaere, las cifras hablan de decenas de niños y niñas que pierden la vida por malnutrición —en Yemen, aproximadamente 30 mil niños mueren cada año por esta razón—.

Los niños y niñas, las principales víctimas

“Anualmente, 1,8 millones de niños sufren desnutrición aguda y cada día unos 400 mil se enfrentan a la desnutrición grave”. El 40% vive en Hodeida y en las provincias donde la guerra no ha dado tregua —un conflicto que comenzó a finales de 2014, cuando el grupo rebelde hutíe, respaldado por Irán, se levantó en contra del gobierno y en 2015 la alianza de países árabes suníes, con Arabia Saudita como líder, lo enfrentó, desencadenando una guerra civil—.

Sin embargo, después de casi cuatro años de conflicto, los menores de edad son quienes sufren en mayor medida el impacto de la guerra. Y no sólo eso, las mujeres embarazadas tienen que enfrentar la escasez de alimentos mientras padecen anemia.

Ghazi Ali bin Ali, niño yemení que padece de malnutrición grave, yace sobre una cama del hospital Jabal Habashi, en la periferia de la ciudad de Taiz, en Yemen. Foto: Ahmad Al-Basha / AFP

En esos casos, el destino de los niños y su familia están marcados.

Crisis en Yemen

“Hoy en Yemen, cada 10 minutos, un niño se está muriendo de enfermedades que se pueden prevenir fácilmente”, explicó Geert Cappelaere.

¿Las razones?

Situaciones básicas que debido a la guerra se agravan: desde que inició el conflicto, las vacunas disminuyeron y los brotes de sarampión y difteria se expandieron, afectado principalmente a los niños y niñas.

Además, los alimentos —frutas secas, carne, pescado e incluso el agua— son sumamente costosos para las familias más pobres y vulnerables.

Tal es el caso de Amal Hussein, una niña yemení de siete años de edad que falleció por desnutrición —vale recordar que su caso fue dado a conocer a través de la lente del reportero gráfico Tyler Hicks, quien publicó en The New York Times junto con Declan Walsh un reportaje sobre la crisis en el noroeste de Yemen—.

La historia de Amal Hussein, quien sufría de malnutrición grave, reveló a los ojos de la comunidad internacional la magnitud de este problema y la indiferencia que ambas partes del conflicto muestran hacia las víctimas —Amal permanecía en una clínica móvil de Unicef en Aslam, Yemen. Y sin embargo, tras su fallecimiento, sus padres están preocupados por sus otros hijos, pues esperan que no sufran el destino que Amal enfrentó—.

Google Maps.

Mientras se dan a conocer estas historias, los bandos rebeldes y el ejército saudí no ponen fin al conflicto e historias como la de Amal continúan registrándose.

**Foto de portada: Ahmad Al-Basha / AFP

**Con información de AFP y Vatican News.

Comentarios