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Mundo triste: Mueren casi 150 ballenas encalladas en Nueva Zelanda

Este lunes, las autoridades de Nueva Zelanda confirmaron una tristísima noticia. Murieron encalladas casi 150 ballenas piloto en las costas de la “remota” Isla Stewart, la tercera isla más grande del país de Oceanía.

El grupo de ballenas fue descubierto por alguien que acampaba en la región e inmediatamente le avisó a las autoridades. Sin embargo, ya era demasiado tarde: el Departamento de Conservación aseguró que más de la mitad de las ballenas ya estaban muertas cuando las encontraron y tuvieron que dormir al resto. 

“Desgraciadamente, la probabilidad de regresarlas al mar era demasiado remota”, explicaba el Director de Operaciones del Departamento de Conservación, mientras explicaba que dormir a las ballenas encalladas era “lo más humano” que se podía hacer. Debido a lo lejana que se encuentra la Isla Stewart y las malas condiciones de las ballenas sobrevivientes, su rescate parecía imposible.

Las ballenas piloto, la especie que quedó encallada este fin de semana, son uno de los delfines oceánicos más grandes —solamente le ganan las orcas— que existen. Son famosas también por ser uno de los principales animales en protagonizar este tipo de varamientos masivos. Afortunadamente, aunque no se conoce el tamaño total de la población de ballenas piloto, no son una especie en peligro. 

Un mal fin de semana

Mientras las autoridades de Nueva Zelanda se enfocaban en el varamiento masivo de ballenas en la Isla Stewart. En la punta norte de la Isla Norte —así se llama— 12 ballenas pigmeas también aparecieron encalladas. Cuatro de ellas murieron.

El Departamento de Conservación explica que las ocho sobrevivientes todavía pueden ser rescatadas y están pidiendo voluntarios para regresarlas al mar sanas y salvas.

Los varamientos de ballenas en Nueva Zelanda, tristemente, son un fenómeno muy común. Tan solo en este fin de semana hubo dos casos masivos y las autoridades dicen que responden a cerca de 85 eventos de este tipo al año. Sin embargo, todavía no se sabe por qué sucede. Unas de las razones más comunes son enfermedad, errores en su navegación, oleajes complicados o estaban  huyendo de algún depredador; pero todo se queda en la teoría.

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