“Transicionar es de los actos de amor propio más grandes que creo que puedes tener contigo mismo porque no te estás encerrando a ti“. César tiene 14 años y hace poco más de un año que completó el cambio de identidad en su acta de nacimiento con el apoyo de su familia y de organizaciones que luchan por las infancias trans.
“Las mamás vivimos un duelo y un periodo de aceptación pero te puedo decir que se necesita mucha empatía y sobre todo de mucho, mucho amor por nuestros hijes. Yo pensaba si estaba haciendo lo correcto, porque lo dudas, claro que lo dudas, le preguntaba a él si estaba seguro, pero lo vi tan feliz, tan pleno, que me llenó de felicidad. Estamos muy felices por él.” Kary es la mamá de César, quien junto a su esposo y su hija han acompañado, han entendido pero sobre todo han amado.

Primero lo primero: el descubrimiento y la aceptación
En redes sociales nos encontramos con el tuit de César festejando el primer año del cambio legal de su nombre y de sus papeles de identidad. En Sopitas.com nos echamos un cafecito virtual con él y con su mamá, Kary, quien ha jugado un papel fundamental en todo este proceso de transición.
César sabe que toda la vida ha sido un chico trans pero creció viendo parejas heterosexuales y personas cisgénero en todos lados, por lo que no pudo identificarlo como tal hasta el periodo de pandemia por COVID-19.
Como estábamos en cuarentena, la escuela se volvió virtual y el contacto con la sociedad se limitó a las pantallas, César comenzó a investigar varias cosas, entre ellas lo relacionado a la comunidad LGBT+.
“Cuando llegué a la T de trans me sentí muy identificado y justo me di cuenta que eso era lo que había sentido toda mi vida“, explica. Con esta información y con toda la valentía del mundo empezó a hacer cambios que lo hicieran sentir más cómodo: usar ropa masculina, cortarse el cabello, etc.
Un día durante la comida su mamá le preguntó por esto y él le dijo que era un chico trans. En un inicio Kary solo pudo reaccionar con la información que tenía a la mano, la que le vendían los medios de comunicación sobre las personas trans: las operaciones y las modificaciones físicas.
Pero César estaba armado, le compartió información, videos y links por montones. Y como la propia Kary dice “cuanto entendí un poco más de lo que mi hijo me estaba diciendo pensé que algo teníamos que hacer, ya estaba acá, ahora algo había que hacer“.

Primero acudieron con un psicólogo pero no para intentar que César cambiara de opinión, sino para acompañar y orientar. Este profesional los canalizó después de un tiempo con un especialista, quien a su vez los acercó a la Red de Familias Trans y la Asociación por las Infancias Transgénero.
Ambos describen esto como el parteaguas de todo el proceso. Poder hablar con familias, con abogados y con activistas que luchan por lo mismo los colocó en el camino correcto.
Como parte del proceso de aprendizaje y gracias a estas redes de apoyo llegaron con la organización Musas de Metal para recibir pláticas, Kary aprendió mucho de lo que significa ser trans y comenzó a transicionar y deconstruir su pensamiento a la par que su hijo.
“Yo le pedí que quitara las fotos de la casa donde no me veía como yo era y ella dijo que no, que era su casa y que en mi cuarto podía hacer lo que yo quisiera. Me enojé mucho pero cuando se empezó a meter estas reuniones cambió por completo su opinión de las fotos, las quitó y las reemplazó con fotos nuevas. Se me hizo muy lindo y es de las mejores muestras de que el acompañamiento funciona y mucho“, recuerda con emoción César.
Y todo este proceso de descubrimiento y de aceptación llegó hasta el cambio de identidad en su acta de nacimiento.
Jalisco, un oasis para las infancias trans
Una vez que César y su familia pasaron por un proceso de acompañamiento, llegó la plática y la decisión de cambiar su identidad en su acta de nacimiento para, posteriormente, hacer el cambio oficial en todos sus documentos.
Aunque muchos estados ya reconocen el cambio de identidad en los documentos como un derecho para las personas trans, solo en Jalisco se reconoce también para los niñes y adolescentes.
La Red de familias trans los contactó con Andrés Treviño, director de Diversidad Sexual en Jalisco, quien a su vez los acercó a un juez en El Salto, persona que ha luchado y apoyado a la comunidad por muchos años.
Con este contacto César y su familia pudieron preparar todos los documentos que se necesitan para hacer el cambio de identidad: el acta primigenia, el permiso de sus papás y demás documentos. Ese viaje a Jalisco se convirtió en uno de los momentos favoritos de César.
“Fue un día especial, anhelaba mucho ese día y cuando mi mamá me dijo que sí, que sí íbamos a hacer el proceso me emocioné mucho. Grabé muchos videos y fotos, me puse a pensar en las personas que me apoyaron para que ese momento fuera posible, desde mi familia hasta la red. Pero también pensé en todas las personas trans que no han podido, fue bonito pero de reflexión, de que tenía que hacer algo para hacer un cambio, todas las personas trans deberían sentir eso“, recuerda.

Por su parte Kary, su mamá, recuerda que en el camino tenía ganas de llorar, sentía dudas de si estaba haciendo lo correcto. Pero cuando vio a su hijo tan feliz y tan pleno, no pudo más que abrazarlo mucho y ser muy feliz también.
Recuerda que ese día, después de firmar la nueva acta toda la familia se fue a comer y luego a festejar. Pero este solo era el comienzo de un proceso engorroso, cansado y discriminante a veces: el resguardo del acta primigenia.
Cuando una persona trans hace un cambio de identidad en su acta de nacimiento tiene que haber un resguardo para poder hacer los cambios en los demás documentos. Esto significa que el municipio en cuestión guarda de forma definitiva la primera acta de nacimiento y deja de aparecer en el sistema del Registro Civil.
Una vez que esto sucedió, César y su familia se enfrentaron al martirio de cambiar el resto de papeles. Kary lamenta que suceda esto porque son derechos humanos pero acepta que la velocidad del trámite depende de la suerte que te toque.
“Si en el camino te topas con una persona homofóbica o transfóbica ya valió. Te vas a tardar años en hacer esos cambios“. Recuerda que ella tuvo que gritar, que presionar, que amenazar con denuncias por discriminación en muchos lugares para que pudieran reconocer el cambio de identidad de su hijo. Esto no tendría que pasar.
“Me tienen que llamar César porque yo soy César y ya cuando tienes tu documento ya nadie puede decir que no quiere llamarte así, tienen que hacerlo. Si no hubiera cambiado mis papeles no tendría la primaria y la secundaria, es como si no hubiera hecho nada en toda mi vida.”

La lucha por y para las infancias trans
Algo por lo que lucha César y su mamá y toda su familia es contra los estigmas y los tabúes que hay sobre la comunidad LGBT+ y sobre las personas trans. César cuenta que a veces se siete incómodo en la escuela cuando hay que hablar de biología porque les enseñan de vulva es a mujer como pene es a hombre. Y ya, nada más.
“Termino muy incómodo y a veces enojado porque a nadie parece importarle. No les afecta en nada cambiar esas palabras, en lugar de decir las mujeres menstrúan, mejor dices personas menstruante. Incluirnos de verdad que no cuesta mucho trabajo”.
Y ahora Kary también reconoce la inmensa diversidad que existe en la humanidad, personas que no son menos por sus gustos/identidades/expresiones/preferencias, personas que tienen los mismos derechos y que merecen amor por igual.
César tiene un canal en Youtube donde aborda temas sobre las infancias y las personas trans en general. Su objetivo es reflejar la realidad de las personas que transicionan y derribar de una vez por todas todos los estigmas y miedos que existen en torno.
Pero no es todo lo que César hace. Kary nos presume orgullosa que su hijo se rifa con el activismo y la ayuda en las redes de infancias trans, platica con otros niñes, participa en actividades, echa siempre una mano a quien lo necesita.
Y Kary no se queda atrás. Utiliza sus redes sociales y su tiempo libre para luchar por la causa, para exponer su maternidad, para guiar pero sobre todo para demostrar que detrás de todo el proceso solo hubo amor.
César acaba de hacer su examen para entrar a la preparatoria, le gustaría entrar a un CCH, en la UNAM, y continuar con su preparación para estudiar psicología. Quiere poder especializarse en personas trans y apoyarlos como en su momento lo apoyaron en este proceso.
Reconoce que una persona trans no es más o menos trans por las modificaciones corporales o por las transiciones físicas. Él explica que está en terapia de reemplazo hormonal y en un futuro le gustaría hacerse una mastectomía pero se siente cómodo con el resto de su cuerpo.
“Y hay personas trans que no quieren entrar a la terapia hormonal ni hacerse operaciones ni nada y eso no las hace menos importantes ni pone en duda su transición. Todes somos importantes“.
–¿Qué le dirías a las personas que seguro te van a leer y que ven lo que haces en redes sociales?, le preguntamos casi al final de la charla.
“No puedo decirles a las personas que salgan del closet porque no todos los contextos son iguales. En algunos casos eso pone su vida en riesgo, los sacan de sus casas, hay que evaluar qué tan peligroso es. Puedes hacer pequeños cambios para estar más cómode. Cuídate ahora, aprende cosas y hazte esa promesa de en algún momento vivir libre, no te rindas, no te des por vencido, si lo intentas puede que lo logres algún día. Tu estas primero y tu seguridad está primero, rodéate de personas buenas, de amor y de cosas que te hagan sentir bien. No estás solo”.
Y Kary, su mamá, orgullosa como nadie agrega:
“Mi hijo lucha mucho, está chiquito, pero lucha mucho, ayuda mucho”.

