Lo que necesitas saber:
Lydia Lunch está por regresar a México y Laurie Anderson acaba de estrenar su Tiny Desk... es buen momento para hablar del spoken word.
Para muchos, en la mayoría de los casos, la música es poesía. Pero hay una disciplina en la que, de manera directa y enfática, la letra es poema y sus versos son interpretados con una carga y expresión teatral que crea todo un acto performativo. Spoken word.

Vinculado al jazz y a la generación Beat… pero el spoken word va más allá
“En lugar de cantármela me la platica”, dicen algunos al escuchar a artistas que se decantan por la interpretación de la palabra hablada sobre música. Y sí, de manera simple podría decirse que es eso (una plática), pero también es más.
Es una oralidad que conecta con la música y con el silencio. Insertar la voz, darle tono y ritmo (o no) y crear un discurso que, algunas veces, se improvisa. Todo un género que, por el apogeo que tuvo con Renacimiento del Harlem (años 20… del siglo XX), es vinculado con el jazz, pero sus posibilidades van más allá.

¿La poesía antes que la música? Podría pensarse, pero no importa: con la explosión que hubo del spoken word entre la generación beat, donde todo era improvisación (flujo de conciencia del músico y el orador), no importa. Incluso puede no haber música, sólo voz.
Quizás por lo anterior ya se considera como spoken word la narración de cuentos, la lectura de sermones, así como las grabaciones de voz con o sin acompañamiento de música. Así lo consideran en los Grammy, donde desde 1959 se premia al género… pero, ¿a quién le importan los Grammy? Aquí mencionamos algunos casos en los que va con música.
Algunos representantes del spoken word
Gil Scott-Heron
El spoken word es considerado predecesor del rap, entonces, resulta obligado mencionar al gran Gil Scott-Heron y a su rolota más emblemática. Sobre una hipnótica base de funk, proclama que el verdadero cambio se estaba dando en las calles… y no era del interés de los medios tradicionales ni las marcas. Un canción que sigue vigente, tanto como la resistencia y la esperanza de una revolución favorecedora a las bases sociales.
Leonard Cohen
El caso del maravilloso Leonard Cohen es ejemplo de la poesía convertida en música. Iniciado en literatura, Cohen ya era un escritor de renombre en su natal Canadá… sin embargo, no sólo de renombre vive el hombre por lo que, cansado de las pocas ganancias económicas, llegó a Nueva York para incursionar en la música… y no necesitó mucho para llamar la atención: su increíble lírica y su manera de interpretar dejó en segundo plano a la guitarra con la que se acompañó en un inicio.
El tiempo (y los excesos) hicieron lo suyo y, en el final de sus días, la voz de Leonard Cohen era la de un profeta. Ponemos de ejemplo un tema con el que él no estuvo nunca satisfecho: del Songs of Love and Hate, “Famous Blue Raincoat”, una canción escrita a modo de carta, dirigida a una de las partes de un triángulo amoroso: “my brother, my killer”.
Laurie Anderson
Una artista visionaria. Multi instrumentalista (incluso, inventora de sus propios instrumentos) y creadora de más que atmósferas: meditaciones musicales en la que la tecnología juega un papel importante… y sobre eso ella usa su voz para expresar sus reflexiones sobre diversos temas.
Irrumpió en los 70 y tuvo un éxito inesperado con la pieza minimalista “O Superman”. A partir de ahí, siempre ha estado vigente… en la escena underground, pero vigente e influyente. Recientemente le dieron su Tiny Desk, cuyo formato le pareció poco convencional… y ella, poco convencional como siempre ha sido, claro que aceptó hacerlo (y es increíble).
Lydia Lunch
Otra reina del género. Así como Anderson, surgida de la escena neoyorquina de los 70 y casi con mismas cualidades de quien fuera pareja de Lou Reed (otro fundamental del spoken word).
Sin embargo, Lydia Lunch es oscura y agresiva. Usa la palabra para convertirse en la voz de quienes están en contra de la pobreza, la desigualdad y el adoctrinamiento… ha sido tan vanguardista que su arte derivó en el No Wave, algo que ella define como “una expulsión violenta e instintiva de ruido, una variante del punk con dinámica experimental”.
Sonic Youth (Kim Gordon)
Como buenos discípulos de William Burroughs, en varias de sus canciones los de Sonic Youth explotaron el spoken word de manera delirante. Una vez separada la banda, casi todos los integrantes no han dejado de explorar la disciplina: Thurston Moore tiene discos dedicados enteramente a echar versos sobre distorsiones, Lee Ranaldo lo ha hecho en algunos tracks y en colaboración con The Cribs (en la increíble “Be Safe”)… pero la reina, desde que existía la banda y ahora fuera de ella, ha sido Kim Gordon. PLAY ME, su último disco, es la prueba definitiva de que domina el género. Su voz fue hecha para él.
Dry Cleaning
Nació a inicios del s.XX, pero el spoken word sigue vigente y la muestra está en cómo lo han tomado de principal herramienta bandas como Dry Cleaning. Con una inexpresión que perturba a veces, su vocalista Florence Shawn hace parecer de vanguardia a una banda que, si fuera otro el caso, quizás se mezclaría entre tanto post punk.
Con tres discos, Dry Cleaning no ha soltado el arte del spoken word… y ya que Shawn fue la que metió el estilo conversacional en canciones que, antes de su ingreso, eran sólo instrumentales, pues seguro la banda seguirá por ese rumbo.

