¿Por qué me interesa?
80 piezas de Salvador Dalí se están exhibiendo en el Palacio de la Autonomía. Aquí 8 piezas para inspirarnos antes de ir a ver la expo.
Desde hace unos días, las y los chilangos podemos ir a ver Dalí: Escenografía de un sueño: una muestra sin precedentes en la que se exhiben más de ochenta piezas del artista que nunca habían viajado a América Latina. A propósito de este gran evento cultural, vale la pena hacer un repaso por las obras icónicas que nos dejó a lo largo de su vida Salvador Dalí; una colección de cuadros que reflejan tanto su poética intensa como la forma tan particular en la que entendía el mundo.
Nacido al noreste de Cataluña en 1904, Salvador Dalí fue muchas cosas en su vida: un personaje excéntrico de bigote engomado que tenía de mascota a un oso hormiguero, un artista del performance que se aparecía en las conferencias vestido de buzo y la cara más visible del surrealismo; ese movimiento de vanguardia que trató de sacar a la superficie los pormenores del inconsciente.

Pero además de todos estos atributos, la obra de Salvador Dalí se ha vuelto fundamental para entender la complejidad del arte en el siglo XX. Y es que su carrera encarna todas las tensiones, revoluciones y contradicciones de su época. Su obra edifica un puente entre el pasado decimonónico y el presente, abre un debate entre la ciencia y la fe y es una herramienta para entender que la realidad no es solo lo que vemos, sino también lo que imaginamos.
8 cuadros para entender la poética de Dalí: Escenografía de un sueño
Salvador Dalí fue un artista prolífico. Se estima que a lo largo de su vida pintó más de 1,500 óleos, plasmó en papel miles de dibujos y acuarelas, hizo colecciones enteras de grabado, esculpió cientos de figuras en bronce y otros materiales, ilustró La Divina Comedia y Don Quijote de la Mancha y colaboró en cine, en diseño y hasta en la creación de antologías poéticas.
Este gran cuerpo de obra hace que elegir solo ocho piezas de Salvador sea casi imposible. Sin embargo, entre todos sus tesoros, destacan algunos cuadros que, por su técnica, temática o inspiración, cambiaron el rumbo de la historia del arte.
Aquí les dejamos una pequeña probada de los más interesantes.
1. La persistencia de la memoria
1931
En esta obra se exploran los límites del subconsciente. En medio de un paisaje desolado, que recuerda a la Costa Brava, el mismo pueblo donde nació Dalí, nos encontramos con un grupo de relojes que se derriten y simbolizan la dualidad del tiempo, primero como un sentimiento interno y después como manecillas que marcan el ritmo cotidiano.

Si reparamos en los detalles, encontramos hormigas y moscas que representan la ansiedad de la muerte.
2. Los elefantes
1948
Pintado tras el terrible suceso de Hiroshima, el cuadro es a la vez una crítica a la distopía nuclear y un llamado a la esperanza. A pesar de la fragilidad de nuestros cuerpos, debemos confiar en la inmortalidad de la historia y la cultura.

Los elefantes de patas de araña, que cargan obeliscos egipcios, simbolizan la desproporción entre el espíritu y el cuerpo. Mientras la materia es endeble, el peso de nuestra identidad subsiste.
3. Galatea de las esferas
1952
He aquí el retrato surrealista de la persona más importante en la vida de Dalí, su esposa. La pieza nos ofrece la cara fragmentada de Gala en esferas discontinuas.

A simple vista se le ve un rostro glorificado por un rayo de luz, pero si reparamos en los detalles, veremos que en realidad la figura es tan solo materia fragmentada en átomos. Vale la pena remarcar que esta forma fue inspirada en el interés que tenía el pintor por la física nuclear.
4. El gran masturbador
1929
Hecha con una técnica poco convencional de óleo sobre lienzo, la obra es una oda al surrealismo. En medio de un paisaje desértico hay un busto antropomorfo en el que no se sabe qué es de roca y qué es humano.

Mientras, en lo que parece un dorso, una mujer con ojos cerrados emerge de la nada, mostrándonos las obsesiones sexuales de Dalí. Para los especialistas, esta pintura refleja la compleja relación que el pintor tenía con su propia cordura.
5. El enigma de los deseos
1929
Staatsgalerie Moderner Kunst, Alemania
Un cuadro con tintes psicoanalíticos en el que el pintor reflexiona sobre su relación con las mujeres importantes de su vida, Gala y su madre. En medio de un páramo que nos remite a uno de los lugares de su infancia, el gran valle de Ampurdán, una roca amarilla porosa, con rostro angular, está pastada en el suelo con cierta resignación.

La figura, rodeada de seres amorfos que parecen haber nacido en el desierto, tiene tatuada en el cuerpo una frase: “A veces escupo por gusto sobre el retrato de mi madre.”
6. La cola de las golondrinas
1983
Se trata de la última pintura de Dalí, una obra que hizo tras la muerte de su mujer, entre los muros gruesos del Castillo de Púbol.

En esta obra, el pintor se aleja de sus icónicos paisajes desolados y se acerca más al surrealismo abstracto. Las curvas que vemos son un guiño a las teorías matemáticas que Salvador leía durante su retiro, según las cuales las curvas son una expresión del cambio y la ruptura.
7. La metamorfosis de Narciso
1937
Tate Modern, Londres
Narciso era un joven bello que, al ver su propio reflejo en un ojo de agua, se enamoró de sí mismo. Esta pieza fue pintada con la técnica de doble imagen, según la cual vemos a la figura arrodillada de Narciso de un lado y una piedra que sostiene un huevo del que brota una flor narciso, del otro.

El lienzo muestra la devoción que Dalí tenía por el psicoanálisis, en particular por la transformación constante del “yo” que sufren los humanos en su vida.
8. El sacramento de la última cena
1953
National Gallery of Art, Washington
Las convicciones religiosas de Dalí evolucionaron a lo largo del tiempo; sin embargo, se sabe que, tras varios experimentos, regresó al catolicismo en su edad madura. A propósito de este nuevo encuentro con la fe de su infancia, Salvador pintó un cuadro en el que reinterpreta, de una forma desafiante y surrealista, La última cena.

En el centro observamos a Cristo rodeado de doce apóstoles con actitud contemplativa, en tanto un dodecaedro cae sobre todos.

