Lo que necesitas saber:
Casi todos los elementos del universo Beatle son digno de interpretaciones y reinterpretaciones, a pesar de lo involuntario de algunos casos.
La foto fue tomada el 8 de agosto de 1969. Desde el inicio se sabía que sería emblemática y recordada: los ejecutivos no vieron problema para que, ya siendo portada, se omitiera el nombre del disco y la banda: para qué, si era la banda más famosa del planeta. La foto del Abbey Road de The Beatles nació siendo histórica.

La necesidad de encontrar significado
Y la imagen se volvió aún más memorable por todo lo que a su alrededor hubo. Específicamente, las supuestas señales “ocultas”. Unas dejadas por la propia banda, otras involuntariamente parte de la estratagema: una obra abierta sobre la que fans y curiosos volcaron todo tipo de interpretaciones, azuzados por el propio legado de The Beatles.
La placa del vochito, la procesión fúnebre en la que el bajista es el difunto, la posición de los árboles, el grupo de “turistas”, la dirección para la que se dirigen John, Paul, George y Ringo… y un largo etcétera de las que luego la propia banda se burló directa e indirectamente.
La canción “Glass Onion” del White Album, una de las más graciosas afrentas a las conspiraciones e interpretaciones: “Bueno, aquí tienes otra pista para todos ustedes. La morsa era Paul”, canta John Lennon “reforzando” el mito de la muerte de McCartney que, según, habría ocurrido en 1966, resultado de un accidente automovilístico.
Pero ni las burlas ni las aclaraciones sirvieron: el mito y las reinterpretaciones siguieron y han seguido. No se puede dejar de buscar sentido a las cosas, aun a las cuestiones más establecidas. Existe necesidad biológica de encontrar significado… a la vida misma y a lo que hay en el exterior, aseguraba Jung. La imagen del Abbey Road, tomada por Iain Macmillan lo demuestra completamente.
Los accidentes que se volvieron parte del mito
En la búsqueda de significados incluso se interpretó la presencia de personajes que, de manera accidental, formaron parte de imagen que ilustró el último álbum grabado por el cuarteto de Liverpool. Por ejemplo, Paul Cole y, en un caso más curioso, “la mujer del vestido azul”.
En el primer caso, el mito se rompió un poco cuando Cole descubrió que formaba parte de la legendaria foto y decidió aclarar las cosas: estuvo el 8 de agosto del 69 en las afueras de Abbey Road por mera coincidencia.

Paul Cole llegó a la escena mítica por el azar… como suele ocurrir cuando una fotografía es tomada de manera tan presurosa, como fue el caso de la imagen del Abbey Road. Había ido de vacaciones a Londres y ya que no quiso acompañar a su mujer a un museo, dio un paseo por los alrededores. Al llegar a las afueras de los estudios EMI, vio que cuatro sujetos se preparaban para ser retratados… y hasta la policía paró el tráfico para que nada interrumpiera el proceso.
Según Cole, ni siquiera conocía a The Beatles y nunca se hubiera enterado de que era parte de una de las portadas más icónicas de no ser porque su esposa, siendo organista, compró el Abbey Road para aprenderse una canción para un evento. Ahí se vio: parado al fondo a la derecha de la foto, justo a ladito de la cabeza de Lennon. Y decidió hablar…

Varios de los sitios y blogs que mencionan el caso de Paul Cole citan una entrevista que el hombre dio para My Palm Beach Post algunas décadas después de que la foto del Abbey Road fue tomada. Sin embargo, el que no haya un medio “oficial” que corrobore la historia (la cual fans dicen que tiene varias fallas) o el que se prefiera mantener intacto el mito, ha hecho que se cuestione la veracidad de la identidad de ese hombre que aparece junto a The Beatles.
Como obra conceptual, muchos fans no pueden pensar que el azar haya actuado. Imposible. Y menos en el caso de “la chica del vestido azul”.
No forma parte de la imagen del Abbey Road. Ella aparece en la contraportada. Al parecer, iba pasando en el momento que Macmillan activó el obturador, como una de las últimas imágenes de la sesión fotográfica que daría el material para armar el arte del álbum.
Macmillan creyó que la fiti no serviría por aparecer el barrido de la chica… pero el grupo la encontró maravillosa, quizás previendo lo que los fans imaginarían a partir de ella.

Pese a que parece que la imagen fue resultado de que Macmillan no se fijó a la hora de hacer la toma y, simplemente, la mujer anónima se cruzó, el resultado también fue material de interpretaciones, no tantas como las de la portada principal, pero sí.
“Las teorías conspirativas afirmaban que ella formaba parte de la historia: una figura que huía del lugar del supuesto accidente automovilístico de Paul”, se indica en uno de varios blogs dedicados al estudio del caso.
A pesar de que para esta foto nunca apareció alguien que se adjudicara ser parte del histórico arte del álbum, los fans le echaron de su muy creativa cosecha: haciendo valer que existe un Beatle-universo, se aseguró que la chica se llamaba “Rita”… como la de la canción del Sgt Pepper Lonely Hearts Club Band, “Lovely Rita”.
La versión oficial apunta a que la canción en cuestión fue compuesta por Paul McCartney inspirado en una oficial que se dedicaba a multar por violaciones al parquímetro, en Portland Place… una “Meter Maid”, como se les llama en Estados Unidos. Y de ahí partió McCartney para una canción con tintes amorosos.
Sí apareció la “Rita” en la que se inspiró McCartney. Una agente llamada Meta Davies aseguró que fue ella la musa, luego de haberle aplicado una multa al Beatle y que éste le pidió permiso para su nombre para un tema, modificándolo un poco, claro. Pero nada que ver con la toma de Abbey Road… y menos con una supuesta muerte de Paul. En fin, a la gente le gusta hallarle a todo. No se puede dejar de hacer.

