¿Por qué me interesa?

La palabra "provecho" es más que una herencia lingüistica de los moros, es una parte de nuestra identidad.

Existe algo profundamente mexicano, esa costumbre, típica de los restaurantes, que nos invita a desearle al prójimo, casi siempre desconocidos, que después de comer tengan una digestión exitosa. La palabra que usamos es “provecho” o “provechito” y, aunque en la superficie solo parezca un vocablo, esta expresión es en realidad un símbolo de resistencia tan enraizado a nuestra identidad que incluso protagoniza debates sobre etiqueta, buenos modales y mala educación.  

Para explicar el origen y la importancia de “provecho”, lo primero que podemos decir es que, en este país, la hora de la comida es un ritual social relacionado con: la clase social, la importancia de reunirnos, la veneración de nuestras tradiciones y hasta esa creencia arraigada en toda la república de que una buena receta acerca desconocidos y alcanza para todos.

¿Decir provecho es de mala educación?
La palabra provecho está intimamente ligada a la gastronomía mexicana./imagen Unsplash

Y es que la mesa en México es algo así como un espacio sagrado en el que coexisten varios usos y costumbres que aprendimos de nuestras abuelas. En este universo de enseñanzas, la regla más importante es siempre ser corteses y hospitalarios con el prójimo. Por eso, siempre que aparezca un invitado en nuestra puerta, es casi obligatorio ofrecerle un plato, aunque venga acompañado, y aunque no haya mucho que ofrecer.

¿Decir provecho es de mala educación?
La palabra “provecho” es algo más que una herencia lingüística. /Imagen Unsplash

En este contexto, el “provechito” es otra variante de esta amabilidad mexicana. Es una forma de ser corteses y de reconocer al otro; es también una manera sutil de desearle el bienestar a un desconocido porque nuestra gastronomía, ya sea un taco o un chile en nogada, nos reúne y nos hace iguales.

El origen de “provechito”

El origen etimológico “provecho” es latino y está relacionado con el término profectus, que significa avance o progreso. Como es común en la lingüística, este término evolucionó y se vinculó con la idea de obtener un beneficio de algo. Fue así como nació el “buen provecho”, una expresión que se consolidó durante la ocupación árabe en España entre los siglos VIII y XV.

Desde sus inicios, la tradición de desear provecho se ligó a una antigua costumbre de los moros basada en literalmente eructar después de comer como señal de satisfacción total y agradecimiento por la comida. La frase se hizo tan popular que, a pesar de la masiva expulsión de los moriscos de tierras ibéricas, perduró en la cultura española y viajó a América de la mano de los colonizadores.

¿Decir provecho es de mala educación?
Se cree que la expresión era usada por los moros en la Península Ibérica./imagen Unsplash

Desde su origen, la expresión no fue bien vista por las clases altas y la aristocracia, ya que se asociaba a la herencia árabe y a la carencia. De hecho, los más acaudalados la catalogaron como un acto vulgar que no solo evidenciaba los problemas sociales, sino que los alejaba de la opulencia que tanto les gustaba presumir.

¿Por qué “provechito” se arraigó en México?

Aunque el “buen provecho” vino a México durante la colonia, su vínculo cultural va más allá de su herencia lingüística. Desde su llegada se ancló en nuestra idiosincrasia, entre otras cosas, porque en muchas regiones los alimentos eran escasos y decir esto era un acto de empatía y apoyo mutuo en el que se deseaba que la comida rindiera y no faltara.

Es así como, mientras en España la expresión se diluyó en el tiempo, en nuestro país resistió y se volvió un símbolo de calidez y buenos deseos. Aquí la adoptaron los de abajo, y hasta nuestros días la recitan en cocinas de pueblo, en fondas inadvertidas de aquí y allá, en esos puestos de mercados en los que los platillos parecen obras de arte y en las míticas reuniones familiares en las que la sobremesa es eterna. Es un reconocimiento colectivo del valor material y un simbólico del plato servido.

¿Decir provecho es de mala educación?
En México se arraigo principalmente en las clases trabajadoras./imagen Pixel

Asimismo, la importancia de desear “provecho” está íntimamente ligada a la esencia de nuestra gastronomía, y es que nosotros concebimos la comida como un centro de la vida social. Aquí, el maíz, el chile, el frijol y el mole son símbolos de identidad y resistencia que merecen ser honrados desde el primer bocado hasta la digestión; en ese sentido, nada adorna mejor nuestras recetas que esta simple palabra.

Y a todo esto, ¿decir “provechito” es de buena educación?

Recientemente, en algunas redes sociales se ha suscitado un debate en el que se sugiere que decir “provecho” es de mala educación. Como era de esperarse y como sucede en las conversaciones virales, hechas con el propósito de ganar vistas, esta afirmación ha enfrentado a dos posturas muy claras: la de los defensores de la etiqueta formal y la de los que protegen las costumbres populares.

Por un lado, hay quienes aseguran que la expresión es una falta de respeto porque la palabra literal está relacionada con un eructo, y pensar en eso no es lo más apropiado cuando terminamos de comer. Además, al decir la frase, interrumpimos a los comensales de un restaurante y los obligamos a responder con la boca llena, un acto totalmente reprobable en las reglas de buena conducta.

¿Decir provecho es de mala educación?
En algunos cñirculos decir “provecho” es de mala educación./Imagen Pixel

En la otra esquina están los valedores de la tradición popular, que, lejos de su significado escrito, piensan que la connotación de “provecho” ha cambiado a lo largo de los años y en el presente usarla es más bien un acto de cortesía y una prueba contundente de la famosa calidez del mexicano. Destacan que se usa entre desconocidos y que instituciones tan importantes como la RAE incluso la avalan como un acto de amabilidad.

Nuestro veredicto es: usémosla, porque no hay nada más hermoso en una sociedad que desearles cosas buenas a los desconocidos. ¿Ustedes qué piensan? 

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