Lo que necesitas saber:
Peñón de los Baños es un pueblo originario y barrio tradicional del noreste de la CDMX, famoso por sus aguas termales curativas desde hace cientos de años.
En la CDMX encontramos barrios tradicionales con cientos de años de antigüedad. Uno de ellos es Peñón de los Baños, un pueblo originario ubicado al noreste de la alcaldía Venustiano Carranza, famoso desde la época prehispánica por sus manantiales de aguas termales curativas y llamado así por la formación rocosa que domina su paisaje. Aquí te contamos su historia.

Anteriormente, este lugar conocido como Tepetzinco, que significa “el cerrito”, era un islote rodeado por el lago de Texcoco así como una zona de recreo y relajación frecuentada por los gobernantes y las clases altas de los mexicas. Con el paso del tiempo se establecieron sus baños y balnearios, recibía la visita de personajes como Maximiliano y Carlota y tuvo gran fama durante la época del porfiriato.

Hoy mantiene abiertos sus baños medicinales alimentados por aguas termales, está a solo 15 minutos del Aeropuerto Internacional de la CDMX y es muy frecuentado por todos los que quieren tener un rato de relajación y sanación física y espiritual. Sus aguas curativas son una maravilla natural geológica y su pueblo es un hermoso lugar histórico que mantiene sus tradiciones.
Los orígenes de Tepetzinco
Durante la época prehispánica, este islote sobresalía con su montículo de origen volcánico estaba rodeado por las aguas saladas del antiguo lago de Texcoco, al noreste de la ciudad de Tenochtitlan y muy cerca de ahí pasaba el desaparecido río Consulado. Considerado como un sitio sagrado por sus manantiales, era uno de los lugares favoritos de la nobleza mexica.

Se sabe que tlatoanis como Moctezuma II acudían a bañarse en sus aguas para sanar y purificarse. De hecho, al área de Peñón de los Baños se le considera como los verdaderos baños de Moctezuma, a diferencia de la leyenda que cuenta que estos estaban en Chapultepec. Durante algún tiempo perteneció al señorío de Tlatelolco y se cree que en el islote había edificaciones y templos.
Existen importantes hallazgos arqueológicos en la zona como los restos fósiles de la Mujer del Peñón, que cuentan con más de 12 mil años de antigüedad. El lugar también se llamaba Acopilco, que significa “lugar de las aguas de Copil”, pues existe la leyenda que cuenta que Copil, hijo de la hechicera Malinalxóchitl, quiso vengar a su madre cuando los mexicas la abandonaron debido a sus artes oscuras.

Copil se instaló en Tepetzinco pero ahí lo emboscaron y los guerreros de Huitzilopochtli, quien ordenó que el corazón de Copil fuera arrojado a las aguas del lago de Texcoco. Se dice que de su corazón brotaron los nopales que indicaron a los mexicas el lugar de la fundación de Tenochtitlan y que de su sangre surgieron las fuentes de aguas termales que sanan a quienes se bañan en ellas aún hasta nuestros días.
De la colonia a la actualidad
Durante el virreinato la zona con su formación rocosa mantuvo la fama de sus aguas curativas y por esto se le dio su nuevo nombre de Peñón de los Baños. En el siglo XVIII se construyó la capilla de Guadalupe en el área de los manantiales, que aún sigue en pie y conserva su arquitectura barroca, su retablo dedicado a la virgen y su Cristo del Peñón, una figura fabricada con pasta de maíz.

En el siglo XIX las aguas termales del lugar se pusieron de moda y personajes como Maximiliano de Habsburgo y Carlota se convirtieron en sus visitantes más frecuentes. Más adelante se abrieron baños lujosos para recibir la visita de Porfirio Díaz, su suegro Manuel Romero Rubio y las élites de la época. Naturalistas como Alexander Von Humboldt y Andrés Manuel del Río se dedicaron a estudiar las propiedades sanadoras de los manantiales.

El pueblo de Peñón de los Baños sigue ofreciendo el servicio de sus baños medicinales, sus instalaciones están ubicadas junto a la capilla de Guadalupe. Como pueblo originario conserva sus celebraciones y costumbres, como su carnaval del mes de febrero y sus fiestas patronales.

El pueblo también es famoso por su representación de la batalla del 5 de febrero, tradición que inició en 1931 y considerada como Patrimonio Cultural Inmaterial. Para realizarla, sus habitantes se dividen en dos bandos y la escenifican con desfiles, uniformes, música tradicional y detonaciones de salvas de mosquetones y cañones.
Visita Peñón de los Baños
Si quieres tener un rato de relajación, sanación y descanso en un pueblo histórico dentro de la capital mexicana tienes que visitar Peñón de los Baños, sus manantiales de aguas termales y sulfurosas son los últimos de la CDMX. Sus instalaciones tienen tinas y habitaciones privadas para relajarse después del baño. Están abiertos de lunes a domingo de 6:00 am a 8:00 pm y el costo de admisión por persona es de entre 250 y 300 pesos.

