Lo que necesitas saber:

Hay varias versiones sobre el nacimiento de la tradición de los plátanos inflables.

¿Ya vieron la invasión de plátanos inflables en las gradas del Manchester City? No se trata de un trend viral que salió de TikTok, ni nada por el estilo. Es una divertida tradición que nació entre los seguidores de los ‘Citizens’ a finales de la década de 1980.

En aquel entonces, el City jugaba en la segunda división; no había trofeos, goleadas, ni las grandes figuras que vemos en la actualidad. Solo una afición fiel que buscaba en las gradas la diversión que no tenía en la cancha.

Durante muchos años, la tradición pareció quedar en el olvido, pero luego de que el Manchester City fue declarado culpable de las 115 infracciones financieras, los aficionados decidieron traer de regreso los plátanos inflables para dar un mensaje claro: Con o sin títulos, culpables o no, apoyarán a su equipo pase lo que pase.

Manchester City y plátanos inflables
Fotografía @ManCity vía X

¿Dónde nació la tradición de los plátanos inflables del Manchester City?

Ya que la tradición de llevar plátanos inflables nació en las gradas del Manchester City, hay varias versiones al respecto. Una de ellas señala que un aficionado de nombre Frank Newton llevó un plátano inflable durante el partido contra el Plymouth Argyle del 15 de agosto de 1987, ¿por qué? Por mera diversión.

Se dice que, tras aquel partido, Bill Borrows, quien formaba parte del fanzine ‘Blue Print’, dedicado a los fans del City, difundió la idea de Frank e invitó al resto de los aficionados a ir a los partidos con más inflables. Se dice, que esas dos acciones, iniciaron el furor por los plátanos inflables.

Manchester City y plátanos inflables
Fotografía @ManCity vía X

La otra teoría va de la mano con la anterior. Se cree que el mismo día que Newton llevó su plátano inflable al estadio, el resto de los aficionados decidieron cambiarle el nombre a Imre Varadi, delantero del Manchester City en aquellos años, a ‘Imre Banana’ como una muestra de cariño e inspirados por el plátano en las gradas.

¿Por qué llegaron los plátanos inflables a las tribunas?

Entre 1985 y 1990, los clubes ingleses fueron suspendidos de todas las competencias europeas tras la Tragedia de Heysel. El 29 de mayo de 1985, antes de que se jugara la final de la Copa de Europa —lo que hoy conocemos como la Champions League—, murieron 39 personas, en su mayoría aficionados italianos, mientras que más de 600 resultaron heridos.

Un gran número de aficionados radicales ingleses provocaron una estampida contra la sección Z en la que se encontraban los seguidores de la Juventus. Los italianos terminaron acorralados contra de vallas, que no resistieron la presión y finalmente se derrumbaron.

Por lo que todos los clubes ingleses quedaron suspendidos, ya que la violencia se había vuelto una constante en cada una de sus gradas. Aquella suspensión caló hondo en el ánimo del resto de los aficionados, clubes y divisiones. No había mucho que celebrar, y fue entonces que el Manchester City llegó con sus plátanos inflables a robar —en el buen sentido— algunas sonrisas rivales.

Las gradas se llenaron de más inflables, dinosaurios, martillos gigantes y hasta un Frankenstein. Los aficionados del Norwich City se sumaron a la tendencia con canarios amarillos y los del Stoke City con panteras rosas.

El ‘boom’ de los plátanos inflables

El punto más alto de los plátanos inflables y el Manchester City se vivió durante el partido entre el City vs el Stoke del 26 de diciembre de 1988. Los aficionados se organizaron en una época sin redes sociales o videos virales, para inundar las tribunas de inflables e invitar a todos los aficionados a ir disfrazados. Era una fiesta de disfraces en plena época navideña.

Y la idea funcionó. Unos 12 mil aficionados llegaron al partido con inflables y sus respectivos disfraces; aquel día se vivió una verdadera fiesta en las gradas, con todo y que el City perdió 3-1.

Aunque la tradición nació por mera diversión, los aficionados la trajeron de vuelta para dejar en claro que seguirán con el Manchester City por más acusaciones que enfrenten, por más castigos que reciban y por más categorías que desciendan. No se trata de un mensaje, es una declaración de fidelidad.

Tal vez el City pierda algunos puntos, trofeos o hasta la categoría por los malos manejos de sus directivos. Pero podrá mantener sus aficionados, al menos a la mayoría.

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