Lo que necesitas saber:
Te contamos 5 claves esenciales para entrarle a 'Fudge', el quinto y nuevo disco de Michael Kiwanuka, que regresa tras 'Small Changes'.
Michael Kiwanuka lanzó hoy Fudge, su quinto disco de estudio. A través de 12 canciones, Kiwanuka vuelve a brillar con su virtuosismo como cantautor, con un sonido emocionante, cálido e íntimo, que parte de sus letras y su guitarra.
Las letras, que relatan amor y desamor, la necesidad de cambiar, y hasta pedir por un milagro, son agridulces y cobran un sentido trágico ante un accidente cerebrovascular hemorrágico devastador que lo tiene inmovilizado desde finales de julio de 2025.
En un mundo acelerado en el que los singles y discos parecen reducir cada vez más sus periodos de lanzamiento, Kiwanuka no sabe en cuánto tiempo podrá hacer un LP de nuevo:
“Se siente conmovedor hacerlo ahora, después de haber enfermado, porque no sé cuánto tiempo pasará hasta que pueda publicar otro disco”. – Michael Kiwanuka, en entrevista con The Guardian.
Michael Kiwanuka regresó a encabezar la producción en Fudge
Para Fudge, Michael Kiwanuka decidió tomar de nuevo la dirección creativa en absoluto. Por primera vez desde su aclamado debut en 2012 (Home Again), el artista británico asume de nuevo el rol principal de producción, tomando distancia de la supervisión directa de colaboradores como Danger Mouse e Inflo.
Kiwanuka logró plasmar un trabajo de autor sumamente cálido y transparente, en el que se escucha el regreso a un sonido íntimo y hasta sucio, tras lanzar discos que apostaron por un sonido de cámara orquestal. Los apoyos vocales y de instrumentos de cuerdas suman, pero contrario a discos en los que compartía el protagonismo, Michael retiene el foco permanentemente, gracias a una mezcla que lo coloca sobre lo demás.
En rolas como “Just Another Moment” o “Stars”, con una producción minimalista, Michael mantiene un equilibrio, aún con la incorporación de cuerdas, la sensación es de tenerlo cantando en la intimidad de un estudio casero.
Un enfoque sonoro orgánico, libre e instintivo
Fudge abre con una grabación del pianista de jazz Chick Corea durante una entrevista: “Tienes que tener claro qué es lo que te gusta, no lo que crees que le suena bien a los demás”. Quizás es el mantra que siguió Michael para este disco.
Lejos de la precisión clínica o las ediciones meticulosas, Fudge tiene cierta chispa de espontaneidad. El sonido de Fudge abraza la imperfección, los solos de guitarra sueltos y la inercia fluida de músicos tocando juntos en una misma habitación. Suena el ruido de las cintas, y efectos que saturan las salidas.
Se siente como una continuación de Home Again: es un álbum en el que lo volvemos a escuchar solo con la guitarra por largos lapsos, y que usa los arreglos nada más para impulsar las rolas a otra magnitud. Michael entiende lo épico, pero antes parte de su narrativa confidente, como en la majestuosa “Drowning In Your Heart” o “Swings and Roundabouts”.
Kiwanuka mantiene la mezcla de soul, blues, gospel y rock psicodélico, quizás la rola en la que más se nota esta libertad es la fantástica “Steve’s Paradise”, donde siempre prioriza la emoción pura y las estructuras que pueden transmitir, por encima de estructuras que se van más a la segura.
El título Fudge alude a un caramelo suave, y si una sensación nos deja esta producción, es una suavidad y un dulzor íntimo, un regreso al confort sin presiones comerciales.
El accidente cerebrovascular y el nuevo peso emocional del disco
El trasfondo de Fudge es profundamente conmovedor y define el impacto de su lanzamiento, auqnue no hubiera sido concebido así. Aunque el álbum fue terminado poco antes del verano de 2025, el proyecto quedó congelado luego de que Kiwanuka sufriera un severo derrame cerebral en julio de ese mismo año, provocado por presión arterial alta no diagnosticada.
Tras superar una ardua rehabilitación neurológica y de terapia del lenguaje para recuperar su volumen vocal, el cantautor confesó en entrevistas que las letras de este disco, escritas hace años, adquirieron de pronto un doble significado.
El lanzamiento funciona hoy como un ejercicio de catarsis y una celebración vital de supervivencia, enfocado en la esperanza y la belleza.
Esta es la clave que marca un disco que no puede prescindir del contexto actual de su creador: las letras resultan más desgarradoras por momentos, con el cruel giro del destino.
En “Stars”, escuchamos: “I remember when I played I used to feel / Now I don’t feel a thing.” En la única entrevista concedida tras el accidente, a The Guardian, Michael declaró: “Ahora cobra un sentido más profundo”.
En “Sing”, las lágrimas y la desolación son inescapables al escucharlo cantar: “Miracles, I need miracles to wash away the pain because life is hard to live.”
En “Across The Sky”, la confesión “I Know my light someday will die” también se siente distinta, con una realidad abrumadora con la que interactúan las letras de Kiwanuka.
Fudge resultó de una side quest en la era de ‘Small Changes’
Alrededor del mismo tiempo de Small Changes, Michael Kiwanuka compuso y grabó Fudge. No se hizo en Los Ángeles, sino en un estudio de Southampton que parece una cabaña medieval. En su grabación no participaron los músicos de sesión ni los legendarios productores de R&B, y tampoco estuvieron presentes Danger Mouse ni Inflo.
De hecho, en “Summer Clothes”, Michael relata abiertamente: “Estoy bien, he encontrado otro camino… pronto volveremos a estar aquí, solo que hoy no”. ¿Podría ser a sus productores? ¿A los colegas músicos del estudio?
Canciones destacadas de Fudge
A pesar de que Fudge es una vez más un disco sin desperdicio de Michael Kiwanuka, nos centramos en las focus tracks que sostienen la esencia del disco.
“Summer Clothes” es la rola abridoa del álbum; una pista que establece de inmediato el tono acústico, ágil y luminoso de esta nueva etapa creativa. El mantra de Chick Corea y los sonidos descontrolados son la piedra angular.
“California” es una de las canciones que cobró un peso emocional distinto tras la enfermedad de Kiwanuka, que ha explicado que la pista aborda la idea del “hogar” y esa sensación de eterna luz, paz y felicidad que solo se consigue al estar rodeado de tus seres queridos.
En “Stars”, Michael se pone metafísico, habla sobre la vida y la muerte y su propio paso fugaz por este mundo. La séptima rola del disco empieza con su guitarra distorsionada pero minimalista, en un neo blues épico.
En la mitad del disco tenemos “Love In My Heart” y “Drowning In Your Heart”, un dúo de canciones que muestran el prog-soul reconfortante que tiene Kiwanuka, con cuerdas sobrias en una mezcla impresionante.
La pieza central del disco, considerando el momento, es “Sing”. La reflexión sobre quién es, pedir un milagro y liderar todo esto cantando, es un momento de catarsis abrumador. Michael y su guitarra hacen magia en una rola que pide abiertamente que pasen milagros para borrar el dolor.
La portada de Fudge abandona los retratos monocromáticos de la mayoría de las portadas previas para presentar un arte psicodélico inspirado en caricaturas, desbordante de tonos saturados y personajes pintorescos. La pintura de Michael sonríe al frente del álbum.
Fudge fue lanzado con algunas ediciones físicas y mercancía colorida, que pueden adquirir por acá.

