La noche del domingo 23 de febrero se celebró la edición 2026 de los premios BAFTA, que reconocen lo más destacado del cine británico e internacional en una ceremonia muy similar a los premios Oscar.

Uno de los puntos más comentados fue que, después de tres años de ausencia, la realeza británica reapareció entre los invitados, con la presencia del príncipe William y la princesa Kate. Pero su asistencia preocupó a los organizadores.

¿La razón? Temían que la ceremonia se viera marcada por una situación similar a la que ocurrió recientemente en la Berlinale: primero, por la indiferencia de algunas celebridades frente a los conflictos mundiales; segundo, por el silencio del propio festival para posicionarse; y tercero, por la postura del jurado presidido por Wim Wenders, quien afirmó que los artistas no tenían por qué tomar una posición política.

El único discurso político de los BAFTA: Akinola Davies Jr. y “Free Palestine”

Los organizadores de los BAFTA pensaban que la ceremonia estaría atravesada por discursos relacionados con distintos conflictos, particularmente el genocidio sistémico contra el pueblo palestino a manos del Estado de Israel.

Pero no fue así. De todas las personas que subieron al escenario, solo una se posicionó al respecto: Akinola Davies Jr., ganador del BAFTA por su debut como escritor, director y productor con My Father’s Shadow. El cineasta pronunció un discurso en el que, casi al final, dijo “Free Palestine” o “Palestina libre”.

Para los migrantes activos, en situación de conflicto; para aquellos sometidos a una ocupación, dictadura o persecución; para quienes son víctimas de genocidio: importan, y sus historias importan ahora más que nunca. Sus sueños son un acto de resistencia. A quienes ven esto desde casa, cuiden a sus seres queridos y resguarden sus historias de ayer, hoy y siempre. Por Nigeria, Londres, Congo, Sudán: Palestina libre. Gracias”, dijo.

Sin embargo, la BBC eliminó esa parte del discurso cuando transmitió la ceremonia por BBC One e iPlayer. Solo dejaron el fragmento en el que agradecía a su familia y a su equipo.

La polémica edición de la BBC: qué se cortó y qué se dejó al aire

La cadena suele editar la transmisión para ajustarla a dos horas. Aun así, para muchos resultó llamativo que se recortara específicamente ese posicionamiento político y no uno de los momentos más incómodos del evento.

La BBC eliminó el discurso, pero mantuvo el instante en que se escuchó la palabra “nigger” mientras los actores Michael B. Jordan y Delroy Lindo subían al escenario para presentar el premio a Mejores Efectos Especiales.

Durante un silencio se oyó el término, considerado una de las expresiones más ofensivas contra la comunidad afrodescendiente.

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El contexto del incidente: Tourette, racismo y responsabilidad institucional

La situación, sin embargo, era más compleja de lo que parecía. Quien gritó la palabra fue John Davidson, un hombre con síndrome de Tourette cuya vida inspiró la película I Swear.

Antes del evento se informó al público que, debido a las características del síndrome (tics vocales y físicos involuntarios), podrían escucharse expresiones involuntarias. El grito ocurrió justo cuando los dos actores afrodescendientes subieron al escenario.

El conductor Alan Cumming explicó que se trató de un tic involuntario. Aun así, BAFTA y la BBC tardaron en reaccionar y en emitir disculpas públicas.Las críticas no se hicieron esperar, señalando la contradicción entre lo que se decidió editar y lo que se dejó al aire.

Por qué esperamos que las celebridades se posicionen políticamente

Todo esto nos lleva a un punto que ha sido ampliamente discutido en los últimos días: la expectativa de que las celebridades y las instituciones se posicionen públicamente.

Las razones no se deben únicamente a su privilegio —sus plataformas o su acceso a un micrófono— sino a su capacidad de reconocer públicamente problemáticas que nos afectan a todos.

Tampoco las esperamos solo porque entendemos que todo arte es político, sino porque esos posicionamientos funcionan como un punto de partida para la audiencia: primero, para reconocer una problemática; y segundo, para saber qué opinar al respecto. Si alguien dice A, nos resulta más fácil asumir la realidad de esa A. Si dice B, nos inclinamos hacia la B.

Y ese es el verdadero problema.

¿Están preparadas las celebridades para hablar de política?

Algunos consideran que las celebridades no están lo suficientemente preparadas para elaborar posturas políticas. No es el caso de todas.

Además, no esperamos un análisis de politólogo, sino la expresión de una preocupación humana ante circunstancias que afectan a parte de la población. Las figuras más consolidadas, además, tienen poco que perder dentro de la industria.

Celebridades que sí se han pronunciado: Ruffalo, Bardem y el caso Melissa Barrera

Existen ejemplos claros. Mark Ruffalo ha hablado desde el inicio de la ofensiva israelí tras los ataques del 7 de octubre de 2023, haciendo llamados constantes para detener la violencia. Su estatus no ha cambiado. Tampoco el de Javier Bardem.

Pero también hay casos como el de Melissa Barrera, la actriz mexicana que fue apartada de la franquicia Scream tras expresar un posicionamiento de repudio contras las acciones violentas del ejército de Israel en Gaza y Cisjordania.

Captura de la cuenta de Mark Ruffalo en Instagram / Foto: Especial

El verdadero problema: delegar nuestras opiniones en las figuras públicas

Tal vez el problema nunca ha sido el silencio de las celebridades, sino el eco que ese silencio produce en nosotros. Mientras sigamos esperando que alguien con un micrófono nos diga qué importa y qué no, seguiremos delegando una responsabilidad que siempre ha sido nuestra: informarnos, cuestionar y decidir por cuenta propia.

Quizá la pregunta no sea por qué las celebridades no se posicionan, sino por qué seguimos necesitando que lo hagan para saber qué pensar.

Lo que nos decía Rick Gervais hace unos años…

Ahora recordamos tanto a Rick Gervais como anfitrión de los Golden Globes hace unos años. Pidió a los ganadores que evitaran discursos políticos: “No están en posición de aleccionar al público. No saben nada del mundo real… Acepten su pequeño premio, agradezcan a su agente, a Dios y váyanse al carajo”.

Ojalá fuera tan simple.

La cosa es que inmersos en el mundo digital, unas pocas palabras en un momento de glamour, se convierten en el punto de partida, en un termómetro. Como si necesitáramos cierta validación para reconocer que algo ocurre. Lo que es innegable, es que el cine y la televisión pueden ser una escapatoria, sí, pero también son el espacio donde intentamos entender una realidad que ya superó cualquier ficción.

En 2017 entré a Sopitas.com donde soy Coordinadora de SopitasFM. Escribo de música y me toca ir a conciertos y festivales. Pero lo que más me gusta es hablar y recomendar series y películas de todos...

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