El cine musical o los musicales nacieron cuando el sonido se incorporó a la historia del cine. De este modo, podríamos considerarlos como una forma relativamente nueva frente a otro tipo de narrativa convencional. Sin embargo, los musicales son más antiguos de lo que creemos con las óperas de ejemplo, formando parte incluso de la literatura con obras universales como El fantasma de la ópera.

A finales de la década de los 20, fue que los musicales nacieron como una forma entretenida y “familiar” de contar una historia en la pantalla grande, dando paso a la época de oro de los musicales en Hollywood. En 1927 con The Jazz Singer, la primera película con diálogos sincronizados, se confirmó el fin del cine mudo y el comienzo de una nueva etapa que ha evolucionado con las tecnologías. Es decir, los musicales nos sirven como un reflejo de los avances de la tecnología en la industria del cine, específicamente en el sonido y la edición del mismo.

Al Jolson en ‘The Jazz Singer’.

A partir de The Jazz Singer, el cine musical creció con algunos representantes icónicos y títulos que han pasado a la historia, sobre todo a partir de la década de los 40 cuando la Segunda Guerra Mundial terminó de forma oficial. La gente, decaída ante las pérdidas humanas y económicas, así como las consecuencias anímicas de cualquier conflicto armado, pedía un tipo de cine que los hiciera olvidar la realidad y les diera un momento de relajación.

Y así nacieron estrellas como Judy Garland en El mago de Oz de 1939, Babes on Broadway de 1941 y Meet Me in St. Louis de 1944; An American in Paris de 1951; Cantando bajo la lluvia del 52; Funny Face de 1957; Amor sin barreras del 61; Mary Poppins y My Fair Lady de 1964 hasta llegar a uno de los más grandes musicales y películas en la historia del cine: La novicia rebelde (The Sound of Music) de 1965 bajo la dirección de Robert Wise y Julie Andrews junto a Christopher Plummer en el protagónico.  

En 1966, La novicia rebelde se llevó cinco premios de la Academia incluido Mejor Director para Wise, Diseño de producción, Banda Sonora, Sonido y Mejor Película. Con esta última, esta comedia musical dejó atrás grandes obras fílmicas como Doctor Zhivago de David Lean con el icónico actor Omar Shariff, Darling, Ship of Fools y A Thousand Clowns. Julie Andrews recibió su segunda nominación al Oscar –un año antes se llevó el galardón por Mary Poppins– por su personaje de Maria von Trapp, pero perdió contra Julie Christie por Darling de John Schlesinger.

La novicia rebelde, ambientada después del Anschluss o la unión de Austria al gobierno nazi de la Segunda Guerra Mundial, sigue la historia de Maria, una novicia que no respeta los horarios del convento donde va a realizar sus votos monásticos o cualquier actividad relacionada a la rutina de una monja. Este personaje es definido por las monjas de la abadía como rebelde, irresponsable y, sobre todo, como alguien que no estás seguro de querer entregar su vida a Dios. Ante las dudas que genera la presencia de Maria, la abadesa decide enviarla como institutriz de la familia Trapp liderada por el capitán Georg Ludwig von Trapp y sus siete hijos “incorregibles”. Maria llega en un momento vulnerable para la familia. Los Trapp perdieron a su madre, y a partir de ese momento, comenzaron a tener conductas rebeldes sin olvidar que su padre es un estricto miembro del ejército que los ha educado como soldados.

Sin embargo, la presencia de Maria, una mujer joven, bella y auténtica, logra cambiar la percepción de cada uno de los niños Trapp e incluso logra ablandar el corazón del capitán, quien está a punto de casarse con una baronesa. Maria con su bondad y amor real por los niños, comienza a enamorar al capitán hasta convertirse en la señora von Trapp. Para que el capitán pueda librarse de las filas del régimen nazi en Austria, los niños Trapp con su talento para cantar, dirigidos por Maria, realizan una presentación final ante oficiales de la SS para luego escapar cruzando las montañas de aquel país europeo.

La novicia rebelde es una película con una historia de amor y esperanza –al estilo de clásico de Disney– durante una época vulnerable en la que dominaba la violencia, el odio, racismo, discriminación y muerte. Como musical, es uno de los más importantes y determinantes que ha visto su adaptación al teatro en varias ocasiones gracias a la construcción musical, la calidad de sus composiciones por parte de Rodgers and Hammerstein y el hecho de que es considerado como uno de los pocos filmes musicales “digeribles”. El cine musical no es para todo tipo de audiencias, sobre todo las que perciben cierto rechazo (aunque sea ficción) a musicalizar cada parte de la vida de un personaje sin importar las circunstancias que lo rodean.

Sin embargo, lo más interesante de La novicia rebelde, es que está basada en hechos reales y la autobiografía de Maria Augusta Trapp, quien llegó a la familia como tutora de uno de los 10 hijos de la familia Trapp para convertirse muchos años después en la señora de la casa. La realidad contra la ficción de la obra de Wise es enorme. Los niños Trapp de la vida real ya sentían cierta inclinación a la música antes de la llegada de Maria, y si bien también tuvieron que escapar, no lo hicieron cruzando una colorida montaña, sino en un tren con destino a Italia. Pero los cambios más evidente son en la relación de pareja entre Maria y el capitán (Maria se casó con él por amor a los niños, no a él) y el parecido de Maria con la encantadora y británica de Julie Andrews.

La novicia rebelde no sólo puso en un lugar más alto los musicales en la industria del entretenimiento, especialmente en Hollywood,  y los convirtió en una fórmula de éxito a nivel taquilla. Finalmente, esta película salvó de la bancarrota a 20th Century Fox después del fracaso comercial de Cleopatra de 1963 con sus más de cinco horas de película, enorme producción y la presencia de Elizabeth Taylor junto a Richard Burton. De acuerdo con algunos datos, esta película considerando los cambios en el valor del dólar y la inflación, es una de las cinco películas más taquilleras de todos los tiempos y, por ende, el musical más exitoso en la historia del cine.

Además, La novicia rebelde dio paso a otro tipo de cine musical más accesible para las audiencias de generaciones más jóvenes como El violinista en el tejado de 1971, The Rocky Horror Picture Show de 1975 o Grease del 78. Ahora, las cosas son distintas gracias, en gran medida, a esta película. Ya no sólo son los musicales, sino las películas con una temática musical cuyo soundtrack forma parte de los diálogos de los personajes. Y así han surgido grandes y memorables propuestas como Moulin Rouge, Chicago, El fantasma de la ópera, Across the Universe, Mamma Mía!, Nine, Encantada, Sweeny Todd, La La Land, Los miserables, Walk the Line, Begin Again, Cadillac Records, Ray, Bohemian Rhapsody y más.

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En 2017 entré a Sopitas.com donde soy Coordinadora de SopitasFM. Escribo de música y me toca ir a conciertos y festivales. Pero lo que más me gusta es hablar y recomendar series y películas de todos...

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