Con Todo va a estar bien, Diego Luna debuta como director de una producción para la televisión, la cual no sólo dirige, sino también escribe y produce junto a La corriente del golfo y Netflix. ¿La razón de haberse involucrado tanto? El actor se separó de su pareja y se convirtió en un padre divorciado, una dinámica que lo cambia todo para con todos. 

En Todo va a estar bien nos presenta a Julia y Ruy, una pareja que reconoció que ya no funcionaban juntos, pero aún mantienen su relación (e incluso viven en la misma casa) para cuidar a su hija. Julia es la proveedora mientras Ruy divide su tiempo entre un podcast en el que no tiene mucha participación y el cuidado de su hija.

Foto: Netflix

Varias personas se involucran entre ellos como Idalia, la nana de Andrea; o Fausto, el dentista de la niña que además, mantiene un romance con Julia a escondidas de Ruy porque él no entiende que aunque estuvieran juntos, Julia podría tener la libertad de hacer lo que quisiera aunque eso conlleva romper el compromiso (al que Ruy ya había hecho).

En pocas palabras, Todo va a estar (AQUÍ las primeras imágenes) bien nos muestra que a veces las mejore decisiones son las que más duelen porque se vale cuestionar la forma en la que amamos a los demás, pero sobre todo a nosotros mismos. Ahora bien. ¿La cosa se complica cuando hay niños o niñas de pro medio? Absolutamente, pero nada que sea imposible para obtener un poco de felicidad ante la separación de quienes habían prometido estar juntos por siempre.

¿Por qué es importante ‘Todo va a estar bien’?

Los personajes que vemos en la serie son una mezcla interesante de lo que hemos visto en la ficción y la realidad. Está el personaje de Ruy, por ejemplo, un sujeto que se enfrenta al cambio de paradigma o de discurso frente a lo que antes tenía permitido hacer como hombre, lo que ya no es válido y lo que no puede cambiar.

Así, un sujeto que se atreve a cuestionar la vida sexual de su exesposa porque ve su masculinidad en riesgo, también se atreve a pedirle una pensión alimenticia a partir de que él genera menos ingresos. Una contradicción entre lo que piensa y cree, pero también necesita.

Flavio Medina y Lucía Uribe en ‘Todo va a estar bien’/Foto: Netflix

Sin embargo, Todo va a estar bien no se atreve a juzgar a sus personajes a pesar de ponerlos en el centro y desnudarlos en todas sus formas. ¿Por qué? Porque eso es lo que necesitamos hacer con nosotros mismos, para comprender que si seguimos con ciertas conductas, sólo vamos a chocar con pared. Y chocar con pared, a veces sino es que la mayoría, implica perder a quien más amas. 

El personaje de Idalia es sensacional. Una mujer que viaja largas horas a la capital para cuidar de Andrea y servir, de alguna manera, de mediadora entre Julia y Ruy. No obstante, su experiencia con ellos no es lo que vale la pena mencionar, sino su propia dinámica familia.

Cada 15 días, Idalia va a la prisión donde se encuentra su esposo para tener una visita conyugal. Mientras va de regreso a su casa, le dice a una mujer que ella ya se “acomodó” a esas circunstancias, que no sabría qué hacer con su marido toda la semana. ¿Está mal por pensar que la distancia le permite tener cierta libertad? No, y eso es grandioso en Todo va a estar bien.

Foto: Netflix

Todo va a estar bien está disponible en el catálogo de Netflix como parte de sus originales. 

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En 2017 entré a Sopitas.com donde soy Coordinadora de SopitasFM. Escribo de música y me toca ir a conciertos y festivales. Pero lo que más me gusta es hablar y recomendar series y películas de todos...

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