Después del enorme éxito de Welcome to Derry, los hermanos Muschietti decidieron quedarse en el horror, pero esta vez para la pantalla grande. Tanto Andy como Barbara son productores de Te van a matar (They Will Kill You), una película que mezcla horror y gore con mucha comedia y aún más acción.
Si hay algo que se puede decir de Te van a matar es que es divertida. Por ahí leí que la mejor manera de describirla es como si Sam Raimi dirigiera una tercera parte de Grindhouse (más cercana a Planet Terror, eso sí). Y es una comparación bastante atinada, sobre todo si además sumamos elementos de Kill Bill y Oldboy.

Ahora bien, tantas referencias tan directas hacen que Te van a matar no sea una película completamente original. Pero eso no le juega en contra, porque entre todo lo que retoma, logra integrarse a una narrativa que ha tomado fuerza en los últimos años y que amamos: el “eat the rich”.
El “eat the rich” es, en pocas palabras, una sátira sobre las élites. Lo hemos visto en Succession o The White Lotus, pero también en películas como Knives Out, The Menu, Parasite o Triangle of Sadness. Y ahora se suma Te van a matar.

Te van a matar
Te van a matar es una película escrita y dirigida por Kirill Sokolov. Su protagonista es Asia Reaves, una mujer que, junto a su hermana menor, huye de su “padre” abusivo. Sin embargo, él las encuentra y desata el caos: Asia le dispara, pero no lo mata, y tras huir, es detenida y sentenciada a 10 años de prisión.
Cuando sale, comienza a rastrear a su hermana hasta encontrarla como empleada de The Virgil, un enorme hotel en Nueva York vinculado a varias desapariciones.
Aferrada a encontrarla y enmendar su pasado, Asia consigue trabajo ahí, sólo para descubrir que el lugar está habitado por un culto que realiza sacrificios humanos en nombre de Satanás a cambio de inmortalidad.
El elenco es genial. Zazie Beetz lidera la historia, acompañada de Myha’la Herrold, Heather Graham, Tom Felton, Paterson Joseph y Patricia Arquett, esta última como Lilith, la gerente del hotel encargada de mantener el orden de los sacrificios.
La inmortalidad como metáfora
Warner Bros. nos dio chance de platicar con los hermanos Muschietti. Y como sólo teníamos 5 minutos con ellos, fuimos directo al grano: la inmortalidad como una analogía de la impunidad.
En la película, los más ricos deciden quién vive y quién muere. Y quienes son sacrificados suelen venir de contextos vulnerables: mujeres pobres, personas que huyen de la violencia, que están dispuestos a todo, irónicamente, para conseguir cierta autonomía e independencia.
Andy Muschietti nos dijo que “es una metáfora, pero no tanto… los ricos son más ricos que antes. Hay una injusticia creciente”. Barbara dijo que “hay una disparidad inalcanzable. Los agujeros se han hecho tan vastos que es imposible llegar”.

Violencia, poder… y amor
La película, ya decíamos, no es que sea muy original. Y su final es bastante predecible. Pero lo que la hace entretenida, además de los efectos prácticos y los stunts realizados, muchas veces, por los mismos actores, es que en medio de la violencia, hay esperanza.
Suena cursi y lo es. Pero eso es lo que la hace tan divertida. Asia representa el female rage: una mujer frontal, brutal, directa y violenta, pero cuya motivación no es la venganza, sino el amor. Busca a su hermana como una forma de redención, de cuidado. Asia tiene un propósito: y ese es la vida de su hermana.
Y eso cambia todo porque la lucha contra los ricos inmortales no viene del odio, y su arma no es un hacha prendida en fuego (se ve increíble esa escena en la película), sino algo que ellos no tienen: un motivo real para vivir.

El poder corrompe
El personaje de Lilith también es clave. Ella y su esposo, un hombre afroamericano, lograron sobrevivir a un sistema racista antes de acceder a la inmortalidad. Vivir tanto tiempo les permitió llegar a una época en la que podrían disfrutar de su amor sin tantos prejuicios, pero a un costo también alto.
Sin embargo, Te van a matar hace hincapié en que ellos tomaron la decisión de rechazar un sistema para servir a otro igual de opresor, igual de fatídico. Pero sobre todo, que ellos tomaron la decisión de hacerlo. Como dice Andy: “Humaniza al villano… pero también muestra lo que hace el poder: la corrupción y la erosión moral”.

