Bajo presión, un drama de época con todos los elementos característicos de un relato sobre la Segunda Guerra Mundial, es la nueva película de Andrew Scott y Brendan Fraser. Tuvimos oportunidad de platicar con este último sobre el estreno de la cinta y su particular historia.
El clima: la diferencia entre el triunfo y la derrota del mal
Mi abuela siempre decía: “Nunca llueve al gusto de todos”; es decir, que lo que beneficia a alguien perjudica a otro. Lo que me gusta de ese refrán es que puede ser literal respecto al clima: las lluvias pueden ser tan necesarias como devastadoras en el mismo lugar, al mismo tiempo.
Y es justo una lluvia la que marcó la diferencia en el rumbo de la humanidad. Y no, no estoy haciendo referencia al Diluvio Universal, presente en textos como La epopeya de Gilgamesh o la Biblia, sino al clima que determinó el triunfo de los Aliados en la Segunda Guerra Mundial.
Por acá les contaremos la fascinante historia detrás de Bajo presión, la nueva película de Brendan Fraser y Andrew Scott sobre el Día D.
¿De qué va Bajo presión?
Bajo presión, dirigida por Anthony Maras, es un drama de época ambientado en la Segunda Guerra Mundial, específicamente en junio de 1944, cuando los Aliados planeaban atacar a la Alemania nazi desde dos frentes: con la llegada de los soviéticos por Berlín y la de Estados Unidos y Reino Unido (con Canadá) por Normandía.
En la película, Brendan Fraser interpreta a Dwight D. Eisenhower, quien, previo a convertirse en presidente de Estados Unidos, sirvió como comandante del ejército estadounidense en el frente occidental, cuyo objetivo era frenar el avance de las tropas nazis en Europa, tras invadir naciones como Francia, por ejemplo.
Junto a Fraser aparece Andrew Scott para interpretar a James Stagg, un meteorólogo escocés que es llamado para brindarle la información necesaria a Eisenhower y determinar qué día y a qué hora desembarcar en las playas de Normandía como parte de la Operación Overlord.
La cosa es que Stagg tiene solo 72 horas para decirle, con precisión, todo lo que necesita saber. Sin embargo, la meteorología se basa en aproximaciones y lecturas. No puede ser una ciencia cierta.
Bajo presión tiene todos los elementos de un drama de guerra: tensión emocional, discursos inspiradores, gritos de desesperación y un héroe americano. Pero lo que hace distinta a esta cinta de otras es la manera en la que aborda una historia tan conocida: desde el clima.
El clima es el verdadero protagonista de Bajo presión, algo tan impredecible como los mismos humanos que lo leen y que sólo en la desesperación reconocen que no pueden controlarlo.
Esta es la historia detrás de Bajo presión, con Brendan Fraser
Para entender todo lo que hay detrás de Bajo presión, debemos irnos unos meses atrás con la llamada…
Operación Tiger
En abril de 1944, los Aliados llevaron a cabo un ejercicio o ensayo conocido como Operación Tiger. Lo que buscaban era determinar las circunstancias exactas para llevar a cabo la Operación Overlord: la llegada de las tropas estadounidenses, británicas y canadienses a Normandía, con el fin de frenar a los nazis.
El Exercise Tiger se llevó a cabo en Slapton Sands, Inglaterra, zona elegida por guardar ciertas similitudes con algunas playas de Normandía, como Utah. Municiones, tanques, vehículos, buques, combustible y cientos de militares formaron parte de dichos ensayos.
Pero, por algunas fallas de comunicación y coordinación, la Operación Tiger fue un desastre o, mejor dicho, una tragedia: sin escoltas y con poca potencia de fuego, un convoy quedó en manos de lanchas torpederas alemanas. Imagínense que, entre todo lo que les dijimos, por un error tipográfico en la frecuencia de radio, el convoy no supo que había enemigos cerca.
Murieron 749 soldados. Algunos murieron por hipotermia debido a las aguas heladas; otros se ahogaron; unos más se quemaron en la superficie del agua, la cual estaba ardiendo por el combustible derramado. Fue horrible.
James Stagg, el meteorólogo escocés
Después de la Operación Tiger, los Aliados decidieron establecer directamente la fecha de la invasión: 5 de junio de 1944. Pero, para evitar más tragedias, debían controlar cada uno de los aspectos de la misión. Y, en el entendimiento de Eisenhower, uno de ellos era el clima.
Ahora bien, no es que quisieran controlar el clima, sino que querían tener toda la información para confirmar que el lunes 5 de junio de 1944 nada relacionado con el clima intervendría en la misión.
Es así como llamaron a James Martin Stagg, un escocés que sirvió como jefe de pronósticos meteorológicos para Eisenhower. Su misión era entregar un reporte de las condiciones meteorológicas entre el 5 y el 7 de junio.
De acuerdo con Stagg, el 5 de junio era un pésimo día para realizar el desembarco. Sus pronósticos apuntaban a que el clima sería su aliado en la situación semanas después de la establecida. Esto era impensable considerando que ya había presencia de los Aliados en los puertos del canal de la Mancha.
Eisenhower dudó del reporte se Stagg, sobretodo porque Irving P. Krick, el meteorólogo estadounidense, determinó que el lunes 5 de junio era un día ideal para realizar el desembarco y la llegada de las tropas.
Pero Stagg se aferró: en sus lecturas, el día 5 sería terrible en cuanto al clima.
“Ante la duda no hay duda“, también decía mi abuela. Y Eisenhower frenó la Operación. Sin embargo, ocurrió un milagro. Stagg determinó que habría una ventana de “buen clima” para realizar la invasión en Normandía el 6 de junio de 1944. Retrasar la misión 24 horas sería posible. Y así fue.
El Día D
Los nazis, quienes volteaban al cielo también, jamás creyeron que en esas fechas se pudiera dar una invasión por parte de los Aliados. El clima era terrible.
Pero no contaban con un Stagg en su equipo, y por ende, con la misma información que Eisenhower. Así que no estaban preparados para la inminente invasión que, supone, el principio del fin.
El martes 6 de junio llegaron las tropas de los Aliados. Poco más de 150 mil efectivos llegaron a las playas de Francia. El éxito de esta parte de la Operación Overlord no quedó exento de pérdidas. En Omaha, por ejemplo, miles de soldados murieron por la resistencia alemana.
A ellos, los protagonistas del Día D, les siguieron, en las semanas y meses siguientes, más de 2 millones de soldados. En mayo de 2025, no se celebró el fin de la Segunda Guerra Mundial, pero sí la derrota del ejército nazi.
