Hay un nuevo episodio en las guerras culturales: las tradwives, las cuales se han convertido en el último tema que divide a la sociedad a partir de conflictos ideológicos que, a su vez, se alimentan de la moral y las teorías de conspiración.
Las tradwives, consideradas ya una subcultura, son el término usado para clasificar a una traditional wife o esposa tradicional, la cual se define como una mujer casada que adopta o asume roles y valores tradicionales de género.
El caso es extenso y complejo, pero vale la pena charlarlo. Así que mientras desmenuzamos el tema, les iremos presentando algunas películas cuya visión crítica nos dice que la estructura que busca validar a las tradwives es insostenible a nivel físico, psicológico, económico y social.
Película: Diary of a Mad Housewife (1970)
Director: Frank Perry
Disponible en: YouTube
Tradwives, tendencia desde la pandemia
El concepto y término se hicieron populares a principios de la pandemia a través de redes sociales, con creadoras de contenido enfocado —aunque puede variar— en cocina, cuidado del hogar y crianza. No es que sea exclusivo de las tradwives, pero sí se encuentra dentro de este mercado.
A través de videos, muestran su estilo de vida y las condiciones para llevarlo a cabo, como la preparación de recetas para procurar a su marido y/o hijos; el cuidado del hogar a partir de lo que el esposo provee; y, desde luego, el cuidado personal para corresponder a las necesidades del hombre.
Si no es nuevo, ¿entonces por qué ahora estamos conversando sobre las tradwives? La cosa se puso intensa en las últimas semanas cuando Erika Kirk, CEO de Turning Point USA, una de las organizaciones conservadoras más poderosas en Estados Unidos, se relacionó con la conversación sobre el derecho al voto de las mujeres.
Durante una cumbre en Texas, Erika, acompañada de distintas figuras y un público cercano al movimiento de las tradwives, participó en un espacio donde se habló sobre la posibilidad de sustituir el sufragio individual por un solo voto por hogar o familia. Muchas de las participantes creen que ese voto debería corresponder al hombre de la familia.
Película: The Stepford Wives (1975)
Director: Bryan Forbes
Disponible en: Tubi
Agenda conservadora
La narrativa de ciertas creadoras relacionadas con la imagen de una tradwife es celebrar un estilo de vida conservador, usualmente ligado a concepciones religiosas.
Por lo mismo, la idea ha servido como canal de una agenda conservadora y de derecha, como la de Turning Point, caracterizada por negar la diversidad y apelar al esencialismo de género que sostiene los roles tradicionales.
Película: The Handmaid’s Tale (1990)
Director: Volker Schlöndorff
Disponible en: Prime Video
Fantasía de clase
Ya les explicamos cuándo surgió el concepto de tradwives, pero su existencia en sí misma se basa en el ideal de la familia nuclear de los años 50, donde el hombre es proveedor y la mujer es cuidadora.
Sin embargo, esto se trata de una fantasía de clase, pues la realidad de la época posterior a la Segunda Guerra Mundial asumía que muchas mujeres debían participar en la vida económica de sus familias, ya que no todas podían financiar un estilo de vida en el que ellas se dedicaran únicamente al cuidado del hogar y de los hijos.
Película: Don’t Worry Darling (2022)
Director: Olivia Wilde
Disponible en: HBO Max / Netflix
Una de las partes más distintivas del contenido alrededor de las tradwives es que apela constantemente a una supuesta feminidad asociada a la delicadeza, gentileza, devoción hacia el cuidado de otros, servilismo, instinto materno y belleza.
Esto último es importante porque crea un vínculo con otro concepto: el de las trophy wives o esposas trofeo, las cuales funcionan como símbolo de estatus, lujo, poder y masculinidad a partir de la belleza de las esposas o mujeres.
Película: Rosemary’s Baby (1968)
Director: Roman Polanski
Dónde ver: Mercado Play
La realidad de una creadora tradwife y un ama de casa
La justificación de la existencia de las tradwives se basa en convertirse en la contraparte de los movimientos feministas que, dicen, en lugar de liberar mujeres, las dejan desprotegidas: fuera de los cuidados de un esposo que provee y de la seguridad implícita que supone un hombre.
La realidad es distinta para ellas como creadoras de contenido de tiempo completo, pues generan ingresos.
Pero la audiencia a la que le hablan o pretenden involucrar en su estilo de vida no necesariamente lo hace. Usualmente, las amas de casa realizan trabajo doméstico no remunerado, destinando horas de trabajo sin recibir una compensación económica que, como consecuencia, genera dependencia financiera hacia los esposos.
Película: Swallow (2019)
Director: Carlo Mirabella-Davis
Disponible en: YouTube
Les va un ejemplo. Los cuidados de personas —niños, adultos mayores o personas con discapacidad— suelen darse en el hogar. En México, hay un total de 31.7 millones de personas que realizan estas labores, y de ese número, 75.1 por ciento son mujeres, de acuerdo con datos de la Comisión Coordinadora de los Institutos Nacionales de Salud y Hospitales de Alta Especialidad, vía UNAM Global.
La diferencia entre las tradwives y los grupos que anteriormente rechazaban la lucha feminista es la visibilidad que otorgan las redes sociales y, sobre todo, la presentación de una estética reproducible, casi instagrameable: decorados y vestuario.
Película: Safe (1995)
Director: Todd Haynes
Disponible en: YouTube
La contradicción de una tradwife
Las mujeres que crean este contenido y motivan la agenda tradicional tuvieron la libertad y posibilidad de decidir sobre su ocupación: dedicarse al hogar y crear contenido sobre sus actividades.
Muchas de ellas, a diferencia de lo que apelan, tienen títulos universitarios. Erika Kirk, antes de convertirse en CEO de Turning Point tras la muerte de su esposo, Charlie Kirk, trabajó como agente de bienes raíces, además de ser dueña de una línea de ropa desde 2018. Era madre y esposa, pero también profesionista.
Y ahora, es la cabeza de toda una organización: una que busca valerse del silencio de las mujeres para generar fondos. Esas voces que reclaman un único voto en el hogar o la sumisión quieren que sus voces privilegiadas sean las únicas que se escuchen. ¿Pero por qué?
Película: Jeanne Dielman, 23 quai du Commerce, 1080 Bruxelles (1975)
Director: Chantal Akerman
Disponible en: Vimeo
