Por: Alberto Milo 

Stephen King encarna todo un referente de la cultura popular. Es un autor prolífico que ama notablemente lo que hace. Muchos asocian su nombre con el terror, y con buenos  motivos, ya que la mayoría de sus obras más icónicas tienen elementos propios de este  género. Pero, desde los inicios de su carrera, hasta la fecha, este orgulloso habitante del estado de Maine se ha dado el gusto de explorar cuantos géneros ha querido.

Fuera de las letras, hay que reconocer que el impacto de King ha resonado con fuerza en la pantalla grande y chica. Las adaptaciones hechas a su obra han dejado imágenes, escenas e interpretaciones actorales, que hoy fácilmente se cuentan entre lo más emblemático del séptimo arte. Si esto pareciese poco, hay que sumar a Stanley Kubrick, John Carpenter, Brian De Palma, David Cronenberg y Frank Darabont a los directores que han estado a cargo  de algún proyecto basado en el trabajo de este maestro del terror.

Foto: Getty

Sin embargo, quienes sean lectores constantes de Stephen King sabrán que aún son varios los relatos de este autor que no han sido adaptados. Las razones van desde el claro ensombrecimiento de unas historias frente a otras, hasta el abandono de producciones que ya estaban apalabradas.

Con todo esto, no deja de llamar la atención que algunas no hayan tenido todavía una oportunidad de darse a conocer más allá de su texto original, siendo que tienen un fuerte potencial de atraer espectadores, ya sea por su pertinencia ante problemáticas vigentes, por representar un aporte interesante para el cine de terror o por ser claros ejemplos de cuando King deja el corazón en las páginas.

Habiendo dicho esto, toca echar un ojo a 5 de estos casos:

1.- La larga marcha

Quien haya leído este libro probablemente se identificará con la curiosidad surgida, mientras se lee, por saber si ya existe alguna adaptación de esta novela, o de si al menos hay planes para alguna. Sin exagerar, ésta es una de las más deseadas entre los fans para ver en pantalla. Y es que vaya que intriga ver el resultado de una producción que tome el reto de hacer esto. Dato curioso: ‘La larga marcha’ fue la primera novela que King escribió, mas no la primera en publicarse, ese honor es para ‘Carrie’.

La larga marcha sugiere una distopia, la cual no se explora como tal, debido a que el rumbo de la novela es otro. Aquí, King nos presenta una competencia de rendimiento llevada  a cabo entre jóvenes varones provenientes de diferentes partes de los Estados Unidos. La premisa es sencilla pero macabra: una caminata sin ninguna forma de descanso dará como ganador al único que haya sobrepuesto su resistencia física (y mental) a la de los demás. Todos aquellos que se rindan, o caigan vencidos por las dolencias, irán siendo ejecutados a su respectivo momento.

Foto: Especial

2.- El retrato de Rose Madder

Hecho bien sabido es que cada vez son más las producciones que buscan presentar personajes femeninos cuyo desarrollo esté libre de los antiguos esquemas de género, o los combata. Por allá del año 1995, Stephen King publicó una novela que valdría la pena revisar, a propósito de esto.

Aquí, King nos cuenta la historia de Rose Daniels, una mujer que ha sufrido maltratos a manos de su rabioso marido. Cansada de esta situación, un día toma valor para escapar de él, quien aparte es un respetado policía con facilidades para encontrar gente. A partir de ese momento ella se aventura a una nueva vida donde el enfrentamiento con su interior y exterior serán la constante hacía su despertar. En adición, un misterioso cuadro tendrá un papel clave en lo que está por venir.

Los que han leído a Stephen King tendrán idea de la maestría que tiene este hombre cuando de crear y desarrollar personajes se trata. Rose Daniels no es la excepción. A lo largo de la novela el autor logra involucrar al lector con el proceso de ella, al grado de vivir cada una de las emociones que esta fuerte protagonista experimenta. Ver llevada esta historia al cine supone encontrarse con una película cargada de suspenso, buenos personajes y, si es bien lograda, del puro conocimiento de Stephen King sobre la naturaleza humana.

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3.- Joyland

Joyland fue publicada en el año 2013, lo que significa que ya no forma parte de lo que puede considerarse el periodo clásico de Stephen King. Ciertamente, ésta es una de esas novelas que se sienten un tanto distintas de otros trabajos más reconocidos del escritor, pero bajo ningún motivo eso debe ser entendido como sinónimo de algo malo.

Lo que se tiene aquí es una novela de corte juvenil sobre un chico universitario (Devin Jones) que, tras una ruptura con la que fuese su novia, decide tomar un trabajo de verano, a modo de terapia ocupacional, en una feria de Carolina del Norte. Mientras ese tiempo transcurre, Devin pasa por el que más tarde figurará como el periodo más significativo que haya vivido.

Este libro no es extenso, sobre todo si se le compara con otros títulos de la amplia gama del autor, lo que lleva a decir que bien puede tenerse un producto cinematográfico fiel y con la capacidad de rescatar la bella esencia de esta historia.

Una adaptación de Joyland está en posibilidades de ser una película con aires nostálgicos, y no sólo porque el desarrollo se ubica en los años 70, sino porque temas como la amistad y la madurez (ejes de la trama) parecen cada vez menos comunes en el cine contemporáneo.

Y sí, hasta aquí todo parece bastante tranquilo, pero no hay que caer en la trampa de olvidar quién escribió esto; la maldad y el peligro no se ausentan. Sin duda, algo que valdría la pena ver fuera del papel.

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4.- N.

N. es un caso especial en la lista porque no es una novela, es un relato corto incluido en la colección Después del anochecer. Esta obra da ejemplo de lo bien que Stephen King llega a crear historias de menor extensión, a veces, incluso, mejor que cuando tiene más páginas para el desarrollo. En este caso lo que se va a encontrar es terror puramente psicológico.

N. pone de frente el tormento mental de un psiquiatra que, luego de haber estado ateniendo a un paciente suicida, se siente atraído por el misterioso lugar que le desató la crisis. Para su sorpresa, después de verificar el extraño fenómeno ahí ocurrido, el psiquiatra comienza a ser víctima de la angustia por mantener un orden obsesivo que le permita proteger su realidad de una extraña amenaza.

Existe una adaptación de N. como novela gráfica a manos del artista búlgaro Alex Maleev y ésta ha tenido también su reproducción en video de la mano del audiolibro. Es significativo que este relato haya tenido un trabajo así, más si se considera que su comercialización ha sido bajo un sello editorial de Marvel.

Aún con eso, una versión de acción real no deja ser bien merecida para lo que Stephen King cuenta en N.; la originalidad de esta historia y su magistral forma de transmitir la angustia implicada en un trastorno objetivo-compulsivo pueden dar por resultado una película importante en el género sin la necesidad de jump scares.

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5.- Duma Key

Si hay que tomar en cuenta algo sobre el terror de Stephen King es que su función no es, llanamente, la de dejar un susto en el lector, sino que es más bien un medio del cual se vale  este escritor, a veces, para aderezar la trama y llevar a sus personajes hacia algo mucho más profundo que las garras de este género. Duma Key es eso.

La historia que King narra a través de Edgar Freemantle es la de este hombre, quien después de su divorcio y un fuerte accidente se muda a la costa de Florida por sugerencia médica. Ahí retoma la pintura, pero las cosas se ponen raras cuando descubre que una desconocida fuerza lo está llevando a pintar una serie  de cuadros que parecen estar dándole un mensaje.

Situación contraria a lo que se contó de Joyland, aquí la parte obscura parece anunciarse sin más. Curiosamente, Stephen King llena de intensidad emocional esta novela y, en realidad, deja una historia de amistad, amor y nuevas oportunidades. Un gran libro, sin duda, que poco a poco ha resonado más entre los fans de King y que aparte tiene a uno de los personajes más queridos de este universo. La verdad, el cine se perdería de algo valioso sin Duma Key.

Foto: Especial

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