El 19 de diciembre de 1986, Oliver Stone estrenó Platoon, convirtiéndose en el primer veterano de la Guerra de Vietnam en dramatizar su experiencia en el conflicto para la pantalla grande. Con un presupuesto de 6 millones de dólares como producción independiente, la cinta recaudó más de 130 millones en taquilla.

Platoon no sólo fue un éxito entre las audiencias, también entre la crítica. La película obtuvo siete nominaciones a los premios Oscar, incluyendo Mejor Película y Mejor Director, categorías en las que finalmente ganó la estatuilla. En su discurso de aceptación, Stone dijo “que una guerra como la de Vietnam no debería pasar nunca más”.

Hoy, Estados Unidos tiene una guerra oficial activa en Irán, con intervenciones en otras naciones y regiones como Venezuela, Ucrania y Gaza, además de la amenaza sobre Cuba y el interés por obtener territorios como Groenlandia. Todo bajo las órdenes del presidente Donald Trump.

Charlie Sheen en ‘Platoon’ / Foto: Orion Pictures

Los 40 años de Platoon

En entrevista con Variety por los 40 años de Platoon, Oliver Stone habló largo y tendido sobre la importancia de su filme y sobre cómo no aprendimos nada de Vietnam, pero tampoco de Irak ni de ninguna situación que involucre violencia en cualquiera de sus formas.

¿De qué trata Platoon?

Platoon tiene como protagonista a Chris Taylor, un joven que acaba de llegar al sur de Vietnam para sumarse a un pelotón de infantería comandado por el teniente Wolfe, quien está a merced de dos sargentos: Barnes, cruel, racista y despiadado; y Elias, un hippie con mayor humanidad.

La Guerra de Vietnam en el cine

El “milagro” que representa Platoon merece destacarse. La película se estrenó muchos años después de obras fundamentales como The Deer Hunter, de Michael Cimino, y Apocalypse Now, de Francis Ford Coppola, estrenadas en 1978 y 1979, respectivamente. Pero esas películas, dijo Stone, son casi mitológicas.

Los años ochenta fueron más clementes con Vietnam, con películas como Rambo o Missing in Action, estrenadas en 1982 y 1984, respectivamente.

Pero Platoon, al venir directamente de la experiencia personal del director, se siente mucho más realista. Stone recordó: Cuando regresé, estuve desorientado durante mucho tiempo. Las drogas no ayudaron. La marihuana no ayudó. Después escribió un guion titulado Break, que terminaría convirtiéndose en la base de Platoon.

Las guerras de hoy en palabras de Oliver Stone

El realismo y la crudeza de la cinta despertaron rechazo en parte de la clase política, que reconocía el valor simbólico de una guerra sin sentido pero terminó utilizándolo para justificar futuras intervenciones.

Y eso fue lo que pasó.

Años después llegó Irak. Stone fue tajante: La guerra en Irak fue el mayor desastre desde Vietnam. George Bush, el peor presidente que hemos tenido. ¿Qué nos dio Irak? Agotó nuestra riqueza y nos volvió insensibles como nación”.

También se pronunció sobre los conflictos actuales: Es simplemente ridículo que estemos otra vez en este estado de amar la guerra. No hemos aprendido nada de Vietnam: seguimos militarizándonos y aumentando el presupuesto de defensa. Seguimos dominando, intimidando y amenazando… Es como el Imperio romano. Nunca aprendemos la lección“.

Vista de la refinería de petróleo de Shahran mientras se eleva el humo tras un ataque aéreo en Teherán, Irán, el 8 de marzo de 2026. Imagen vista en Cadena SER. Foto: ABEDIN TAHERKENAREH / EFE.

¿Las películas anti-guerra existen?

Este es uno de los debates más grandes dentro y fuera del cine. Si una película retrata la guerra, la dramatiza y le proporciona elementos de ficción para provocar emociones en la audiencia y dirigirla hacia una conclusión, ¿podemos decir que realmente es anti-guerra?

Son muy pocos los casos de películas que logran retratar la crudeza de un conflicto sin empujar a su audiencia hacia conclusiones que parecen lógicas, pero que muchas veces terminan favoreciendo un bando u otro.

Entre los ejemplos más claros están el documental (aunque es más que eso) Noche y niebla (1956), de Alain ResnaisEl ascenso (1977), de Larisa Shepitko; y Ven y mira (1985), de Elem Klímov. Tres de los pocos casos que funcionan al cien por ciento como cine anti-guerra.

https://www.youtube.com/shorts/VWSvsCfBn_Y

La guerra como entretenimiento

De ahí en fuera —ojo— no es que los ejercicios fílmicos que retraten un conflicto no sirvan, sino que difícilmente pueden cumplir plenamente su propósito. ¿Por qué? Porque nunca se podrán reflejar los verdaderos horrores de la guerra mientras se crea entretenimiento para una audiencia.

El mismo Michael Haneke lo dijo alguna vez: “La responsabilidad implica motivar a tu audiencia para que se mantenga independiente y libre de la manipulación… ¿Intento forzar mi opinión hacia el espectador o, al contrario, tomo al espectador de manera seria y lo ayudo para que pueda crear y formar su propia opinión?.

Y utilizó como ejemplo La lista de Schindler, de Steven SpielbergLa idea, la sola idea de crear suspenso en la parte en la que no saben si de las regaderas saldrá gas o agua, para mí es indescriptible.

En 2017 entré a Sopitas.com donde soy Coordinadora de SopitasFM. Escribo de música y me toca ir a conciertos y festivales. Pero lo que más me gusta es hablar y recomendar series y películas de todos...

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