El cierre de los 90 fue complicado. Estábamos entrando a la magnitud de un nuevo milenio con la certeza de un montón de cambios auspiciados por la tecnología y el internet. ¿Cuáles? Nadie lo sabía y, por eso, antes de entrar al 2000, se produjo una nueva etapa de lo que conocemos como pánico moral.

El pánico moral de los 90 se manifestó en una serie de respuestas exageradas por parte de ciertos grupos de la sociedad y los medios de comunicación frente a nuevas narrativas, usualmente relacionadas con las generaciones más jóvenes, que se creía vendrían a destruir los valores y preceptos tradicionales.

Meme de La Oficina “It’s happening’ / Foto: Especial

El pánico moral no fue nuevo en los 90. El concepto llevaba décadas estudiándose, pero durante esa década encontró nuevos objetivos y formas de propagarse por lo que mencionábamos al inicio: la certeza del cambio, la incertidumbre del qué y el hacia dónde.

Entre las víctimas señaladas por el pánico moral hubo un montón de productos y contenidos de entretenimiento. Celebridades, series o películas fueron objeto de señalamientos y teorías provenientes de sectores no necesariamente conservadores, pero sí más tradicionales.

El Diablo y Pokémon

El mejor ejemplo es Pokémon, una de las franquicias japonesas más grandes y exitosas de la historia, que abarca videojuegos, anime y muchos otros productos. Casi al final de los 90, Pokémon se convirtió en la conversación incómoda entre los padres, quienes leyeron en los periódicos o escucharon a personas decir que producía efectos casi satánicos en los niños.

Cuando era niña, un día llegaron mis papás y los papás de mis amigos, periódico en mano, a decir que Pokémon quedaba fuera de la lista. El artículo advertía sobre el incidente en Japón en 1997, en el que cientos de niños presentaron distintos síntomas después de ver un episodio de Pokémon, incluidos algunos casos de convulsiones.

La cosa es que, mientras la explicación médica apuntaba a los intensos destellos de luces rojas y azules utilizados en el episodio, alrededor de Pokémon también circulaban acusaciones provenientes de ciertos grupos religiosos que relacionaban a las criaturas con el ocultismo y hasta con el Diablo.

Meme de Pikachu sorprendido así como los jugadores de Pokémon Go

El caso de Bob Esponja

En los dosmiles, el pánico moral quizá ya no era tan continuo, pero no dejó de existir. Y la siguiente víctima fue Bob Esponja, que comenzó a transmitirse en 1999, pero que en el nuevo milenio ya era una de las series animadas más exitosas de la televisión, tanto en Estados Unidos como en el resto del mundo.

En 2005, un grupo cristiano conservador acusó a un video en el que aparecía Bob Esponja de promover la aceptación de la homosexualidad. Nos encontramos el titular de una noticia que preguntaba: ¿Bob Esponja te puede hacer gay?”.

Imagen de un episodio de Bob Esponja / Foto: Nickelodeon

Las acusaciones se convirtieron en noticia internacional después de que James Dobson, fundador del grupo cristiano conservador Focus on the Family, criticara públicamente un video infantil creado para promover la tolerancia y la diversidad. Dobson hizo sus comentarios durante un evento al que asistieron miembros del Congreso de Estados Unidos.

En 2002 se produjo el video que, hasta 2005, acaparó los titulares. La idea era que, después del 9/11, se hablara de diversidad y aceptación. Para eso, más de 100 personajes infantiles, entre ellos Barney, Bear, Blue de Las pistas de Blue, personajes de Lilo & Stitch y Bob Esponja, aparecieron cantando “We Are Family”, en una versión del éxito de Sister Sledge.

En el video jamás se habla directamente de la identidad sexual de las personas. Ni hace referencia a un caso específico.

Lo que pasa hoy

Hoy, quizá las nuevas narrativas ya no son satanizadas de la misma manera que en los 90 y los dosmiles. Pero los señalamientos siguen ahí, justo cuando aparecen nuevos lenguajes, identidades, formas de relacionarse o maneras distintas de entender el mundo.

El miedo antes que la curiosidad como lo que sucede ahora con tendencias veloces que parecen inexplicables, pero que corresponden, a veces, a las generaciones más jóvenes intentando encontrar nuevas palabras para explicar quiénes son, cómo viven y qué lugar quieren ocupar en el mundo.

En 2017 entré a Sopitas.com donde soy Coordinadora de SopitasFM. Escribo de música y me toca ir a conciertos y festivales. Pero lo que más me gusta es hablar y recomendar series y películas de todos...

Comentarios