Levante la mano quién no se ha espantado con el precio de los boletos de cine en estos tiempos. La realidad es que poco a poco y casi sin darnos cuenta, estamos gastando alrededor de 300 pesos (entre entradas y comida) en los cines y, de acuerdo a un estudio, esto probablemente sea la razón más grande por la que el próximo año, los servicios de streaming tengan mejores ingresos monetario que las cadenas de cine. 

De acuerdo a Ampere Analysis, los ingresos de las compañías que ofrecen servicios de streaming podrían llegar a los 46 mil millones de dólares (o más) en 2019, mientras que las cadena de cine podrían quedarse en menos de 40 mil millones. 

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Esto no sería como tal una sorpresa, pues en 2017 el servicio de streaming hizo pomada a las cadenas de cine, superando sus números de ingresos y se espera que el otro año suceda lo mismo en China, el segundo mercado más fuerte del cine en el mundo, ya que plataformas como Netflix o Amazon están abriéndose una muy grande cancha, mientras que las ventas de boletos parecen no dar para más.

Como ya mencionamos y como el estudio sugiere, una de las razones primordiales por las que está sucediendo esto se debe a que es más barata una suscripción mensual que un par de boletos de cine, aunque evidentemente la experiencia no es la misma.

El estudio revela que mientras más caras son las entradas, menor es la asistencia. En México, por ejemplo, donde el valor de un boleto de cine es de 60 pesos, aproximadamente, se percibió una venta de 3.3 entradas por persona al año. En el caso de Escandinavia, donde un boleto cuesta cerca de 13 dólares o más (240 pesos), el promedio resultó en menos de una visita por persona al año.

Si bien en países como Estados Unidos, Alemania y Japón el precio de una suscripción mensual es casi el doble más barata que una entrada al cine, en México ocurre lo contrario, pues resulta cerca de un 40 por ciento más cara.

Además, los usuarios de plataformas de streaming parecen ser más amantes del cine. De acuerdo al estudio, los suscriptores gustan más de las películas que los que no están suscritos a ninguna plataforma.

“Claramente hay un apetito por el contenido entre algunos consumidores, ya sea en la pantalla grande o en una más pequeña. La clave para el cine es entender que, si bien los suscriptores de servicios de streaming son más ávidos de los aficionados al cine, esto no siempre es así. Por lo tanto, la experiencia compartida de ver una película en la pantalla grande debe seguir siendo atractiva y a un precio realista”, dijo Toby Holleran, analista de Ampere.

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